MIVACUNA COVID: UN PAÍS SATURA LA WEB PARA FORMARSE POR LA CURA

El país está volcado en una página de Internet: el registro para vacunar adultos mayores. Mientras unos festejan que lograron meter a sus abuelos, otros se frustran porque no pueden ayudar a sus padres. Y el gobierno batalla para escribir “infraestructura”.

 

EMEEQUIS.– El comedor de la familia Jiménez Alvarado parece un caótico café internet. Había amanecido con flores y un frutero en el centro de la mesa, pero a las 9 de la mañana el espacio lo ocupan las dos computadoras portátiles de Claudia y Jorge, los padres, y las dos tabletas con las que usualmente juegan sus hijos, Leonardo y Renata.

Los cuatro han puesto en pausa toda la rutina del martes para entrar a una página de internet que, hasta hoy, nadie sabía que existía y que resulta útil para salvar vidas: mivacuna.salud.gob.mx, un inesperado portal en donde hay que registrar a mayores de 60 años para formarlos por la anhelada inyección.

Los cuatro apenas hablan entre ellos. Los tamales y el atole del Día de la Candelaria tendrán que esperar. Lo más urgente es lograr el registro para los abuelos de Leonardo y Renata: José Luis, 71 años, es sobreviviente de cáncer de lengua y Virgen, 68, es fumadora empedernida. Terribles comorbilidades para tiempos de pandemia. Además, hay que lograr el registro del bisabuelo, Félix, quien enviudó el año pasado.

Pero no será una tarea fácil. Cientos de miles lo están intentando al mismo tiempo. La interfaz es tan estrecha como un pequeño embudo por donde millones de mexicanos quieren pasar a fuerza de teclazos para registrar, antes que otros, a sus seres amados.

Como no había sucedido desde los apretados resultados electorales de la contienda presidencial de 2006, el país está volcado en actualizar y actualizar una página web. Para las 11 de la mañana ya muchos saben que no hay dato más importante que saber el CURP del abuelo o la mamá, estado y municipio donde vive, código postal, un teléfono y el correo electrónico de un hijo o nieto. Saber esos datos, o no, es lo único que importa.

ATENCIÓN, TENSIÓN Y RAPIDEZ

Llenar a prisa formularios en internet es un movimiento conocido para la generación Millennial o Z cuando debe conseguir boletos para un concierto o un partido de futbol. Pero desesperadamente desconocido para los adultos mayores, quienes deben lidiar con un portal nuevo, saturado y en el que se juegan, literalmente, la vida.

Los primeros afortunados que han logrado meterse a fuerza de actualizar y actualizar la página MiVacuna dan consejos que funcionan, pero que son difíciles de comprender para la generación de mayor riesgo frente al virus: usa un servidor lightweight para abrir la página, borra tus cookies, usa ventanas de incógnito, navega a 40 gigas de internet…

Es una carrera apremiante que se sigue en redes sociales: algunos corren sólo 100 metros y consiguen cruzar rápido la meta. Pero los menos avezados con las computadoras deberán correr un maratón que podría durar angustiosos días, porque nadie sabe con certeza si el orden de registro será el riguroso orden de vacunación.

 

“Acabo de registrar a quien más quiero en el mundo. En serio hasta se me salieron mis lagrimitas”, cuenta @ZazilCarreras, una treintañera, que recibe likes y felicitaciones. Del otro lado están quienes no pueden completar su registro de tres pasos y se consuelan en la alegría ajena. “Paciencia”, pide @Syzavel19, sexagenaria cuyo cabello está cubierto de canas en su perfil de Twitter.

MIVACUNA LE GANA A JEFF BEZOS

Pero incluso algunos de los más experimentados en navegar internet tienen poca suerte: “Ya hasta me estoy aprendiendo el CURP de mis papás y aún no puedo registrarlos”, escribe @Osvaldo_kcb. “Yo estoy esperanzado y entusiasmado intentando registrar a mi Papá. Espero pronto lograrlo”, tuitea @Napoleon_Guzman. “A este ritmo mi hijo terminará por registrarme a mí”, teclea @PacoRdg98.

