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Crimen organizado potencia fraudes con inteligencia artificial generativa: deepfakes y chatbots elevan ganancias millonarias

Por: Rocío Rios

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La inteligencia artificial generativa (IA Gen) ha dejado de ser una herramienta exclusiva de laboratorios tecnológicos para convertirse en un instrumento clave del crimen organizado en América Latina. Con la capacidad de crear voces, imágenes y videos falsos altamente convincentes —los llamados deepfakes—, distintos cárteles están perfeccionando esquemas de fraude que hoy generan millones de pesos, incluso más que la venta de drogas.

Un reciente estudio global titulado “Uso de inteligencia artificial por redes criminales de alto riesgo”, elaborado por Juan Manuel Aguilar en conjunto con EL Paccto 2.0, un brazo de investigación de la Unión Europea, advierte que la IA está reconfigurando la manera en que operan grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa.

“El uso de la IA por parte del crimen organizado ha dejado de ser un concepto de ciencia ficción para convertirse en una cruda realidad”, señala Aguilar. “Organizaciones criminales (…) han integrado la IA en su modus operandi, trasladando una parte crucial de sus actividades al ámbito digital”.

Deepfakes que imitan voces y rostros para extorsionar

Uno de los fraudes más comunes consiste en suplantar la voz o la imagen de un familiar cercano —esposa, hermana, madre o pareja— para solicitar dinero con una historia urgente: un supuesto secuestro, un accidente, la necesidad de pagar una renta o una compra.

Las víctimas reciben llamadas o videollamadas en las que el delincuente utiliza IA para replicar la voz y apariencia del familiar, logrando un engaño prácticamente perfecto.

En la mayoría de los casos, estos eventos son totalmente falsos. Sin embargo, el impacto emocional de escuchar o ver a un ser querido “en peligro” genera pagos inmediatos, sin verificar la autenticidad de la situación.

Chatbots criminales para seleccionar a las víctimas perfectas

El estudio revela que los grupos criminales han desarrollado equipos especializados que emplean chatbots y agentes de IA para rastrear redes sociales, servicios de mensajería y sitios web con el fin de perfilar a personas vulnerables.

Entre los blancos más frecuentes se encuentran:

  • adultos mayores

  • mujeres que viven solas

  • migrantes

  • personas con poca alfabetización digital

La IA analiza la actividad pública de los usuarios, su nivel de interacción, información familiar, hábitos emocionales y señales de vulnerabilidad, lo que permite diseñar un engaño altamente personalizado.

Fraude afectivo: el crecimiento del “pig butchering”

La tecnología también ha posibilitado la producción automatizada de mensajes emocionalmente manipulados, adaptados culturalmente y redactados con diferentes tonos. Estas conversaciones simuladas permiten desarrollar esquemas de fraude afectivo, como el conocido pig butchering —una forma de engaño prolongado que mezcla manipulación emocional y fraude financiero—.

“La capacidad de simular interacciones conversacionales verosímiles ha sido esencial para estos esquemas”, detalla el documento.

Ganancias millonarias superiores a las del narcotráfico

Los resultados de estos fraudes son tan efectivos que, según expertos, varios cárteles han obtenido ingresos que superan los de algunas actividades tradicionales del narcotráfico.

La combinación de IA generativa, análisis masivo de datos y estrategias de manipulación emocional ha convertido estos métodos en uno de los negocios ilícitos más lucrativos del momento.

Un desafío creciente para México y América Latina

La rápida adopción de IA por redes criminales plantea nuevos retos para la seguridad pública. Especialistas advierten que, sin marcos regulatorios actualizados, campañas de alfabetización digital y mecanismos de verificación robustos, los fraudes basados en deepfakes seguirán creciendo.

Mientras tanto, la recomendación principal para la población es desconfiar de llamadas de emergencia inesperadas, verificar la información a través de otros medios y conocer las señales básicas de manipulación digital.

El crimen organizado está evolucionando, y ahora su herramienta más poderosa no es un arma, sino un algoritmo.