Barbosa y el confinamiento, un decreto necesario, pero demasiado tarde.

 

 

 

Se dice que cuando Hernán Cortés desembarcó en México en 1521 y se dio cuenta de la dificultad que se avecinaba,  ordenó el hundimiento de su propia flota para evitar que la tripulación abandonara la misión. Y desde entonces, cuando estás desesperado, el dicho popular “hunde o quema tus barcos” te recuerda que no hay vuelta atrás.

Lo anterior por el decreto del gobernador Barbosa de suspender  todas las actividades no esenciales hasta el 11 de enero de 2021.

La medida debió tomarse  semanas antes, cuando se detectó el aumento de contagios y la tendencia a la alza. De haberse hecho, hoy la salud y la economía estarían en otras circunstancias.

Las restricciones de la movilidad y la reducción de la actividad económica que implican las medidas sanitarias imprescindibles para frenar la propagación del COVID, van a profundizar la crisis económica.

Las pequeñas empresas que apostaron todo para que en esta temporada el frío económico fuera leve,  tendrán que esperar al 11 de enero para probar mejor suerte, con ellos tendrán que esperar los empleados y los que sufrirán los daños colaterales: transporte, vendedores de comida ambulante, gente contratada por temporada…algunos serán despedidos y otros se irán a medio sueldo.

Estas crisis no han sido atendidas, existe una desconexión grave entre las medidas sanitarias y las económicas. No hay estímulos ni programas de rescate para los pequeños empresarios ni para la población vulnerable. No hay un plan de construcción, solo el discurso de que  la destrucción del pasado traerá mejoras para el estado.

Las proyecciones de la CEPAL apuntan, en el caso de México, a un incremento de aproximadamente diez puntos porcentuales en los niveles de pobreza y de más de cinco en los de pobreza extrema al finalizar 2020.

Como podrán ver el panorama no es alentador, peor aún, cuando se carece de políticas publicas para mitigar los efectos de la pandemia: alimentación y productos sanitarios de emergencia, fortalecimiento y buen funcionamiento de los programas existentes, subsidios a personas desempleadas.

Ojala que pronto el gobernador convoque a una rueda de prensa extraordinaria para anunciar medidas que permitan reincorporar a la vida económica a todas aquellas personas que carecen del ingreso mínimo para poder pagar lo básico de un hogar.

Por lo mientras la válvula de escape de esta crisis laboral es el empleo informal, el negocio familiar, que  permite obtener ingresos relativamente rápidos en comparación con la búsqueda de un trabajo formal que es imposible conseguir en estos tiempos.

Los poblanos tendrán que abrir el zaguán y ofrecer comida u productos de temporada: juguetes en su mayoría para aprovechar que los centros comerciales permanecerán cerrados y así poder obtener un pequeño ingreso.

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