“El Toñín” se deslinda de Néstor Camarillo y reaviva polémica en Puebla
En el complejo tablero político del llamado “Triángulo Rojo” en Puebla, el nombre de Antonio Valente Martínez Fuentes, conocido como “El Toñín”, vuelve a colocarse en el centro de la polémica. Esta vez no solo por los históricos señalamientos de huachicol en la región, sino por su abierto deslinde —y críticas públicas— contra el senador de Movimiento Ciudadano, Néstor Camarillo Medina.
El conflicto estalló luego de que la plataforma “Narcopolíticos” incluyera al legislador poblano en un listado que lo vincula presuntamente con redes de robo de combustible en la zona. En respuesta, Camarillo negó cualquier relación criminal y calificó los señalamientos como parte de una estrategia para frenar sus aspiraciones rumbo a 2027.
Sin embargo, lo que sorprendió fue la reacción de “El Toñín”, quien confirmó ser “compadre” del senador —al haberlo invitado como padrino en un acto simbólico años atrás—, pero pidió públicamente que no se le vincule con él, argumentando que dicha relación “daña su imagen”.
“Sí es mi compadre… pero eso no tiene nada que ver. No me estén relacionando con él”, declaró en transmisión en redes sociales.
El mensaje incluyó críticas directas al desempeño político de Camarillo como exalcalde de Quecholac y dudas sobre su viabilidad electoral futura.
Un personaje que desafía al poder
No es la primera vez que Martínez Fuentes confronta públicamente a la clase política. En diciembre de 2025 llamó “cabrón” al secretario de Gobernación estatal, Samuel Aguilar Pala, tras acusarlo de presionar a su hija, la presidenta municipal de Quecholac, para intervenir en una manifestación que bloqueaba la autopista Puebla-Orizaba.
El episodio evidenció nuevamente la capacidad de “El Toñín” para irrumpir en la agenda pública y desafiar directamente a funcionarios estatales. Su hija, Guadalupe Martínez, gobierna actualmente Quecholac, mientras que su hermano también ocupó la alcaldía en el pasado, consolidando una presencia política local con fuerte arraigo territorial.
La pregunta que persiste en el ambiente político poblano es: ¿Qué poder tiene “El Toñín” o bajo qué protección opera para confrontar públicamente a figuras del sistema político sin consecuencias inmediatas?
Señalamientos documentales y contexto federal
La investigación difundida por “Narcopolíticos” sostiene que Camarillo aparece en informes federales —desde 2017 y 2018— como presunto colaborador o protector de la red encabezada por “El Toñín”.
Entre las instancias citadas se encuentran la Secretaría de la Defensa Nacional, la Fiscalía General de la República, la entonces Policía Federal, Petróleos Mexicanos y el extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional.
Un informe atribuido al coronel Valdemar López López señalaría que, durante la gestión de Camarillo como alcalde de Quecholac (2014-2018), integrantes de la red de huachicol incluían a funcionarios municipales y operadores vinculados al robo de combustible.
Camarillo ha negado categóricamente estos vínculos. Hasta el momento, no existe resolución judicial que lo responsabilice por estos hechos.
Los documentos citados también refieren que, tras un supuesto rompimiento entre Camarillo y “El Toñín” alrededor de 2017-2018, se habría intensificado la violencia política en la región.
Se menciona la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación en al menos 13 municipios poblanos a través de alianzas con estructuras locales dedicadas al robo de combustible. En mayo de 2017 se registraron enfrentamientos que dejaron 10 muertos en la zona de Quecholac.
El trasfondo se complica aún más al considerar que un familiar del senador, candidato en 2024, fue hallado sin vida tras perder una elección municipal frente a Guadalupe Martínez.
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