Haciendo a una diputada.

 

Las caderas de la mujer no dejaban de moverse.

Yo mantenía mis manos en sus pechos y la escuchaba agitada decirme: ¡Seré diputada,  verdad, me ayudarás a ser diputada, grítalo…!

Cuando un hombre se encuentra en esa posición es imposible negarse a algo y sin más se lo grité: ¡Serás diputada mi reina, lo serás!

Los dos llegamos al mismo tiempo al orgasmo.

Ella fue por una cerveza.

Yo prendí un puro y aspiré un poco de polvo.

Ella regresó con dos cervezas, un poco de jabugo y un cuchillo cebollero.

¿Y eso? Le pregunté.

Ahhh, las cervezas son para que bebamos y el jabugo para que comamos –contestó-

¿Y el cuchillo?

Ese es para cortártelos por si acaso llegas a olvidar tu promesa de hacerme diputada.

Tragué saliva y le ofrecí un poco de polvo para que se relajará y dejará de pensar en tonterías.

Si algo he aprendido es que nunca hay que confiar en una mujer con obsesiones. Son capaces de todo.

Ella se colocó atrás de mí y me susurró al oído: ‘Anda Tonny, háblale a MD y dile que mueva el tablero, tú puedes’. Su voz sonaba sexy y filosa, tanto que podía cortar el aire en forma implacable.

Un mensaje de texto será suficiente –le dije-

MD me contestó de inmediato: ‘Eres un cabrón engaña políticas, veré que puedo hacer’

No pude decir más y es que en ese momento comenzó a recargar su lengua en mis muslos para llevarme al infierno o al cielo, qué más da a donde, Dios y el Diablo son tan cómplices como una botella de wiski barato y el viejo Bukowski.

Pedí un Uber para la mujer y le dije que esta semana habría noticias.

Lo que siguió fue un escándalo.

El tablero se había movido.

Los astros se habían alineado.

El horóscopo no había mentido

Y el feng shui hizo lo suyo.

Entonces recibí un mensaje de texto de ella: Solo para recordarte que he comprado jabugo y un poco de polvo, haz cumplido y eso merece celebrarse.

¿y el cuchillo? -pregunté-

‘El cuchillo, a la chingada’ -respondió-

Quise minimizar el mensaje.

Pero a quien coños quiero engañar.

Me metí a duchar mientras tarareaba una vieja canción.

 

 

Las Breves:

Vaya regalito de Onésimo Cepeda: “¿Ustedes se preguntarán que por qué acepto ser candidato? La primera porque quiero a México; y la fundamental porque estoy harto de tanto pendejo que gobierna y que se sienta en curules por todos lados”.

 

A este país se lo seguirá llevando la chingada mientras los partidos sigan postulando perfiles como el de Adame en CDMX, el Burro en Ocoyucan, el Abuelo Naranja en Puebla capital, el USURERO EN Tehuacán, la Nalgona en Puebla Capital, el Acosador en la pluri y párele de contar.

 

El pleito entre Don Nene y Don Nachito está en su punto más frío. El primero no quiere ceder las posiciones que pidió el segundo para sus juniors. ‘Ya tienes mucho, cabróncito, no mames’ habría dicho el Nene.

 

Mi cuenta en tuiter: @soprano_tonny

Periodismo ficción.

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