LOS XV AÑOS Y EL FEMINISMO ¿LA FIESTA DEL PATRIARCADO?

Las fiestas de XV años… ¿son para los padres o para las cumpleañeras? Cada año un millón de mujeres alcanzan esta edad: el mercado de este ritual podría alcanzar 200 mil millones de pesos. Los negocios se reinventan para adaptarse al feminismo.

Por Concepción Peralta Silverio

 

EMEEQUIS.– La pandemia de Covid le ha dado un respiro a la calle donde se viven y se venden las ilusiones. Las vitrinas vuelven a lucir sus majestuosos vestidos de princesas o reinas imperiales, brillitos, lentejuelas, pedrería, velos y crinolinas para hacer revolotear los sueños de las quinceañeras. 

Los negocios que sobrevivieron a la crisis se reinventan con nuevos colores, diseños, promociones y el remate de sus obras, de 8 mil a 3 mil pesos.

Muy pocas jovencitas llegan a ver los vestidos, pero ya están llegando. Están las que tendrán fiesta a finales del año o el próximo y ya empiezan con las compras, aprovechando las ofertas; las que tendrán fiesta en alguna comunidad donde no hay restricciones para reuniones sociales y las que no tendrán fiesta masiva pero sí una celebración para que ese día no pase desapercibido, como me cuenta con amabilidad el papá de una familia de cuatro miembros que miran con emoción los vestidos.

Sin embargo, cuando escuchan la palabra feminismo, detiene de tajo la conversación. “No compartimos las ideas del feminismo y por eso no nos gustaría participar en su entrevista”. La mamá y la quinceañera agitan la cabeza y se retiran.

Hablar de feminismo aquí parece inapropiado, como nombrar la soga en casa del ahorcado, porque las adolescentes vienen con su mochila cargada de ilusiones y los papás, llenos de orgullo por poder cumplir con ese ritual   de presentar a sus hijas ante la sociedad ya que han dejado de ser niñas para convertirse en mujeres y que, suponen, es uno de los dias más significativos en la vida de una mujer, “porque XV años se tiene sólo una vez en la vida”.

Lo más revolucionario en este ritual legendario son los tenis Converse en lugar de zapatillas. Los diseñadores han modernizando el sueño de la cenicienta con estos tenis de pedrería, brillantitos o listones acorde al color del vestido.

Paty es la modista de una cadena de tiendas en República de Honduras, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Dice que muchas veces las chicas quieren algo propio, con el seña de su personalidad, y traen la foto de su diseño. “Me han pedido fue un vestido de animé y un kimono, pero un vestido con un pañuelo verde, no, para nada”.

Entre tanto vestido tono pastel llama la atención uno de encaje color negro. Nancy, encargada de tiendas, cuenta qué diseño gustó y por eso lo dejaron en exhibición: “Un  color verde o morado, nunca nos lo han pedido, pero lo hacemos sin problema, para nosotros es solo un color comercial”.

El vestido negro posiblemente sea la influencia de Ángela Aguilar, la hija del cantante Pepe Aguilar, la quinceañera más popular de habla hispana. El video donde relata sus nervios en el día de sus XV años tiene más de siete millones de visitas. “Van a ver una cosa que va a quedar para toda la historia, para mis hijos, de mis hijos, de mis hijos”.

Muestra de lo exótico que se puede ser cuando no hay límites de dinero: cuatro cambios de vestido –del diseñador Diego– uno de coctel, otro para el vals, uno para cantar y uno para el resto de la noche, que le permitió usar los tenis Air Force 1 que Nike le regaló. Practicó el vals con su papá durante dos meses. Tor Miller vino de Nueva York a cantar a su fiesta y pudo entonar con él su canción favorita, Baby Blue. “Cuando acabemos de cantar todo el mundo dijo que la teníamos que grabar, y mi papá de inmediato se empezó a mover”. La decoración fue de árboles de cereza japonés, en los columpios, en las velas, en las mesas. Hubo Mariachi y palomazo con Miller, su papá y Ana Bárbara. 

