Del anuncio angelical al cumplimiento de las profecías: el nacimiento del Mesías que cambió la historia
El nacimiento de Jesucristo no solo marcó un antes y un después en la historia de la humanidad, sino que también fue presentado en los Evangelios como el cumplimiento de antiguas promesas divinas. Los relatos bíblicos de Mateo, Lucas y Juan ofrecen distintas perspectivas de este acontecimiento extraordinario, combinando hechos históricos, revelación espiritual y profecías mesiánicas.
El evangelio de Juan no describe el nacimiento de Jesús de manera narrativa, pero lo presenta con una profunda reflexión teológica al afirmar: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14), resaltando el carácter sobrenatural del Hijo de Dios que asumió condición humana para habitar entre los hombres.
Padres elegidos para una misión divina
De acuerdo con los Evangelios, María, una joven virgen de Nazaret, fue elegida para traer al mundo al Mesías prometido. Comprometida con José, un carpintero justo, descendiente del rey David y perteneciente a la tribu de Judá, ambos fueron llamados a cumplir un papel central en la historia de la salvación.
El anuncio celestial
Dios envió al ángel Gabriel para anunciar a María que concebiría por obra del Espíritu Santo. El niño recibiría el nombre de Jesús —Yeshua en hebreo— que significa “Dios salva”, revelando desde su nombre la misión redentora que cumpliría. Mientras María recibió el mensaje de forma directa, José fue advertido en sueños, donde un ángel confirmó el origen divino del embarazo y le pidió aceptar a María como su esposa.
Otra concepción milagrosa
De manera paralela, Elisabet, pariente de María, también experimentó un embarazo milagroso pese a su esterilidad y avanzada edad. Junto a su esposo Zacarías, dio a luz a Juan el Bautista, quien más tarde prepararía el camino del Señor. Este suceso fortaleció la fe de María, quien permaneció con Elisabet durante los primeros meses de su embarazo.
El censo y el viaje a Belén
A causa de un censo ordenado por las autoridades romanas, José y María emprendieron un difícil viaje de aproximadamente 145 kilómetros, desde Nazaret hasta Belén, ciudad natal de José. María estaba próxima a dar a luz, pero el viaje era necesario para cumplir la obligación legal y, sin saberlo, una antigua profecía.
Un nacimiento marcado por la humildad
Al llegar a Belén, no encontraron lugar en las posadas, por lo que se refugiaron en un establo. Allí, María dio a luz a su hijo primogénito y lo acostó en un pesebre, símbolo de la humildad con la que el Rey y Salvador del mundo llegó a la humanidad.
Los pastores y el anuncio celestial
Esa misma noche, ángeles anunciaron la buena noticia a pastores que vigilaban sus rebaños. Tras el anuncio celestial y los cánticos de alabanza, los pastores acudieron al lugar y encontraron al niño Jesús tal como se les había dicho.
Estos acontecimientos destacan la importancia del nacimiento de Jesús, su conexión con las profecías mesiánicas y la humildad con la que el Rey y Salvador del mundo llegó a la humanidad. José y María junto al niño Jesús en la manjedoura.
Tanto los pasajes de Mateo 1:18-25 como de Lucas 2:1-7 relatan detalles importantes sobre el nacimiento del Mesías, Jesucristo. ¡A partir de este maravilloso acontecimiento, el Hijo de Dios inició su misión en la tierra, trayendo perdón y salvación a todos los que creen en él