Muere el luchador Súper Muñeco, la alegría infantil sobre el cuadrilátero

El combatiente mexicano fallece a los 59 años mermado por las lesiones físicas, la diabetes y la covid

 

Los luchadores son coleccionistas de distintas formas del dolor. Eso lo supo Súper Muñeco desde que se subió a un ring. Por dentro, estos combatientes de barrio sufren; por fuera, muestran la felicidad. La alegría residía en su personaje: una máscara de payaso y un traje de pantalones cortos. Era el imán perfecto para los niños desde la década de los ochenta. Este miércoles, se ha confirmado su fallecimiento a los 59 años tras infectarse de la covid-19 que agravó su delicado estado de salud.

Antes de ser un amigable luchador, tuvo un personaje que espantaba desde el nombre. Sanguinario Jr. era su apodo, con el que debutó como profesional en 1982, en honor a su padre, que también se subía a repartir golpes en el cuadrilátero. Pero la idea de Herbert Palafox, su nombre real, era ser el héroe de los niños y por eso se inspiró en el famoso payaso Cepillín, fallecido en marzo de 2021. Las canciones infantiles y el porte del humorista le sirvieron al luchador para adaptar su identidad. La máscara dorada tenía dos estrellas en los ojos, una sonrisa dibujada y la cabeza dejaba ver su cabello, algo atípico en el mundo de la lucha libre mexicana. Después fundó con otros dos combatientes un trío sacado de una vieja película de Disney: el Trío Fantasía. A él se le sumaron los personajes Súper Ratón y Súper Pinocho. Fueron campeones de tercias y era un boom en las arenas de lucha en México.

En el cuadrilátero, el luchador juguete combatió contra otros ídolos mexicanos como Octagón, La Parka y el Perro Aguayo. Ganó más de cien combates en apuestas de máscaras y cabelleras. Dedicó 37 años de su vida a viajar por todo México para luchar. “Iba a luchar y me quería matar. Me decían El Suicida en los años ochenta. Me aventaba y no me importaba lastimarme. La lucha libre es muy dura. Pero ahora no me quiero morir, quiero vivir más”, contó en una entrevista con EL PAÍS, en 2019. Súper Muñeco se resistía al retiro pese a que tenía lesiones en la espalda y en las rodillas. “Un día fui al médico para revisarme la rodilla derecha. ‘Hay que operar inmediatamente’, me dijo, pero ¡me estaba revisando la izquierda!”, mencionó.

El luchador Súper Muñeco, durante un evento en Ciudad de México, el 21 de septiembre de 2021.
El luchador Súper Muñeco, durante un evento en Ciudad de México, el 21 de septiembre de 2021.

En sus últimos años se dedicó a dar clases de lucha libre en gimnasios de barrios populares de Ciudad de México. También vendía sus máscaras y productos con su marca por Facebook. La pandemia provocó que las funciones de lucha libre se cancelaran. A finales de diciembre de 2020 algunas empresas empezaban a tener actividad. Súper Muñeco evitaba salir de su casa debido a su cuadro de diabetes. “[No salgo a la calle] por miedo a la pandemia y morir”, contó en una entrevista con la agencia Efe.

Súper Muñeco viajó a finales de enero a Estados Unidos a un encuentro con aficionados. Se le vio en silla de ruedas. Y a inicios de febrero se internó en el hospital. Uno de sus hijos, a través de su página en Facebook, informó que había dado positivo por covid-19. Ya este 9 de febrero las principales empresas de lucha libre, el CMLL y la AAA, informaron de su fallecimiento. Los niños que fueron llevados a las arenas para ver a Súper Muñeco hace 30 o 20 años, hoy compartían las fotos que lograron tomarse como adultos con el luchador.

 

 

Diego Mancera

Es portadista de EL PAÍS América y periodista de la edición mexicana desde 2016. Está especializado en temas de deportes. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Vive en Ciudad de México.

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