La caída del Augusta  ‘La historia de un comploj’

 

¿Sabes qué Tonny?

Han pasado dos años y siento que eres un tipo a toda madre y sé que puedo confiar en ti, te contaré lo que pasó un 24 de diciembre de hace dos años –Me dijo la mujer que hoy goza de mucho poder-

Le agarré su exquisito muslo,  le ofrecí un poco de polvo, aspiramos y comenzó su dialogo.

Después de que ME ganó las elecciones los focos rojos se prendieron en CDMX, sin embargo confiaron en que la batalla la ganarían en el Tribunal electoral.

Pero el entonces Don fue más hábil y a base de amenazas y dinero logró que ratificaran a ME, lo que vendría sería que desde Puebla se le haría un frente a los intereses de quienes habían llevado al poder a ‘ya sabes quién’

Fue en una reunión en una casa de las Lomas en la que se decidió el futuro.

Las órdenes bajaron en cascada y aterrizaron en Puebla.

Hubo quien sugirió que solo se le enviará un mensaje siciliano, pero el dueño del tablero dijo: No entenderán, así es la vida, unas veces se pierde y otras se tiene que perder todo y todo es todo.

En ese momento se pusieron sobre la mesa 10 mdp para la operación.

La operación fue montada por dos personajes que hoy gozan de total impunidad en el poder, no te diré los nombres por qué tu vida y mi vida dependen de ello.

Ellos citaron a un par de personajes poblanos cercanos a la pareja, los amenazaron y sedujeron con las mieles del poder.

Ante eso era imposible negarse, además de que los traidores tenían viejas cuentas con las víctimas.

¿Son los que estoy pesando? –dije-

Esos meros, ¿quién más lo podría hacer? –dijo-

Todo fue muy bien planeado y lo hicieron a pesar de que se dañaría la figura de ‘ya sabes quién’, pero era preferible que  echarle a perder el trabajo de seis años y no me digas que no, la maniobra fue profesional,  se notó  que atrás había gente gruesa, mal intencionada, expertos en maniobras militares con preparación especial, ¿a poco no?

Pedimos otra botella de coñac y aspiramos una línea.

Le di un beso y sentí su ansiedad en su boca.

Ella tocó mi entrepierna y me dijo: Tonny, bien podrías competirle a Gabriel Soto o al tal Zague.

Ella continuó con su relato y yo empecé a descubrir su escote.

-Tonny, lo que vino después tú ya lo sabes, la nave salió de  la casa de Pepe, voló y se desplomó.

Ella se tiró sobre la mesa con las piernas abiertas, mientras yo estaba arrodillado en la alfombra. El sexo de las mujeres tiene su propia voz y en ese momento lo comprobé.

El de ella emitía ruidos  parecidos al borboteo de un corazón herido.

 

 

Mi cuenta en tuiter: @soprano_tonny

Periodismo ficción

 

 

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