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Trump-Sheinbaum: el quiebre es total

Por: Admin

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Para aquellos que todavía tenían alguna remota duda, el presidente Donald Trump se encargó el sábado de dejar en claro que su quiebre con la presidenta Claudia Sheinbaum es total. Y el mensaje abierto es “Vamos militarmente sobre el México gobernado por los cárteles”

Por Ramón Alberto Garza / Código Magenta

 

Para aquellos que todavía tenían alguna remota duda, el presidente Donald Trump se encargó el sábado pasado de dejar en claro que su quiebre con la presidenta Claudia Sheinbaum es total. Y el mensaje abierto es “Vamos militarmente sobre el México gobernado por los cárteles”.

Sólo así puede explicarse que se convoque a una cumbre de presidentes latinoamericanos en la que el inquilino de la Casa Blanca denuncie que México es el epicentro de los cárteles en América, pero que en esa foto no aparezca la presidenta Claudia Sheinbaum, porque no fue invitada a la fiesta en la que ella fue “la piñata”.

Peor aún, que en ese cónclave bautizado como Escudo de las Américas y en el que se anuncia “una nueva coalición militar” para acabar con los cárteles, el mismo presidente Donald Trump se burlara abiertamente en su discurso de la mandataria mexicana, imitando su voz para decir que cuando él le propone acabar con los cárteles que dominan México, ella le pidió que no lo haga.

La sacudida del presidente Donald Trump es doble, porque se da en el discurso del cierre de la reunión de 12 mandatarios latinoamericanos en su club de golf de Miami -El Doral- en lo que se dio en llamar la Coalición de las Américas Contra los Cárteles. A ese acto de enorme relevancia continental asistieron el Secretario de Estado, Marco Rubio; el Secretario de Guerra, Pete Hegseth; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el secretario de Comercio, Howard Lutnick; y asesor en jefe de Seguridad Nacional, Stephen Miller.

Y en ese cónclave se denunció -el presidente Donald Trump lo dijo- que el eje central de los cárteles era México. Curiosamente, a esa cumbre no fueron convocados ni la presidenta Claudia Sheinbaum; ni el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva; ni el colombiano Gustavo Petro; ni la venezolana Delcy Rodríguez; ni el cubano Miguel Díaz-Canel. Los cinco  países en donde tienen su asiento los más poderosos cárteles, con México al frente. Los cinco países gobernados todos por lo que queda de la izquierda latinoamericana.

La imagen de esa cumbre anti-narcos es muy poderosa. Se ve al presidente Donald Trump rodeado de los presidentes de Argentina, El Salvador, Bolivia, Costa Rica, Chile, República Dominicana, Ecuador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, así como Trinidad y Tobago. Y aunque aceptaron ser parte de la coalición, pero se disculparon por no poder estar presentes los mandatarios de Bahamas, Belice, Guatemala, Jamaica y Perú, firmaron las conclusiones. Estados Unidos va militarmente con todo sobre los cárteles, con el apoyo latinoamericano. Lo quieran o no México y su presidenta, ese es el antes y después de la nueva “Doctrina Don-Roe”.

Este es sólo el último capítulo que deja en evidencia el abismo que existe entre el presidente Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum. Es la última señal que manda al mundo un claro mensaje: el quiebre entre ambos mandatarios es total. No existe confianza.

Ya el 22 de febrero, el día en que fue capturado -y presuntamente abatido- Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fue claro que el gobierno norteamericano dejó al margen de ese operativo a la presidenta Claudia Sheinbaum. Todo se instrumentó entre los altos jefes militares del Comando Norte y el secretario mexicano de la Defensa, el General Ricardo Trevilla. La presunta muerte de “El Mencho” tomó por sorpresa a una presidenta, quien lejos de ser resguardada frente a un potencial peligro a su vida, se le dejó continuar con su gira por Coahuila -a cielo abierto- sin regresarla a sus cuarteles de la Ciudad de México para ser protegida, evaluando el golpe y sus consecuencias con su gabinete de Seguridad. Su hombre de confianza, Omar García Harfuch, el Secretario de Seguridad, también fue marginado.

El desconcierto de la inquilina de Palacio Nacional fue tan evidente frente a la captura y presunto abatimiento de “El Mencho”, que ni el domingo de su captura, ni en las mañaneras del lunes y martes cuando se dio el informe del operativo, la presidenta se atrevió a pronunciar el nombre del capo más poderoso del planeta. Renunció a presumir el más codiciado trofeo del crimen organizado, sin duda, porque ella nada tuvo que ver y quería dejar en claro -ante los capos del crimen organizado- que ella fue ajena al operativo. Por eso, le cedió todo el mérito al General Ricardo Trevilla. Y eso quedó registrado en Washington, en donde ese “silencio mañanero” fue la última confirmación de que la jefa del Estado mexicano le teme a los jefes del crimen organizado, que se afianzaron en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y financiaron las campañas para que Morena elevara de 2 a 22 el número de gubernaturas en las elecciones de 2021.

Está claro que si -de acuerdo a la Ley- la presidenta de México es la jefa suprema de las Fuerzas Armadas y si el General Ricardo Trevilla no le informó, ni en tiempo ni en forma para que, al menos se le resguardara de un posible atentado de revancha, en los hechos a lo que se asistió durante la captura de “El Mencho” fue a un “golpe de Estado” de facto. Ya hay nuevo jefe supremo y la marginación de la presidenta Claudia Sheinbaum en la Cumbre del Escudo de las Américas sólo viene a confirmar que, para Washington,  la mandataria mexicana -hermosa y de muy bonita voz, como lo dijo Trump- no tiene la confianza suficiente para enfrentar un reto de esa magnitud.

Y ese quiebre total entre Trump y Sheinbaum, con la advertencia de por medio de que México es el epicentro de los cárteles y la imagen del respaldo de todos los presidentes latinoamericanos, rodeando al inquilino de la Casa Blanca, sólo tiene una explicación: Estados Unidos va a intervenir directa y militarmente -o quizás ya lo está haciendo- para combatir de frente y cuanto antes a los cárteles de la droga. El episodio de “El Mencho” es apenas el despertar.

Y la marginación de la presidenta Claudia Sheinbaum -imitación de su voz nada diplomática, incluida- no sólo deja en claro la falta de respeto que se le tiene en Washington a la inquilina de Palacio Nacional. Es también un claro mensaje de que, aunque ella está pidiendo que no se ataque a los cárteles, Estados Unidos lo va a hacer. Con o sin su permiso.

Convocar a una cumbre latinoamericana, en el momento en que Estados Unidos libra una guerra de épica furia contra Irán, sólo puede entenderse bajo el mensaje de que el golpe militar directo contra los cárteles mexicanos, desde el vecino país del norte, es tan inminente, como el hecho de que tropas norteamericanas ya se desplazan libremente desde la semana pasada por Ecuador, para acabar allá con el crimen organizado.

Y la designación de Kristi Noem, quien fuera hasta esta semana Secretaria de Seguridad Nacional, como la nueva Zar Anti-Cárteles en América Latina, sólo refrenda la relevancia que el presidente Donald Trump le está asignando a su Escudo de las Américas. Habrá que esperar, hoy lunes, la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum en su mañanera. Pero sea la que fuere, el quiebre ya no se puede ocultar. La “Doctrina Don-Roe” desplazó a la diplomacia. Que nadie se dé por sorprendido.