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Adiós a La Panga: una tradición que cruzó generaciones en Valsequillo

Por: Rocío Rios

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Con la apertura del Puente de la Transformación, habitantes de Tetela despiden un servicio histórico marcado por su utilidad… y también por tragedias

Con la entrada en operación del Puente de la Transformación, quedó atrás una de las tradiciones más emblemáticas de la zona de la presa de Valsequillo: el cruce en La Panga, que durante décadas conectó a Los Ángeles Tetela y San Baltazar Tetela en el estado de Puebla.

Este servicio, operado bajo un esquema de cooperativa, permitía el traslado de vehículos y peatones sobre una plataforma que cruzaba el brazo más angosto de la presa, evitando largos recorridos por carretera. El costo del viaje oscilaba entre 15 y 30 pesos, y funcionaba diariamente de 6:30 de la mañana a 8:00 de la noche.

El origen de La Panga se remonta a 1938, durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho, cuando comenzó a consolidarse como una solución de movilidad indispensable para las comunidades de la región. Con el paso de los años, se convirtió no solo en un medio de transporte, sino en parte de la vida cotidiana y la identidad local.

Un servicio útil… pero no exento de riesgos

Aunque fue fundamental para la conectividad, La Panga también estuvo marcada por episodios de riesgo y tragedias a lo largo de su historia. Habitantes recuerdan que, debido a su operación sobre el agua y la constante movilidad de vehículos y personas en una plataforma reducida, en distintos momentos se registraron incidentes y accidentes que dejaron pérdidas humanas y reforzaron el debate sobre la seguridad del cruce.

Las condiciones climáticas, el peso de los vehículos y la operación manual del sistema hicieron que el servicio dependiera en gran medida de la experiencia de los operadores, lo que en ocasiones generó situaciones de peligro para los usuarios.

El servicio dejó de operar hace aproximadamente 15 días, cuando comenzó a funcionar el nuevo Puente de la Transformación, impulsado por el Gobierno del Estado, que busca ofrecer un cruce más rápido y seguro para la población.

Para los habitantes, el cambio representa modernidad, pero también nostalgia por una tradición que formó parte de la vida diaria durante generaciones.

El cierre definitivo de La Panga también significó la pérdida de al menos 10 empleos directos, correspondientes a los trabajadores que operaban el servicio en dos turnos.

“Era una tradición y por eso se nos conocía en la zona… muchos se quedaron sin trabajo”, expresaron vecinos de la comunidad, quienes ahora esperan que los proyectos derivados del nuevo puente puedan generar oportunidades laborales.

Mientras el Puente de la Transformación simboliza modernización y conectividad, La Panga queda en la memoria colectiva como un símbolo de identidad regional, esfuerzo comunitario y una etapa que marcó la historia de las comunidades de Valsequillo.