RENTA DE LIMUSINAS, A LA BAJA 

Marisela Santoyo es diseñadora de modas de vestidos de XV años, en primavera van los tonos claros y en invierno los oscuros.  “Entiendo poco lo del feminismo, pero no estoy ni con los hombres ni con las mujeres, sino con la verdad. No tenemos por qué favorecer a uno o a otro”, explica. Como si el feminismo fuera incorrecto, deshonesto o tramposo.

Otro negocio que está seriamente afectado es el de la renta de limusinasDaniel Dávila es el gerente de una empresa con seis unidades que, por ahora, le representan cuantiosas pérdidas económicas en pensión y manutención. No ve cómo o por qué el feminismo podría afectar su negocio, por el contrario, hasta antes de la pandemia éste iba en aumento: cada limusina se rentaba mínimo dos veces a la semana, por cuatro horas, para que las quinceañeras pasearan y se lucieran con sus amigas y chambelanes por todo la ciudad y los sitios que ellos quisieran.

“¿Qué le enseña un papá a su hija cuando la sube a una limusina? Bueno, le transmite que ese es su gran día y que ella puede ser tratada como una princesa”, dice Daniel.

EL ORIGEN DE LA CELEBRACIÓN

El origen de la celebración no está claro, más bien parece una adaptación de varios capítulos de la historia. Mayavel Saborío-Carranza resumió varias investigaciones. La idea de que se trata de un ritual prehispánico podría explicarse por los escritos de Fray Bernardino de Sahagún, quien narró que cuando una niña llegaba a la edad de “la discreción”, sus padres, en un ritual privado, le explicaban que se había convertido en mujer y las obligaciones que adquiría. Otro origen podría ser la presentación que se hacia de las jovencita de alta sociedad, en las cortes europeas y que fue adoptado por los países de América Latina. Esta el dato que aparece en la época colonial, cuando las huérfanas a quien algún rico español les concedía una dote, eran exhibidas en procesión con un cartel en el cuello donde se leía la suma de su dote. En las comunidades muy conservadoras se consideraba que estas jovencitas ya eran aptas par el noviazgo, el casamiento y su misión mariana. Para los años 50, el baile se había popularizado y estaba lejos del papel oligárquico al que pertenecían.

FESTEJO ESENCIAL PARA LA ECONOMÍA

Hablando en números y pesos, la fiesta de XV años es esencial para la economía mexicana y las miles de familias que dependen de sus empleos. El mercado de la ilusión se adapta bien a todos los presupuestos.

Arturo Botello es el creador de la Expo 15 Años, Expo Novias y Expo Mujeres, entre otras. Su objetivo primordial, admite, es trabajar en las áreas de ilusión más importantes en la vida de la mujer, que es toda una industria. Expo 15 Años está de vuelta, con un 70% de expositores apuntados, la próxima será el 12 y 13 de junio de 2021, con un costo de cien pesos por persona para acceder y acercarse a lo último en vestidos, coreografías, limusinas, maquillistas, salones, fotografía y hasta viaje en helicóptero.

Hasta antes de la pandemia, esta Expo se realizaba tres veces al año y cada una representaba contratos por mil 400 millones de pesos, lo que al año representaban 4 mil 200 millones, sólo para la Ciudad de México, revela Botello. “Cada familia se gasta en promedio 200 mil pesos por fiesta.

“A diferencia de las bodas, la fiesta de los XV años tiene un mayor presupuesto por todos los padrinos que contribuyen. Es como el Plan DNIII: la sociedad se une en pro de sacar algo adelante. Es algo comunitario, que se nos da muy bien cómo sociedad, afortunadamente”, dice Botello.

Con base en sus cifras, podemos estimar que el ritual de los XV años podría ascender a unos 200 mil millones de pesos —el presupuesto total de la Ciudad de México— a nivel nacional, si tomamos en cuenta que cada año tenemos un millón de quinceañeras (INEGI) y los papás casi nunca dejan que ese día pase en blanco.

—¿El feminismo llegó a moverle el tapete a esta industria?

–Es oferta y demanda, al final la gente decide qué hacer y qué no hacer. Y, como todo en la vida, las cosas cambian. Seguiremos trabajando y adaptándonos sobre el tema. En algún momento dejaron de hacer fiesta de XV años para comprarle a la niña un coche o un viaje en crucero, pero al final terminamos regresamos a nuestras tradiciones, y ésta es de las últimas y más fuertes que nos quedan.

