#Barbosa Cazar o ser cazado

El golpe al corazón del gobierno de Luis Miguel Barbosa fue letal.

La nota de Ciro Gómez Leyva en la que lo señala de haber recibido 100 mil dólares por parte de Emilio Lozoya, lo encendió y de manera inmediata respondió.

A las 11 de la noche ya negaba en tuiter el señalamiento.

Las plumas adictas al gobierno de manera armónica negaron lo dicho por Ciro Gómez Leyva.

Los funcionarios estatales salieron también a la defensa de su jefe.

Los bots insultaron y difamaron.

La defensa sistemática fue acompañada de un carrusel de medios nacionales: Mario Beteta, Salvador García Soto, Sofía Villalobos, Ruiz Healy…

Aunque hubiera sido interesante verlo ante Ciro Gómez Leyva, respondiendo directo y de frente a quien lo señaló.

Pero más allá de que era obvio de que el gobernador Barbosa negaría los hechos, las alertas deben prenderse en Casa Aguayo. Y es que el golpe no es casual ni una ocurrencia del comunicador, alguien quiere su cabeza, su estilo de gobernar no ha gustado a muchos y peor aun cuando no se cumplen acuerdos.

Barbosa ha enviado señales de confrontación  a Obrador. Ha negado recibir participaciones federales en tiempos de COVID y ha criticado duramente a MORENA.

López Obrador lo está midiendo y dejando que corra el tiempo. Es decir lo está cazando y dándole un tiempo de reflexión.

Barbosa se aferrará a la gubernatura en espera de poder ‘conciliar’ sus intereses con los de Palacio Nacional y así poder transitar su gobierno sin sobresaltos.

Pero los demonios están sueltos y todo puede pasar.

No podemos olvidar el Caso del gobernador de Veracruz,  Javier Duarte.

Quien pidió licencia luego de una andanada orquestada desde los Pinos y no precisamente por el Presidente Peña Nieto.

Sin embargo el Presidente marcaba ya su distancia con el mandatario veracruzano, evitaba giras por Veracruz y no lo recibía.

Duarte se mostraba seguro y confiado. De pronto hasta sacaba ese humor jarocho.

 Pero en privado, Duarte desesperaba.

Cuentan: que una vez fue sin cita a Los Pinos y esperó cinco horas en vano que lo recibiera. A la salida fue a ahogar sus penas y empezó a mencionar en público que no podían tratarlo de esa manera después de haber apoyado a su campaña presidencial, en 2012, con unos dos mil 500 millones de pesos.

Por lo pronto el gobernador Barbosa tendrá que ir ajustando su estrategia y pedir mayor participación de su equipo. Pues el desgaste no es menor y en su gabinete no tiene prácticamente a nadie con el peso para salir en defensa de los ataques mediáticos y  los que lo tienen se manejan con bajo perfil para no irritar al jefe. 

En fin.

Todo se reduce a: cazar o ser cazado

 

Mi cuenta en tuiter: @adangio

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