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Tensión en la 4T poblana: foto Chedraui–Villegas el motivo

Por: Adriana Colchado

@tamalito_rosa

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Presencia de Pepe Chedraui en informe de Andrés Villegas incomoda al bloque de Armenta

Puebla, Pue. La foto política que dejó el informe legislativo del diputado morenista Andrés Villegas tensó las costuras internas del morenismo poblano. La asistencia del presidente municipal de la capital, José “Pepe” Chedraui Budib, fue leída en los principales círculos del gobierno estatal como un mensaje abierto: el alcalde se está posicionando públicamente junto a cuadros que supuestamente le han jurado lealtad al hoy gobernador Alejandro Armenta Mier.

Aunque desde Palacio Municipal y Casa Aguayo repiten que “hay coordinación total”, lo cierto es que dentro de Morena se reconoce que Chedraui y Armenta no juegan el mismo proyecto para 2027 ni para 2030. La lista de quién se sienta en primera fila confirma quién respalda a quién.

Los informes legislativos como termómetro interno

En la LXII Legislatura local los informes de actividades no son ejercicios técnicos de rendición de cuentas: son mediciones de fuerza. Cada diputada y diputado —todos con aspiraciones— usa su informe para exhibir red territorial, para presumir con qué bancada opera y para mostrar qué figuras está dispuesto a jalar… y cuáles es capaz de incomodar.

Así ocurrió con el informe de Andrés Villegas, diputado por Tecamachalco y presidente de la Comisión de Seguridad del Congreso local. El evento reunió a actores que mandan señales distintas, incluso contradictorias, a Casa Aguayo.

En el presídium y primeras filas estuvieron:

  • José Chedraui Budib, presidente municipal de Puebla capital.

  • Pável Gaspar Ramírez, presidente del Congreso del Estado y actual titular de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo).

  • Olga Lucía Romero Garci-Crespo, dirigente estatal de Morena.

  • Mateo Hernández López, alcalde de Tecamachalco.

  • Fidel Flores Concha, presidente municipal de Oriental.

  • José Severiano de la Rosa Romero, edil de Amozoc.

  • Diputadas y diputados locales como Roberto Zatarain, Guadalupe Yamak, José Luis Figueroa, Nay Salvatori, Julio Huerta, Susana Riestra, Kathia Sánchez, Floricel González, María Amieva, María de la Barreda, Rosalío Zanatta, Miguel Trujillo, Grace Palomares.

  • La diputada federal Claudia Rivera Vivanco.

Y en representación formal del gobernador Alejandro Armenta acudió Rebeca Buñuelos Guadarrama, secretaria de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial. Es decir: hubo presencia del gobierno estatal, sí, pero no estuvo ninguno de los operadores de máxima confianza de Armenta, como José Luis García Parra (coordinador de Gabinete) ni Laura Artemisa García Chávez (recién designada secretaria de Bienestar). Tampoco estuvo el secretario de gobernación Samuel Aguilar Pala, y mucho menos el Secretario de Seguridad Pública, el vicealmirante Francisco Sánchez -quien dicho sea de paso- debería estar en mayor coordinación con el legislador que preside la comisión de seguridad en el Congreso.  En la lectura política interna, eso tiene traducción directa: no hay respaldo ni cobijo.

Para la burbuja armentista, el mensaje fue doble. Por un lado, Villegas reunió músculo propio e hizo acto político en plaza pública. Por el otro, permitió que Chedraui —alcalde de la capital y actor con proyección propia— estuviera ahí, visible, saludando y sentado como invitado relevante.

¿Por qué incomoda la presencia de Pepe Chedraui?

Porque Pepe Chedraui no es considerado parte del proyecto político de Armenta, sino de otra corriente dentro de la 4T poblana, particularmente al grupo que encabeza el exgobernador de Puebla y hoy titular del Instituto Nacional de  Migración Sergio Salomón Céspedes.

En corto, operadores del Ejecutivo estatal lo leyeron así:

  • Villegas está tejiendo con el enemigo.

  • Chedraui se deja ver en plaza ajena.

  • Los líderes de Morena, Olga Romero y César Adi los cobijan.

  • El líder del Congreso Pável Gaspar asiste como líder del congreso, pero sin la etiqueta requerida, como si fuera un evento cualquiera.

Y el timing importa: todos en Morena saben que los informes de este año son, en realidad, pasarela de reposicionamiento tras el reacomodo interno que supuso el arranque del gobierno de Armenta, la transición en secretarías clave (por ejemplo, Bienestar) y la llegada de nuevos liderazgos legislativos como Pável Gaspar.

Armenta y Chedraui: la cordialidad obligada

Formalmente, el gobernador y el alcalde capitalino sostienen que trabajan en coordinación. De hecho, Armenta se apareció en el Primer Informe de Gobierno Municipal de Pepe Chedraui. Eso fue relevante por sí mismo, porque el propio gobernador no acostumbra asistir ni a informes de alcaldes ni a informes legislativos locales.

Pero puertas adentro se reconoce que el ambiente no fue precisamente de abrazo político:

  • Durante ese informe, Armenta tomó el micrófono cerca de 14 minutos y habló sobre lo difícil que es gobernar, la importancia del apoyo estatal a la capital y su propia visión de gestión.

  • Sólo dedicó aproximadamente 10 segundos a reconocer directamente a Chedraui, según recuento interno del acto.

  • Cerró rápido, argumentando que debía retirarse debido a la emergencia por inundaciones que en esos días golpeaban varios municipios de Puebla y estados vecinos.

La lectura para la clase política local fue clara: Armenta tenía que ir para no alimentar la narrativa de ruptura, pero no estaba dispuesto a prestarle el escenario completo a Chedraui. Fue presencia estratégica, no acompañamiento entusiasta.

Por eso, que ahora Chedraui apareciera públicamente respaldando el informe de Villegas —un diputado que ya no es visto como “soldado disciplinado” del gobernador— se sintió en Casa Aguayo como una jugada de posicionamiento cruzado.

Andrés Villegas: aliado, distancia y advertencia

Andrés Villegas, identificado territorialmente con Tecamachalco y con proyección en temas de seguridad, fue en su momento parte de la operación legislativa que ayudó al gobernador a empujar agendas delicadas. Entre ellas, lo que muchos vieron como el primer intento de amordazar a la prensa, con la entonces llamada “Ley censura”.

En concreto:

  • Villegas impulsó una iniciativa de “regulación del cuarto poder”, es decir, una propuesta para normar a medios de comunicación desde el Congreso local.

  • La iniciativa generó ruido mediático inmediato y alertas en materia de libertad de expresión y derechos humanos; pero no avanzó.

  • Posteriormente, el Ejecutivo estatal buscó redirigir esa agenda vía otra ruta: la llamada ley de “ciberasedio”, que en su momento se movió a través de la entonces presidenta de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Laura Artemisa García Chávez, hoy ya incorporada directamente al gabinete de Armenta como titular de Bienestar.

Ese fue el periodo en que dentro del gobierno se hablaba de Villegas como alguien “cercano” y útil. Eso cambió.

Hoy, de acuerdo con fuentes políticas, en Casa Aguayo ya no ven con entusiasmo los últimos movimientos de Villegas. Molesta que se mueva por cuenta propia, molesta su propia agenda de seguridad y molesta, sobre todo, la foto con Chedraui.

Para un operador territorial con aspiraciones, dejar sentado al alcalde de la capital en primera fila es un mensaje de poder. Para el gobernador, es una señal de indisciplina que, en plena disputa por el control de candidaturas futuras, se interpreta como desafío.