—Pero celebrarla con estereotipo ¿Cómo una princesita casadera?

–Los tiempos cambian, hoy en día ningún papá hace su fiesta de 15 años pensando que al año siguiente se le case su hija. Y las chicas no están pensando cuál va a ser su aparador, ni la familia. La ilusión de la fiesta termina tapando todo lo demás.

“ENTRAS A OTRA ETAPA”

Lucero Vale es la mamá de Metzli Mariana León, quien cumplió sus XV años en plena pandemia. Ya no harían celebración, “pero una amiga de Miami le regaló el vestido, una sobrina le pagó la misa y entre todos hicimos la comida, y éramos cómo 60 personas en casa.  Hasta desconocí a mi hija, porque ella nunca baila… ese día estuvo bailando con todos, feliz”. 

A Lucero, vestir así a su hija no le causa problema porque, dice, “son etapas y sus XV años y su vestido de princesita fue parte de una y jamás volverá a tener 15 años”.

Mariana sí quería su fiesta de XV años, pero tampoco era el sueño de su vida. Para ella significa “la celebración de que entras a otra etapa de tu vida, que cambia mucha tu forma de pensar y ver las cosas”. Dentro de cinco años se ve con su carrera terminada, administración de empresas, y trabajando.

 

Los XV Años de Mariana. Foto: Especial.

Daniela Rodríguez y Jonathan Morales se reinventan con perspectiva feminista. Crearon Mis 15 VIP, un sitio en el que ofrecen a las quinceañeras un paquete que las prepara mientras llegan sus XV años. Incluye cursos de danza, auto-maquillaje, modelaje y expresión corporal, pero también taller autoestima adolescente y de seguridad. Dirigido a las quinceañeras de cualquier parte del mundo, aunque ellos estén en Puebla.

Daniela es la maestra de danza y es feminista. Durante sus años de entrenamiento, ha desarrollado talleres de danza con historia y expresión emocional. Busca empoderar a las niñas y darles seguridad a través del arte, decirles que pueden lograr todo lo que se proponen, que cuestionen.

“Siempre que iniciamos estás en un modo de me da pena, no puedo, no sé, y como va pasando el tiempo, empieza a haber más seguridad y felicidad, lo van explotando y guau, sí se puede. Hemos llegado a esos momento en que les digo, enséñame tristeza, quiero ver caras tristes, enojadas, bien perras, y verlas que pueden trabajar todas esas facetas, sin que nadie las juzgue, les va creando seguridad, que es parte del programa”, refiere.

 

Aspecto de tiendas especializadas en XV Años en el Centro de la Ciudad de México. Fotos: Concepción Peralta.

Ana es de Tijuana y cumplirá XV Años este domingo, es chiquita y delgadita. Su abuela la trajo a la Ciudad de México a visitar a la familia y una tía le regaló el vestido para su celebración. Rechaza ser entrevistada porque, dice, el feminismo no le gusta y no sabría qué opinar. Su abuela, Norma Aguilar, de 56 años, cuenta que Ana ha pasado por muchas cosas difíciles a su corta edad, no vive con su mamá porque ésta tiene tres hijos más y su papá tampoco coopera con los gastos familiares.

Pero Norma y la familia no dejarán que sus 15 años pasen sin celebración. “Los XV años significan una emoción para las chicas, de sentirse grandes, adultas, aunque no lo son, pero ya te maquillas, usas zapatillas, te ven de otro modo los muchachos, van tus amigas. Es sentirte una princesa”.

Maestra de inglés en Tijuana, de una prepa abierta, Norma siempre se ha sabido feminista. “Lo que no me gustan son los extremos, eso de atropellar todo porque soy mujer…  enseñar la chichis a la gente, no, eso degrada a la persona como ser humano. Sí tengo derecho a mostrar mi cuerpo y a abortar, pero siento que eso no es una forma adecuada de protesta.

“¿Qué le enseñamos a nuestras hijas cuando las vestimos de princesitas? Que nos da gusto que lleguen a esa edad, que le estamos dando gracias a Dios, al universo, al poder superior, por estar aquí, que ella escoja su vestido, que se sienta feliz de ese modo, de recibir la atención”.

–¿La fiesta de XV años se contrapone con las ideas del feminismo?

