Las posibles razones de un ataque.

La Fiscalía de la Ciudad de México identificó, por ahora, dos móviles en el atentado contra Omar García Harfuch: Los embates contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que significó la extradición de Rubén Oseguera, El Menchito, y el congelamiento de bienes; y los embates que el jefe de la policía capitalina ha asestado al grupo Fuerza Antiunión Tepito.
Entre ambos grupos criminales, explicaron fuentes cercanas al caso, existe una alianza para las operaciones en la Ciudad de México.

Sin embargo, a nivel federal hay una línea más abierta, y por el que ya existía en la Fiscalía General de la República un expediente en su contra: aparece en el caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, porque era entonces jefe de la Policía Federal en Guerrero cuando ocurrieron los hechos, pero su nombre y teléfono aparecen en la agenda asegurada al narcotraficante Sidronio Casarruvias Salgado, líder de Guerreros Unidos.

Información recabada por este diario señala que García Harfuch ha viajado recientemente a Guerrero.

A pesar de que se trató de un ataque inédito, por la envergadura del personaje y la planificación de la operación en su contra. El secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo fue moderado al referirse al atentado:

«Lo asumimos como un reto al Estado de derecho, no como a un reto al Estado mexicano; no obstante, las fortalezas, la capacidad de fuego de algunas organizaciones criminales, ninguna de ellas tiene la capacidad para retar al Estado mexicano».

Sobre la línea de investigación en torno al CJNG, la intercepción de una llamada telefónica permitió identificar cuatro objetivos posibles, todos vinculados con el proceso de detención y extradición de “El Menchito”, Durazo; el canciller Marcelo Ebrard; el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, y García Harfuch., que había sido muy eficaz en ir desmantelando al grupo criminal Fuerza Unión Anti Tepito, vinculada al CJNG.

Algo que hoy confirmó Durazo: “Efectivamente hace una semana se registró una eventual amenaza a algunos funcionarios de seguridad pública, respecto a la posibilidad de que este atentado se encuentre vinculado lo consolidaremos si es el caso conformen avancen las investigaciones”.

Pero la amenaza no fue considerada totalmente creíble y sólo se incrementó la seguridad de uno de los blancos, no en el caso de García Harfuch.

El joven en ascenso

De estirpe político y militar, a sus casi 40 años, Omar García Harfuch ha logrado construir una meteórica carrera en el ámbito de la seguridad pública conjuntando la suma, relativamente en corto tiempo, de asestados golpes a la delincuencia organizada, pero también bajo la polémica de los cuestionados métodos que ha empleado para llegar al lugar donde se encuentra.

Como encargado de garantizar la seguridad pública en la capital del país, la ciudad que concentra las principales instancias del aparato de inteligencia del gobierno federal, ha conseguido debilitar las principales estructuras delictivas que operan en la ciudad, particularmente de quienes se ha evidenciado una alianza con quienes podrían estar detrás del atentado que sufrió este viernes: el cártel Jalisco Nueva Generación.

Muestra de ello es que, en un periodo de prácticamente dos años, García Harfuch ha logrado mermar la capacidad operativa de la organización criminal La Unión Tepito, debido a la detención de sus principales líderes, jefes operativos y acotamiento territorial contra un grupo que se ha visto en la necesidad de polarizarse y buscar alianzas con grupos más fortalecidos.

Precisamente dentro del abanico de líneas de investigación que tienen las autoridades respecto al móvil del atentado que recibió es que el propio titular de la SSC habría iniciado desde hace unos meses una indagatoria interna en la Policía capitalina para detectar posibles vinculaciones con la organización delictiva que ha tenido en el funcionario a su principal obstáculo en sus operaciones.

Nieto de Marcelo García Barragán, quien fue gobernador de Jalisco y secretario de la Defensa Nacional en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, e hijo de Javier García Paniagua, político y exfuncionario priista, quien estuvo a cargo de la extinta Dirección Federal de Seguridad, Omar García se ha visto envuelto en cuestionamientos polémicos, como fue el caso de la indagatoria que tuvo del llamado Caso Iguala, pues aquel septiembre de 2014 cuando desaparecieron los jóvenes normalistas, Harfuch era el Jefe de la desaparecida Policía Federal en Guerrero. Ante la presunta aparición de su nombre en la agenda telefónica de unos de los criminales involucrados en el caso, su perfil no estuvo exento de las pesquisas.

 

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