A Néstor Camarillo no le quedó de otra.
Sonreír, levantar la mano, hablar de unidad y darle públicamente la bienvenida a Tony Gali a Movimiento Ciudadano.
Porque en política hay momentos en los que uno tiene que tragarse el berrinche, acomodarse el saco y decir: “Yo vengo a construir, no a destruir”.
Y eso fue exactamente lo que hizo el senador.
El pasado 3 de septiembre, Camarillo salió públicamente a respaldar la llegada de Gali al partido naranja y reconoció algo que, políticamente, puede convertirse en su mayor problema rumbo a 2027: el exgobernador tiene un posicionamiento que, si es medido en una encuesta interna, podría darle números muy competitivos. Incluso dijo que, si Gali cuenta con las condiciones, el respaldo de la dirigencia nacional y la confianza de los poblanos, él se sumaría a su proyecto.
Qué bonito es hablar de unidad cuando uno todavía tiene la candidatura en la mira.
Porque no nos hagamos.
Néstor Camarillo quería ser el candidato de Movimiento Ciudadano a la Presidencia Municipal de Puebla.
Lo había dicho, lo había trabajado y había construido alrededor de esa aspiración.
Después de abandonar al PRI y mudarse al partido naranja en 2025, el cálculo parecía bastante claro: Camarillo se quitaba de encima una marca que ya no le daba demasiado electoralmente y llegaba a un partido que necesitaba cuadros competitivos para disputar posiciones en 2027. Su incorporación a MC se formalizó en septiembre de 2025.
El movimiento tenía lógica.
Hasta que apareció Tony.
Y entonces alguien llegó y movió todas las piezas del tablero.
Porque Tony no llegó a pedir permiso
José Antonio Gali Fayad no llegó a Movimiento Ciudadano como un militante más.
Llegó como delegado del partido en Puebla, con la encomienda de participar en la organización política rumbo al proceso electoral de 2027. La incorporación fue anunciada por Fedrha Suriano Corrales, con el respaldo de la dirigencia nacional.
Y aunque oficialmente nadie le ha ofrecido una candidatura, porque hasta ahora MC sostiene que no son tiempos para hablar de eso, resulta imposible no hacer la pregunta obvia:
¿Y si Tony quiere Puebla capital?
Fedrha Suriano ha dicho que Gali no desplaza a Camarillo y que el partido no le ofreció una candidatura.
Pero una cosa es lo que diga el partido y otra lo que hagan las encuestas.
Porque si hay algo que la política moderna entiende perfectamente es que las candidaturas no se ganan necesariamente con antigüedad, sino con competitividad.
Y Tony Gali tiene algo que Néstor todavía está construyendo:
reconocimiento de nombre.
Gali ya fue presidente municipal de Puebla y gobernador del estado. Su regreso a la política ocurre después de varios años alejado de la primera línea partidista, pero su nombre no necesita presentación para buena parte del electorado poblano.
Camarillo, en cambio, tiene que explicar quién es.
Gali solamente tiene que decir:
“Soy Tony”.
Y eso, en política electoral, pesa.
Néstor se cambió de camiseta, pero le cambiaron el juego
El senador hizo un cálculo político cuando dejó al PRI.
Y hay que reconocerle que no fue un movimiento improvisado.
Entendió que competir desde el tricolor rumbo a 2027 podía ser mucho más complicado que hacerlo bajo otra marca. Así que se pintó de naranja y comenzó a construir su proyecto dentro de Movimiento Ciudadano.
El problema es que probablemente nunca imaginó que el mismo partido al que llegó buscando una candidatura competitiva terminaría incorporando a un personaje que puede competirle directamente.
Porque una cosa es disputarle la candidatura a cuadros internos.
Otra muy distinta es que te pongan enfrente a un exalcalde y exgobernador.
Y por eso la frase de Camarillo resulta políticamente deliciosa:
> “Si él tiene el respaldo y apoyo de la dirigencia nacional no tengan la mayor duda que yo me voy a sumar”.
No es una renuncia.
No es un retiro.
Tampoco es decir: “Tony, tú ganas, yo me voy”.
Es algo mucho más inteligente.
Es dejar abierta la puerta para todas las posibilidades.
Si Tony no quiere competir, Néstor sigue.
Si Tony quiere competir pero no tiene los números, Néstor sigue.
Si Tony quiere competir y tiene los números, Néstor se suma y conserva su lugar en la jugada.
Y si finalmente ninguno de los dos termina encabezando la candidatura…
Bueno, tampoco sería la primera vez que Néstor encuentra otra puerta.
Porque el que respira, aspira.
Y Camarillo respira políticamente desde hace años.
Y aquí viene lo mejor: no se pelean por el hueso, sino por el micrófono
Porque resulta que estos dos políticos tienen otra coincidencia.
Les gusta cantar.
Y mucho.
Néstor Camarillo incluso convirtió su afición en contenido para redes sociales. En abril pasado apareció grabando en un estudio e interpretando una canción, lo que generó comentarios y burlas en redes. No era la primera vez que mostraba públicamente esa faceta.
Tony Gali tampoco es precisamente ajeno al micrófono. Durante sus años de exposición política fue conocido públicamente por su gusto por cantar, al grado de que en distintas publicaciones periodísticas se le ha identificado justamente como “El Tony” y como político metido a cantante.
Así que la pelea por la candidatura naranja podría tener una curiosa traducción musical.
Uno quiere la alcaldía.
El otro también.
Uno ya tiene el partido.
El otro acaba de llegar con reflectores.
Uno tiene la estructura política que ha construido durante años.
El otro tiene un nombre que todavía pesa en la capital.
Y ambos…
quieren el micrófono.
Aunque, para ser honestos, en esta canción el que lleva ventaja no necesariamente es quien canta más bonito, sino quien consiga que más poblanos quieran escucharlo en 2027.
Camarillo no perdió todavía
Y aquí está la parte que algunos están pasando por alto.
Que Tony Gali haya llegado a MC no significa que Néstor Camarillo haya perdido la candidatura.
Ni siquiera significa que Gali vaya a competir por la Presidencia Municipal de Puebla.
Eso todavía está por verse.
Lo que sí significa es que el escenario que Camarillo tenía antes del 2 de septiembre cambió radicalmente.
Y el propio senador lo sabe.
Por eso no hizo berrinche.
No cuestionó la llegada de Gali.
No cerró la puerta.
No salió a decir que él llegó primero.
Hizo lo contrario.
Le dio la bienvenida.
Le reconoció experiencia.
Le reconoció posicionamiento.
Y hasta dijo que estaría dispuesto a sumarse.
Eso no es ingenuidad.
Eso es supervivencia política.
Porque mientras algunos políticos necesitan tener la candidatura para sentirse vivos, Camarillo parece entender que lo importante es permanecer dentro de la jugada.
Y vaya que sabe hacerlo.
Hoy puede ser el aspirante.
Mañana puede ser el operador.
Después puede ser el candidato.
Y si no es ninguna de las tres, seguramente encontrará otra posición desde donde seguir cantando.
Porque en política, como en la música, hay quienes esperan su turno frente al micrófono.
Y hay quienes se encargan de que nunca les apaguen el sonido.
Así que no, probablemente no se están peleando por el hueso.
Se están peleando por el micrófono.
Y falta ver quién termina cantando la canción de Movimiento Ciudadano en 2027.
Porque por ahora…
Tony ya tomó el escenario.
Y Néstor, muy educadamente, le está diciendo:
“Canta tú primero. Yo aquí me quedo.”