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El Árbol de la Vida de Metepec busca protección mientras enfrenta el riesgo de desaparecer

Por: Rocío Rios

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La tradicional artesanía del Árbol de la Vida de Metepec atraviesa un momento decisivo para su preservación, ante el riesgo de perderse por la disminución de artesanos dedicados a su elaboración y el esfuerzo actual por obtener la Declaración de Protección de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), otorgada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

En entrevista, Constantino —uno de los pocos artesanos que continúan elaborando estas figuras de barro— señaló que el proceso de trabajo avanza de manera favorable, tras ocho meses de labores dedicadas a la investigación, documentación y desarrollo del proyecto. Explicó que iniciativas similares a nivel nacional han requerido entre ocho meses y más de un año para completarse, por lo que destacó que el avance actual se encuentra dentro de los tiempos previstos, privilegiando la calidad del proceso por encima de la rapidez.

El proyecto para obtener la protección inició en mayo de 2025 y, de concretarse, el Árbol de la Vida se convertiría en la primera artesanía del Estado de México en contar con esta declaratoria, la cual busca reconocer su origen, autenticidad y valor cultural, además de proteger a los artesanos frente a imitaciones.

Como parte del proceso, el pasado viernes de enero se llevó a cabo un foro de opinión con artesanas y artesanos de Metepec, donde se presentaron los avances y se discutieron las reglas de uso que definirán las características que debe cumplir una pieza para ser reconocida oficialmente como un Árbol de la Vida de Metepec. Agustín Herrera Pérez destacó que este punto es fundamental, ya que permitirá garantizar la identidad y calidad de la artesanía, además de asegurar que los lineamientos respondan a las necesidades del propio gremio.

El foro representó el primero dentro de la etapa final del trámite, cuyos resultados serán integrados en un informe que será enviado al IMPI como parte de los requisitos para la obtención de la declaratoria. Una vez entregado el proyecto, el instituto contará con un plazo aproximado de cuatro meses para emitir una resolución.

Mientras avanza el proceso administrativo, artesanos y promotores culturales coinciden en que la protección legal podría representar una oportunidad clave para revitalizar esta tradición, fomentar su continuidad entre nuevas generaciones y evitar que una de las expresiones más representativas del arte popular mexicano desaparezca.