–Sí hay cierta oposición, pero no totalmente, porque el feminismo me dice puedo expresarme y esa es la forma en que quiero hacerlo.

Desde la década de los 80s, la fiesta de los XV años ha sido criticada, pero desde una perspectiva social, por su clasismo y su frivolidad. En 1983, en el Museo de San Carlos, las feministas Tlacuilas y Retrateras hicieron una fiesta de XV años con performance, exposiciones, pastel, hielo seco, vals. José Luis Cuevas fue uno de los padrinos. Llamaron la atención sobre la forma en que se veían los cambios biológicos de la mujer, el vestido que significaban el ingreso al mercado matrimonial, el uso del nylon y su comercialización. Criticaban que la tradición había caído en la frivolidad y el dispendio.

Hay conflicto entre la moda y el feminismo, si vemos a ésta como un reforzamiento del sistema patriarcal que nos oprime con los estereotipos de belleza y moda, lo heteronormado y cuerpos normativos, sin embargo, “si usamos la moda como viene evolucionando, retomando a Robin Givhan, como la forma en que me muestro ante el mundo, ésta es mucho más consciente”, explica Francelia Rodríguez, periodista de moda y feminista radical, integrante, entre otras colectivas, de la Marea Verde de Tabasco.

“Lo personal es político y si la moda es personal, el momento en que yo la uso, en que me pongo una playera o un pañuelo verde, en algún contexto, estoy teniendo un posicionamiento, y muchas chicas y marcas se están aproximando con esta óptica. La forma en que me aproximo ante la sociedad es como estamos redignificando la moda” , dice.

“Por supuesto que hay contradicción entre feminismo y la fiesta de XV años, es pasar de niña a mujer y estar disponible para la sociedad, como si fuéramos una mercancía. Y el hecho de que genere tantas ganancias, que existan los padrinos y participe la familia lo hace muy peligroso, porque si no lo haces es como una traición a la familia, a la tradición…

“No dudo que (en la fiesta de XV años) hay una forma de verlo como un acto de amor de los padres. ¿Pero desde dónde viene ese acto de amor? ¿Cuál es su punto de partida? Desde ahí tenemos que reconstruir estos símbolos para analizarlos, problematizarlos y generar una nueva narrativa alrededor de ellos.

“Habría que ver si realmente es beneficioso a largo plazo…analizar de dónde viene este amor, esta tradición, este símbolo, y probablemente pueda ir cambiando a las necesidades de la sociedad, de la libertad de las mujeres, de las adolescentes. Sí es importante, hay que darle otro significado, resignificar los símbolos, y es lo que el movimiento feminista está buscando, tirar estructuras que ya no sirven y no se adaptan a las nuevas formas de pensamiento que deben surgir para las niñas, las adolescentes y las mujeres”.

LA FIESTA LE DABA MÁS ILUSIÓN A LA MAMÁ

Ceci Peralta cumplió 15 años en junio del 2020. A diferencia de sus amigas, que desde los 10 años se ilusionaban con su fiesta de XV años, el color del vestido y los adornos, a ella no le llamaban la atención. Le agrada más la idea de ir a conocer otros estados del país. Ir a Dubai a conocer esos impresionantes edificios que vio en internet. “Para mí los XV años es una fiesta como cualquier otra, una oportunidad de tener una gran fiesta y si te la regalan, la tomas; pero es lo mismo que una persona de 30 años, si le dices ‘te regalo una fiesta’, pues claro que va a aceptar”.

La fiesta le daba más ilusión a su mamá, Isabel, de verla bailar, hermosa, de pensar que sería una fecha inolvidable, “aunque a decir verdad, mis XV años ni los disfruté, terminé cansada y metida en el cuarto del abuelo. No fue la fiesta de mi vida como esperaba”.

 

Ceci con su madre en una marcha feminista. Foto: Especial.

En marzo de 2020, Ceci y su mamá fueron por vez primera a una marcha feminista.  “Recuerdo muy bien cuando íbamos por Bellas Artes y había chicas que contaban cuántas mujeres mueren al día o son víctimas que casos que nunca son conocidos, que no les dan justicia. Eso me hizo ver que es muy grave la violencia en México”, relata Ceci. 

