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Armenta prepara la “Casa del Periodista”

Columna de opinión Adriana Colchado (@tamalito_rosa)

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En Puebla, la paradoja ya no sorprende: el mismo poder que es señalado por medios nacionales de perseguir y exhibir a periodistas, ahora anuncia un espacio para “protegerlos”. El gobernador Alejandro Armenta Mier presentó con entusiasmo la creación de la Casa del Periodista, un recinto que —según su narrativa— brindará servicios jurídicos, atención médica, capacitación y conectividad a comunicadores en situación de vulnerabilidad.

Eso sí, con una aclaración quirúrgica: el espacio será solo para reporteros, para el llamado “periodista de a pie” y según sus propias palabras -el que está ahí, entre las granadas y los gases lacrimógenos-. Quedan fuera quienes dirigen medios, quienes toman decisiones editorialeS y, casualmente, quienes más incomodan al poder.

En este anuncio hay un nombre que pesa: Rodolfo Ruiz, director del periódico digital e-consulta, hoy la piñata favorita del sistema. 

Ruiz enfrenta medidas cautelares dentro de un proceso judicial que él mismo ha señalado como persecución política, luego de publicar investigaciones que exhiben presuntos casos de corrupción del actual gobierno estatal.
Paradójicamente, no podrá beneficiarse de la Casa del Periodista, porque —según el propio Armenta— no está pensada para “Los machuchones”.

Pero también es preciso preguntarse por qué hacer la distinción entre el “periodista de a pie” y el periodista “machuchón”. ¿En qué punto del camino se deja de ser periodista y se convierte uno en sujeto prescindible de protección? Sin dejar de reconocer que la labor del reportero, del camarógrafo o del fotógrafo es pesada, cansada y muchas veces riesgosa —porque lo es—, la pregunta inevitable es por qué no proteger a todo el gremio.

Muchos de quienes hoy dirigen o son dueños de un medio de comunicación comenzaron justamente ahí: reporteando, chacaleando, cubriendo guardias interminables, saliendo a la calle sin horario ni garantías. Muchos medios digitales que hoy incomodan al poder son proyectos periodísticos nacidos de esas mismas bases. Entonces, ¿cómo se trazará esa línea?

Durante el anuncio, Armenta pidió a los reporteros “concebir el proyecto” de manera colectiva e insistió en que el abuso no solo proviene del poder público, sino también del poder privado, dejando entrever que los medios de comunicación son espacios laborales precarios, donde también se violan derechos.

Y sí, nadie niega eso.

De hecho, es buen momento para traer a colación un fenómeno cada vez más visible en el ecosistema de los medios digitales. No es sorpresa para absolutamente nadie que algunos medios de comunicación se crean —y se sostienen— con financiamiento directo o indirecto de actores políticos, quienes dictan la línea editorial en función de sus propios intereses. Tampoco es novedad que, en muchos de esos proyectos, la fuerza laboral opera en condiciones claramente precarias: sin seguro médico, sin prestaciones, sin equipo, sin respaldo legal y con sueldos miserables, pero con exigencias altísimas. Entonces la pregunta es inevitable: ¿el gobierno también protegerá a los reporteros del abuso de estos patrones?

La Casa del Periodista estaría lista el 7 de junio, Día de la Libertad de Expresión. Hay cuatro inmuebles en análisis y la promesa viene desde la campaña de Armenta.

A nivel nacional existen espacios de protección a periodistas, pero no creados ni administrados por gobiernos estatales señalados por hostigar a la prensa. Ejemplos sobran:

  • Las Casas Refugio de la UAM (Universidad Autónoma Metropolitana),

  • Iniciativas de Reporteros Sin Fronteras,

  • Colectivos como Periodistas de a Pie.

Todos ellos comparten algo clave: autonomía frente al poder político.

La Casa del Periodista de Puebla, en cambio, nace desde el Ejecutivo, se financia con recursos públicos y se anuncia mientras hay un periodista bajo proceso judicial y señalamientos directos desde el ejecutivo.

Hay que preguntarnos, en el supuesto caso de que un periodista se sintiera hostigado por el gobierno estatal ¿sentiría la confianza de acudir a la casa del periodista? Yo creo que la respuesta obvia es no. Entonces, la siguiente pregunta es inevitable: ¿defendernos de quién?

Hasta aquí el chisme, lo viral, el tamal con crema… y también con pasas.

Por Adriana Colchado

Mi cuenta en X: @Tamalito_Rosa

Armenta y el caso Zavala