LAS CARAS DE LA VIOLENCIA. Una columna de @hector_mperez

 

Analizar en retrospectiva la violencia de nuestro País, es solo ver los actores de la Política con algunas diferencias y matices entre los partidos políticos que dominan la vida pública y de gobierno de México.

Los gobiernos del gran partidazo, contaban con la represión velada de las fuerzas Armadas como se vio en 1968 y 1971, por citar solo dos de muchos de los grandes acontecimientos que recordamos con dolor de las luchas por la Libertad y los Derechos Humanos.

Lo que estos gobiernos tenían, era la ideología de la Seguridad Nacional en un marco de combate a guerrillas y comunismo con lo que aplicaban la mano dura contra todo acto de protesta y aparente sublevación.

El instrumento de control por excelencia de esos entonces era un servicio paralelo de Inteligencia Militar, de los cuerpos de Seguridad del Estado, las cosas hoy en día no han cambiado mucho la aplicación de estas medidas se transformaron hacia el combate al Crimen Organizado.

En distintas acciones el proceso de militarización es permanente y hoy no es nada velado sino de forma normal de aplicación, consecuentemente la generación de violencia si bien se puede justificar por el combate a las organizaciones criminales, es también factor de análisis el hecho que las Fuerzas Armadas su capacitación es meramente de aplicación del uso de la fuerza letal dado su perfil de guerra.

Las sociedades de los diferentes Estados, se formaron en un Estado de miedo durante los años 80s y 90s, donde la sola presencia del Ejército provocaba la ansiedad de que los jóvenes salieran a la calle y los niños a jugar como en las generaciones del pasado, les toco disfrutar.

En el teatro de la violencia, aparecieron los asaltos bancarios, de los cuales tengo un sinnúmero de experiencias pues el combate al principal delincuente del momento Alfredo Ríos Galeana, catalogado en esas fechas como el enemigo número uno, fue toda una escuela de la criminalidad que desato lo que en un pasado dejaron las guerrillas urbanas, de enfrentamientos sin medir las consecuencias de quien pagara su afrenta.

La exclusión social, motivo el perfecto caldo de cultivo que las organizaciones criminales aprovecharon para reclutar sus ejércitos que hoy bien a bien no sabemos de qué tamaño estamos hablando, los constantes cambios en la dirección de la aplicación de la Seguridad Pública, han contribuido a la perdida de estrategias y procesos programáticos que conduzcan a objetivos reales y medibles, pues el actor principal en todos estos años es el Ejército, como eje central de aplicación de la Seguridad.

Las crisis recurrentes han hecho de la clase media y media baja, las cuales déjenme decirles que cuentan con personas preparadas en Universidades a buscar el sustento de la forma que sea desde la defraudación hasta el comercio informal que todos sabemos contribuye a los ejércitos de la delincuencia y que los motivan por la acción monetaria o la de la violencia a su persona o familia.

El asunto problemático de los Gobiernos radica en la incapacidad de la aplicación del monopolio del uso legítimo de la fuerza, esto es consecuencia por una parte del legado del Estado Autoritario y Represivo de los regímenes dictatoriales enmascarados de demócratas, y también la proliferación de la violencia armada que vemos hoy en las zonas urbanas y suburbanas de cada rincón del País.

Las características de esta proliferación es exactamente la ruptura del monopolio de la violencia legítima ejercida, y la aparición de actores armados, como los Sicarios, bandas urbanas que copian el actuar de la Delincuencia Organizada, donde los ajusticiamientos es el pan nuestro de cada día, así también la arbitrariedad de la Policía, y la actividad del personal no uniformado donde realiza actos de represión como los acontecidos recientemente en Guadalajara, esto también es violencia.

El negocio de las drogas, es un factor preponderante en el concierto de la violencia, donde el que trafica también trafica protección de las Autoridades, el esfuerzo del Estado, es en un sentido de urgencia como lo hemos visto en este periodo de Gobierno Federal, quitaron una Policía Federal y la convirtieron en Guardia Nacional, pero el modelo de actuación las experiencias nos dan cuenta de su fracaso hasta este momento.

Las rentas de las marcas del crimen organizado, considero se está proliferando, porque hoy tenemos que por hablar del peligroso y prolífico Cártel Jalisco Nueva Generación, hace sociedad con bandas locales de cualquier ciudad y permite usar su marca para delinquir con mayor severidad, lo que contribuye a una mayor violencia en la ciudad que usted imagine.

El equipamiento de las organizaciones criminales, es en gran medida la problemática a desactivar, las diferentes formas de obtener armamento desde el más simple hasta el más sofisticado, tiene a México en un rio de sangre constantemente, y pareciera que nadie puede parar este tráfico de armas, donde se compran pues solo es salir a buscar desde cualquier puerta de entrada de nuestro México.

La falta de una legislación que permita entrarle al toro de los Centros de Reclusión, es otro factor de contribución de la violencia, ahí se gestan muchos de los delitos que se cometen, nadie desconoce que cualquier persona de recién ingreso sale especialista de los crímenes que ustedes imaginen, dentro de estos Centros también existen armas y un control llamado autogobierno, que es dejado haciéndose  la vista gorda de los Gobiernos Estatales.

Así que la cuadratura del círculo es complicada, pero nadie le entra al toro solo hacen que no hacen, y mientras el ciudadano está viendo una violencia como un factor cotidiano, que heredará a las nuevas generaciones quienes vivirán prisioneros de su propia libertad, en rejas de protección de quienes de verdad deberían estar bajo rejas.

Puebla, está inmerso en una violencia contra las mujeres de quien atenta contra ellas, y por otro lado una Autoridad que desestima el grave problema con diversas aristas, pero esté Gobierno representado por un gran cocinero de los molitos, hará un brebaje especial para combatir este mal que todo mundo ve pero nadie propone, las parodias gubernamentales no se harán esperar.

 

“El principio del Gobierno Democrático es la virtud”. (Montesquieu)

 

 

 

 

 

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