Ya en la preparatoria, Ceci accedió a un grupo de amigos con los que se comunica vía Whats y debaten sobre diversos temas. “No me gusta que hay compañeras que digan que ellos no tienen derecho de hablar. Tampoco me gustó cuándo vi que unas feministas golpearon a las mujeres policías y las ensangrentaron. Si se supone que estamos en contra de la violencia, cómo es que atacan a otras mujeres que están haciendo su trabajo. Esas son las cosas que no me gustan o no entiendo del feminismo”, dice Ceci.

“ESTAMOS CANSADAS”

El feminismo se masificó y penetró en todos los hogares, en parte, por la imagen disruptiva de esas jovencitas que en lugar de zapatillas y acrílicos en las uñas, prefieren las botas negras y la capucha. “Es la máxima expresión de las mujeres del hartazgo que sentimos, es como una olla de presión constante, de que estamos cansadas”, dice Francelia.

Históricamente han pasado cuatro oleadas del feminismo y ahora vivimos un tsunami, visto en redes sociales, manifestaciones con el puño alzado, protestas, empoderamiento de la mujer, sororidad; paradójicamente, las mujeres vivimos el mayor número de feminicidios, de acoso sexual, de desigualdad económica —sólo cuatro de 10 mujeres pueden tener una cuenta bancaria—, trabajos informales o de plano, no remunerados. La  pandemia nos vino a escupir cómo la violencia intrafamiliar sigue viva, más saludable que nunca, mientras por otro lado, hacen una fiesta de XV para celebrar a las mujeres, a su manera. Sí es la fiesta del patriarcado que hace como si no pasara nada, como si el mundo fuera rosa.

Y si los símbolos cambian, hace menos de una década, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, lanzó una política pública para celebrar a las jóvenes que por su condición de vulnerabilidad no podían tener su vals de XV años. Ebrard llegó a apadrinar hasta 407 quinceañeras en 2012, con la simpatía de la ciudadanía. “Hay que invertir en los jóvenes”, decía. Hoy quién sabe si las feministas lo dejarían pasar por contribuir a reforzar prejuicios, estereotipos y machismo.

Sesión de fotos en Tlatelolco. Foto: Concepción Peralta.

EL MIEDO AL FEMINISMO… 

En el Jardín Santiago de Tlatelolco, un equipo de foto y video hace su trabajo con una radiante quinceañera de vestido gris con velos azules. Cumplió XV años en el 2020, pero por la pandemia se quedo sin fiesta, ni fotografías de ese gran día. Sus padres la acompañan, la ayudan con el tocado, con le vestido. Le pido una entrevista a la mamá, Fátima, quien voltea a ver al esposo en señal de aprobación. Le pido su teléfono y es él quien me lo dicta. Cuando le llamo a Fátima y le digo que quiero su opinión sobre el feminismo, me bloquea. Nuevamente, la sola palabra bastó para cerrar la comunicación.

–¿Por qué el feminismo le da mucho miedo a los padres?.

–El miedo al feminismo viene de la ignorancia, todas lo vemos en nuestras familias. Hay que digerírselo a los padres, decirles ¿quieren lo mejor para su hija, que sea libre, amorosa, auténticamente ella, que esté segura, que esté viva? Decirles que queremos sentirnos seguras, libres , caminar por las calles y estar seguras de que no nos van a  matar ni violentar ¿No quieres eso para mi padre? Que esté viva y feliz –explica Francelia.

“Sí, el feminismo es una amenaza para los padres, de su status quo y su comodidad, y eso no les gusta. Hay que hacerles entender que no es solo por el bien de las mujeres, sino también de ellos, porque los va a liberar”. 

Sí se puede. En la Rusia de principios del siglo XX, Tevye el lechero debe cuidar y educar a sus hijas en la tradición judía que le fue heredada por sus ancestros. Sus hijas se fueron casando con hombres muy alejados de sus ideales y la disculpó. A todas, menos a Fyedka, quien decidió fugarse con un bolchevique, algo con lo que Tevye no puede y decide darla por muerta durante décadas, hasta que, cansado, el amor de padre lo vence y accede a la reconciliación entre ellos (El violinista en el Tejado). Sí, el amor filial puede vencer al machismo y ser un poderoso aliado contra el patriarcado.

 

 @CPeraltaS

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