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451 investigadoras de la BUAP impulsan la ciencia en México

Por: Rocío Rios

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Mujeres en la ciencia: talento, retos y redes de apoyo que impulsan la investigación en la BUAP

La participación de las mujeres en la ciencia representa mucho más que una meta de equidad. Su presencia se traduce en mayor competitividad para las industrias, innovación en la resolución de problemas y un impacto directo en el desarrollo social y económico de los estados. En la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), este avance es visible: actualmente 451 académicas forman parte del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), reflejo de una comunidad científica femenina en constante crecimiento.

Sin embargo, los desafíos persisten. En el área de Ciencias Exactas, la presencia femenina continúa siendo limitada, ya que apenas el 6 por ciento de las investigadoras del SNII se desempeña en este campo, mientras que cerca del 19 por ciento lo hace en ingeniería y tecnología. La cifra evidencia una brecha que aún requiere acciones sostenidas para atraer y consolidar vocaciones científicas entre niñas y jóvenes.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, México necesita al menos medio millón de mujeres más en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) para alcanzar una participación equilibrada. Ante este panorama, las historias de quienes han logrado abrirse camino en estos espacios se convierten en referentes clave para las nuevas generaciones.

Redes de apoyo, factor decisivo

Para la doctora Janani Diliegros Godines, investigadora del Instituto de Física “Ing. Luis Rivera Terrazas” y especialista en materiales para energía solar de nueva generación, el desarrollo profesional de una mujer científica está profundamente ligado a las redes de apoyo que la rodean.

Desde su formación en Física en la Universidad Veracruzana, hasta sus estudios de posgrado en el Cinvestav, la investigadora reconoce que el respaldo familiar fue determinante para continuar su carrera. A ello se suma el acompañamiento de su pareja y el apoyo institucional de la BUAP, particularmente a través del Círculo Infantil universitario, que facilita la conciliación entre la vida personal y la actividad académica.

Diliegros subraya que la ciencia exige constancia, pero también entornos que permitan a las mujeres desarrollarse plenamente. Por ello, desde su labor docente busca incentivar a sus alumnas a disfrutar la ciencia y a construir redes que les permitan alcanzar sus metas profesionales.

Sororidad que abre caminos

El caso de Valeria Rocha García ilustra cómo el acompañamiento entre mujeres puede transformar trayectorias. Actualmente estudiante del octavo semestre de Física en la BUAP, fue la primera niña en obtener el primer lugar tanto en la Olimpiada Estatal como en la Olimpiada Femenil de Física durante su etapa en el Bachillerato Internacional 5 de Mayo.

Su interés por la ciencia surgió gracias al apoyo de otra estudiante que la motivó y asesoró para participar en competencias académicas. Hoy, Valeria replica ese modelo al brindar asesorías a nuevos participantes, convencida de que la sororidad y el esfuerzo colectivo son esenciales para aumentar la presencia femenina en la ciencia.

Para ella, uno de los mayores retos es vencer el miedo y los estereotipos, pues considera que las mujeres poseen las mismas capacidades para destacar en áreas científicas.

Ciencia y maternidad, un reto pendiente

La doctora Iraís Bautista Guzmán, investigadora de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y ganadora de la beca Mujeres en la Ciencia L’Oréal-UNESCO-Conacyt-Academia Mexicana de Ciencias, coincide en que el camino en las ciencias exactas sigue siendo complejo para muchas mujeres.

Su investigación se centra en comprender la estructura más elemental de la materia, una vocación que surgió de su curiosidad constante por entender el origen de las cosas. No obstante, reconoce que la baja presencia femenina en niveles avanzados de formación y entre profesoras consolidadas limita el acompañamiento entre pares.

La investigadora señala que la maternidad continúa siendo un desafío dentro de las carreras científicas, pues muchas mujeres postergan esta decisión ante la exigencia académica. Por ello, considera necesario generar mejores condiciones institucionales que permitan equilibrar la vida personal y profesional sin que una implique renunciar a la otra.

Un camino que continúa

Aunque la participación femenina en la ciencia avanza, especialistas coinciden en que aún queda camino por recorrer para alcanzar una representación equitativa en áreas STEM. Impulsar vocaciones científicas desde edades tempranas, fortalecer las redes de apoyo y visibilizar historias de éxito son acciones clave para construir un entorno más inclusivo.

En la BUAP, la presencia creciente de mujeres investigadoras refleja un cambio gradual que no sólo transforma la academia, sino que contribuye a ampliar las perspectivas desde las que se genera el conocimiento científico y se enfrentan los desafíos del presente.