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El Secretario de la Defensa Nacional de Peña Nieto fue detenido en EU y en Palacio Nacional creen que García Luna lo habría vinculado al narco

Se trata de Salvador Cienfuegos. LPO adelantó que el fiscal Alejandro Gertz Manero habría deslindado a altos funcionarios de la Sedena en el caso Ayotzinapa, pero insistió en la conexión Chicago.

 

La historia de la posible infiltración del narco en las estructuras de poder de México subió este jueves a niveles radioactivos. El canciller Marcelo Ebrard informó a través de su cuenta de Twitter que el secretario de la Defensa Nacional durante la administración de Enrique Peña Nieto, el condecorado general Salvador Cienfuegos Zepeda, fue detenido en el Aeropuerto de Los Ángeles, California.

“He sido informado por el Embajador Christopher Landau de los Estados Unidos que el ex Secretario de la Defensa Nacional, Gral. Salvador Cienfuegos Zepeda, ha sido detenido en el Aeropuerto de Los Angeles, California”, publicó Ebrard Casaubón.

En la misma red social, el secretario de Relaciones Exteriores agregó: “La Cónsul en Los Ángeles me estará informando próximas horas de los cargos. Ofreceremos la asistencia consular a la que tiene derecho. Les mantengo al tanto”.

Este hecho quizá sólo es comparable con el arresto del zar anti drogas durante el sexenio de Felipe Calderón, Genaro García Luna, hoy en juicio en una Corte de Nueva York bajo los cargos de “encabezar un empresa criminal” con vínculos con el Cártel de Sinaloa, además de conspirar para transportar cocaína hacia EU.

Fuentes al interior de Palacio Nacional confirmaron a LPO que la detención tuvo lugar a petición de la DEA, la agencia antidrogas de EU, por lo que la versión inicial indicaría que habría una relación entre el juicio contra García Luna y el arresto del general Cienfuegos.

Fuentes al interior de Palacio Nacional confirmaron a esta redacción que la detención tuvo lugar a petición de la DEA, la agencia antidrogas de EU, por lo que la versión inicial indicaría que habría una relación entre el juicio contra García Luna y el arresto del general Cienfuegos, quienes guardaban un estrecha colaboración por las asesorías que daba la consultaría del calderonista a los funcionarios de la Sedena, como lo expuso días atrás el propio presidente López Obrador.

LPO informó hace dos semanas sobre la posible decisión de la Fiscalía General a cargo de Alejandro Gertz Manero para centrar en soldados -y a lo sumo algunos capitanes- directamente involucrados en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Los testigos protegidos hablan de una organización delictiva integrada por altos oficiales que monitoreaban el envío de droga desde Guerrero hasta EU, concretamente la ciudad de Chicago.

Pero la detención de Cienfuegos lleva esa línea de investigación a niveles explosivos en términos políticos. La idea que el jefe Máximo del Ejército de México se haya coludido con el narco es inimaginable y ocurre cuando el gobierno de López Obrador profundiza la alianza con los militares a quienes ha entregado varios de los resortes más sensibles de su administración.

Acaso por eso, la detención de Salvador Cienfuegos generó un clima de extremo nerviosismo en el círculo político y también militar de México. Es la primera vez en la historia que un ex Secretario de la Defensa Nacional -jefe máximo del Ejército- es detenido en los Estados Unidos. Y vinculado presuntamente al crimen organizado.

La idea que el jefe máximo del Ejército de México se haya coludido con el narco es inimaginable y ocurre cuando el gobierno de López Obrador profundiza la alianza con los militares a quienes ha entregado varios de los resortes más sensibles de su administración.

La tensión que esto generó, además, tiene una lectura política muy incómoda: “En este momento tenemos presos al mismo tiempo al principal jefe narco de las últimas dos décadas (El Chapo), al jefe de la Seguridad durante el mandato de Calderón y al principal militar de la era Peña Nieto, los dos últimos bajo sospecha de colaborar con los grupos militares. ¿Acaso se están tirando con todo? ¿Hasta dónde llegarán?”.

Otro interrogante que agrega nerviosismo es si acaso será el inicio de un proceso de acusaciones entre generales de las Fuerzas Armadas de México, una institución que históricamente gozó de un gran reconocimiento entre la opinión pública. Semejante riesgo, además, ocurre justo en un proceso de enorme expansión en las funciones de las Fuerzas bajo el gobierno de la 4T.

 

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