El predio de lujo en Tapalpa, donde murió el líder del CJNG durante un operativo federal, quedó desierto en la subasta del Indep. Tampoco hubo interesados en la casa de Culiacán ligada al “Mochomo”. Ni el glamour del Country Club alcanzó para borrar el miedo… o el estigma.
Ni el bosque, ni el campo de golf, ni las vistas privilegiadas lograron convencer a alguien de invertir millones en el lugar donde cayó uno de los narcotraficantes más temidos de México. El terreno ubicado en el exclusivo fraccionamiento Tapalpa Country Club, en Jalisco —sitio donde murió Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”— quedó oficialmente desierto en la subasta organizada por el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep).
El predio, valuado en 12 millones 939 mil 520 pesos, fue ofertado bajo la modalidad de sobre cerrado este 28 de mayo. La expectativa mediática era alta: se trataba del terreno donde el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) pasó sus últimos días antes del operativo federal realizado el pasado 22 de febrero.
Sin embargo, al momento de abrir las propuestas, no apareció ni una sola oferta.
Ni empresarios, ni desarrolladores, ni inversionistas quisieron poner dinero sobre una propiedad marcada por el símbolo más pesado posible: haber sido refugio del hombre más buscado del narcotráfico mexicano.
Y es que el inmueble no era cualquier terreno. Ubicado dentro de uno de los desarrollos residenciales más exclusivos de Jalisco, el predio cuenta con más de 13 mil metros cuadrados, servicios premium, acceso a campo de golf, hotel, restaurante y vistas privilegiadas hacia el Nevado y Volcán de Colima. Un auténtico paraíso… con pasado criminal incluido.
La historia detrás del lugar terminó por convertirlo en un espacio incómodo incluso para quienes suelen ver oportunidades donde otros ven problemas.
Según las investigaciones federales, “El Mencho” se escondía en una cabaña dentro de Tapalpa Country Club, rodeado de vigilancia privada y medidas de seguridad. Fue ahí donde fuerzas especiales realizaron el operativo para capturarlo. De acuerdo con la versión oficial, el líder criminal murió posteriormente durante su traslado hacia la Ciudad de México.
Pero Tapalpa no fue el único inmueble “maldito” que el gobierno intentó vender.
En la misma subasta tampoco apareció comprador para una casa ubicada en Culiacán, Sinaloa, relacionada con la captura de Alfredo Beltrán Leyva, alias “El Mochomo”, histórico líder del cártel de los Beltrán Leyva.
Aunque ambos inmuebles fueron presentados como oportunidades inmobiliarias, la realidad es que el peso simbólico de haber sido utilizados por capos del narcotráfico terminó espantando cualquier intento de compra.
Porque una cosa es adquirir una propiedad de lujo… y otra muy distinta cargar con una dirección vinculada para siempre con el crimen organizado.
Mientras tanto, el gobierno federal continúa utilizando las subastas del Indep como parte de la narrativa de recuperación de bienes ligados al narcotráfico. Sin embargo, este episodio también exhibe un problema incómodo: hay propiedades que ni siquiera el mercado quiere tocar, aunque estén en zonas privilegiadas y con precios millonarios.
Y es que en México hay apellidos, historias y direcciones que simplemente nadie quiere heredar.