Con la carrera rumbo a 2027 en marcha, varios perfiles del Congreso de Puebla podrían dejar sus curules para competir en elecciones, lo que abre la incógnita sobre quién mantendrá la disciplina política dentro de la mayoría de Morena.
Los comicios intermedios de 2027 comienzan a sentirse cada vez más cerca y, aunque oficialmente las campañas todavía están lejos, en la práctica la carrera política ya inició. Dentro de Movimiento Regeneración Nacional se ha adelantado que las reglas internas contemplan definir a quienes serán los “coordinadores de campaña” —figura que en la práctica equivale a las precandidaturas— alrededor de septiembre de este mismo año.
Es decir, en menos de siete meses se sabrá quiénes serán las figuras que podrían aparecer en la boleta en la elección intermedia.
En ese contexto, varios perfiles del Congreso del Estado de Puebla ya comenzaron a moverse mediática y políticamente para fortalecer sus aspiraciones. El problema es que muchos de ellos ocupan hoy cargos clave dentro del Poder Legislativo, por lo que tendrían que pedir licencia para competir, lo que abriría un escenario inédito: un Congreso sin sus principales operadores políticos.
El caso del actual líder
Uno de los nombres que aparece en ese escenario es el del actual presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso local, el diputado Pavel Gaspar Ramírez, considerado hoy el líder político del Legislativo poblano.
Gaspar ha logrado mantener la disciplina dentro de la bancada mayoritaria y coordinar los acuerdos necesarios para que la agenda legislativa avance sin sobresaltos.
Sin embargo, dentro del ambiente político ya se menciona que podría buscar una diputación federal en 2027. De confirmarse esa aspiración, el legislador tendría que solicitar licencia para competir, dejando vacante uno de los puestos más estratégicos del Congreso local.
Y ahí surge la pregunta central: ¿quién quedaría al frente?
Otros perfiles que también podrían salir
El Congreso poblano tiene actualmente varios legisladores con aspiraciones políticas claras.
Uno de los más visibles es Andrés Villegas Mendoza, presidente de la Comisión de Justicia, quien durante toda la legislatura se ha mantenido activo mediáticamente y con presencia constante en la agenda pública.
Su nombre ha sonado con fuerza para buscar la presidencia municipal de Tecamachalco. Incluso recientemente recibió un gesto público de respaldo del gobernador Alejandro Armenta, quien en un evento reconoció su trabajo legislativo.
En política, esos mensajes suelen interpretarse como señales claras de respaldo.
Si Villegas decide competir por la alcaldía, también tendría que pedir licencia a su cargo, lo que sumaría otra salida relevante dentro del Congreso.
Figuras mediáticas, pero con obstáculos
Otros nombres dentro del Legislativo tienen presencia pública, pero enfrentan factores que dificultan imaginarles como líderes del Congreso.
Uno de esos casos es el de Graciela Palomares Ramírez, conocida mediáticamente, aunque dentro del círculo político cercano al poder estatal no se encuentra en el mejor momento político debido a episodios de confrontación e indisciplina.
Algo similar ocurre con Nayeli Salvatori Bojalil, una legisladora con fuerte presencia digital y mediática, pero también rodeada constantemente de polémicas.
Salvatori, además, tiene aspiraciones para competir por la presidencia municipal de San Pedro Cholula, lo que nuevamente implicaría pedir licencia si logra colocarse en la boleta.
En su caso, aunque su popularidad electoral es innegable —ya ha ganado varias elecciones—, su estilo político difícilmente la perfila como una figura de disciplina legislativa, requisito fundamental para dirigir el Congreso.
Aliados, pero no líderes
Dentro del Congreso también aparece el nombre de Jaime Natale Uranga, dirigente estatal del Partido Verde y legislador local.
Aunque su partido forma parte de la coalición de la llamada Cuarta Transformación, no parece probable que Morena ceda la conducción del Congreso a un aliado, especialmente cuando desde la presidencia de la Junta de Gobierno se controlan los tiempos legislativos y se procesan las reformas clave.
Un perfil posible
Entre los nombres que podrían encajar en ese escenario aparece el de José Luis Figueroa Cortés, quien podría ser considerado como una alternativa si decide mantenerse dentro del Congreso y no competir por otro cargo.
Sin embargo, incluso en ese caso, no existe todavía una figura clara que pueda garantizar el mismo nivel de control político y disciplina legislativa que hoy ejerce el actual liderazgo.
El verdadero problema
La bancada de Morena y sus aliados mantiene la mayoría calificada dentro del Congreso de Puebla, lo que ha permitido aprobar sin mayores obstáculos las reformas impulsadas por el gobierno estatal.
En ese contexto, el papel del líder del Congreso no es menor: desde ahí se negocian, ordenan y “planchan” las iniciativas antes de llegar al pleno.
Si varias de las figuras con mayor peso político salen para competir en 2027, el Congreso podría enfrentar un vacío de liderazgo en un momento clave del sexenio.
Porque, mientras la carrera electoral avanza, dentro del Legislativo poblano la pregunta empieza a tomar forma:
si los aspirantes se van… ¿quién se queda a gobernar el Congreso?