 

En Twitter, #VacunaAdultosMayores se vuelve rápidamente la tendencia nacional. En minutos destronó la noticia de que Jeff Bezos dejará de ser el CEO de Amazon o que la vacuna Sputnik V llegará a México con el visto bueno de los expertos de la revista médica The Lancelot. Pareciera que el multimillonario contrato de Leonel Messi con el Barça fuera historia antigua. Nada es más importante que esa página del gobierno.

Para miles, el registro es un acto de fe: aunque el formato exige para el registro un correo electrónico o un teléfono, no hay confirmación automatizada por esa vía. El botón que supuestamente descarga el comprobante de registro tampoco funciona. La esperanza está puesta en un número de folio que aparece al final del registro y que se anota en un papel que se ha convertido en el nuevo objeto de mayor valor en miles de casas.

En Twitter, las dudas aparecen por miles, mientras muchos siguen una máxima: registra ahora, pregunta después. ¿Y si a mi abuelo ya le llamaron de la Secretaría de Bienestar para decirle que lo van a vacunar? Da igual, registra. ¿Y si mi mamá es enfermera y ya está en la lista de próxima vacunación? Da igual, registra. ¿Y si mi papá tiene 59 años y le faltan días para cumplir 60, el requisito de esta etapa sanitaria? Da igual, registra. 

Con ayuda de familiares más jóvenes, adultos mayores intentan registro. Foto: Rogelio Morales / Cuartoscuro.com.

LA DESESPERACIÓN DEL CLIC

“¿Ya pudiste, Jorge?”, pregunta Claudia a su esposo, aunque sin verlo, con la mirada clavada en la pantalla, sepa la respuesta: silencio significa que sigue intentando pasar por el embudo digital y un brinquito significa que ha pasado al siguiente filtro. Un gruñido significa que, a punto de lograr el registro, la página se saturó y debe volver a comenzar.

“¿Cómo vas, Claudia?”, cuestiona Jorge a su esposa, aunque sin verla, con los dedos presionando desesperadamente los botones de su computadora, sepa que está mal: le tiemblan las manos, le duele la cabeza y nadie en casa ha desayunado. No importa. Nadie se queja. Hasta los nietos pican con frenesí las pantallas de sus tabletas a sabiendas de que nadie quiere otro funeral en la familia.

Conforme pasan las horas, y más personas vacunan a sus padres y abuelos, la conversación de este frenesí de martes domina a Twitter: Ticketmaster, la compañía que expide boletos en línea para eventos sociales, se vuelve tendencia porque le han quitado el trono como la peor experiencia en línea, y Firefox se posiciona como una palabra clave por ser un navegador recomendado para completar los registros

INTENTAR, LOGRARLO Y VOLVER A EMPEZAR

CURP se vuelve tendencia, igual que el navegador Chrome y los gifs de festejos que conviven con los emoticones de gritos frustrados porque el atardecer se acerca y hay quienes llevan ocho horas en la página de la Secretaría de Salud sin lograr ni un folio para la vacunación. Otros dicen llevar más de una docena.

“¿Cómo vas, amor?”, insiste Claudia, amorosa, a punto de rendirse y preparar la comida. De pronto, el milagro aparece: Jorge pasó por el embudo tras seis horas de intentos y festeja con la energía de quien se ha deslizado por debajo de una puerta automática a punto de cerrarse.

“¡Ya se pudo, ya metí a tu mamá!”, grita Jorge en esa casa que comparten en el Estado de México, donde, hasta hoy, han muerto oficialmente 24 mil 494 personas por Covid 19. “¡Apunta el número de folio!”.

Pero el furor dura poco. En un instante, las sonrisas de ambos se desvanecen. Se dan un abrazo rápido y vuelven a clavarse en las pantallas de sus computadoras. No hay tiempo para festejar.

Aún les faltan dos adultos mayores más por registrar. La tarde se hará noche y es probable que sigan intentando formar a sus seres amados.

El gobierno intentó escribir varias veces “infraestructura” hasta que lo logró.

Ya cerca de las 6 de la tarde aparece la dosis de sarcasmo. El gobierno se rinde ante la saturación de su página y pone un anuncio en el que promete resolver los problemas de “infrasecturcutra”. Las quejas en redes sociales se transforman en burlas. Poco después se corrige el error.

 

 

@oscarbalmen

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