Yusvely, joven venezolana, denunció abuso sexual antes de quitarse la vida en Puebla
Tenía 20 años y un nombre: Yusvely. Era venezolana, migrante y, según escribió en su última publicación, víctima de abuso sexual por parte de su hermano y del abandono emocional de su familia. Horas después, decidió quitarse la vida en la Vía Atlixcáyotl, frente al Centro Integral de Servicios (CIS).
El caso conmocionó a Puebla y encendió nuevamente la conversación sobre la salud mental, la violencia sexual intrafamiliar y la falta de atención a mujeres migrantes. En su mensaje de despedida, difundido en redes sociales, Yusvely se disculpó con su madre y relató que, cuando trató de hablar del abuso, no fue escuchada.
“Hubo abuso sexual de mi hermano y ni siquiera me preguntaste cómo me sentí… sólo me decías ‘ya deja eso, ya pasó’”, escribió.
#Lamentable | Una joven venezolana llamada Yusvely, terminó con su vida arrojándose del puente peatonal sobre Vía Atlixcáyotl a la altura del CIS, en #Puebla.
Horas antes, habría realizado una publicación en redes sociales donde admitía haber sido víctima de abuso sexual por… pic.twitter.com/b1hePu2VIM
— Moviendo Ideas (@moviendoideas) October 23, 2025
Su muerte no es un caso aislado: organizaciones que acompañan a mujeres migrantes en Puebla señalan que la mayoría enfrenta situaciones de vulnerabilidad, violencia y silencio institucional.
De acuerdo con datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), más del 60% de las mujeres migrantes en tránsito o residencia en México han sufrido algún tipo de violencia sexual o psicológica.

Especialistas advierten que el caso de Yusvely exhibe la falta de redes de apoyo emocional y acceso real a servicios de salud mental, así como la desatención hacia las mujeres extranjeras que viven violencia.
El Instituto Poblano de las Mujeres y la Secretaría de Gobernación estatal no han emitido un pronunciamiento sobre el caso. Sin embargo, colectivos feministas ya exigen una investigación con perspectiva de género y derechos humanos, recordando que el silencio institucional también mata.

