¿QUIÉN FINANCIA A RICARDO ANAYA? EN EL PAN TIENEN UNA PISTA

La prematura campaña presidencial de Ricardo Anaya sorprendió a panistas, quienes aseguran que trata de “vacunarse” contra eventual orden de aprehensión. Ven a influyente empresario apoyándolo.

 

EMEEQUIS.– Luego del “autodestape presidencial” de Ricardo Anaya, los panistas que saben de campañas políticas se preguntan quién financiará el recorrido por mil municipios que prometio el llamado “joven maravilla” –López Dóriga dixit–. Desde el cuartel azul aseguran que el proveedor es un poderoso empresario que anduvo insiste e insiste en que pusieran al queretano en las listas de diputados plurinominales impulsados por Va por México, la alianza opositora integrada por PAN, PRI y PRD.

Y no es que Ricardo esté gastando a borbotones, sino que “de poquito en poquito se endeuda el jarrito”, dicen. Por lo pronto arrancó su campaña virtual –videada con postproducción y a todo color desde sus redes sociales– visitando al menos tres municipios: El Arenal y Zimapan, en Hidalgo, y Cadereyta de Montes, en Querétaro.

Sobre “el autodestape”, nos comentan que lo hizo para “vacunarse” ante una eventual orden de aprehensión en su contra, la cual podría canalizarse en las próximas semanas. Siendo precandidato presidencial, nos dicen, puede victimizarse y argüir “persecusión política”. Sus compañeros de partido están convencidos de que Anaya sí recibió 6.8 millones de pesos de manos de Emilio Lozoya. También subrayan que el otro que “anda muy escondidito” es Ernesto Cordero, quien también habría recibido su “tajada” de sobornos provenientes de Odebrecht.

Y es que en algunos grupos al interior de ese partido no están asombrados por el anuncio del queretano de adelantarse cuatro años a la sucesión presidencial, sino porque a partir de ahora, y en adelante, cualquier acto, reunión, pronunciamiento o declaración que haga Anaya Cortés puede caer en el supuesto de “actos anticipados de campaña”.

Para este grupo de panistas la precipitación de su excandidato presidencial ya colocó al PAN en el dilema de “seguirlo en su aventura” o, desde este momento, marcar una línea bien definida que blinde al partido de futuras denuncias por violentar la legislación electoral y por no definir, desde el primer momento, cuáles serán las fuentes de financiamiento que ya está utilizando para “apuntalar su proyecto personal”.

Aunque el queretano no aclaró si hará sus actividades proselitistas presentándose como militante de Acción Nacional, como ciudadano o como simpatizante del bloque “Va por México”, integrado por PAN, PRI y PRD, y que realizará diversas alianzas electorales para los comicios del próximo 6 de junio, lo cierto es que Ricardo Anaya puede caer en el esquema de opacidad que tanto le criticó a Andrés Manuel López Obrador.

Específicamente, en el de no transparentar el origen de los recursos (públicos o privados) que utilizó el tabasqueño en sus múltiples giras nacionales e internacionales desde la precampaña presidencial de 2005.

LOZOYA DICE QUE LE DIO 6.8 MILLONES

Otro asunto que hizo levantar la ceja a más de un panista fue la “decisión acelerada”, muy característica en Ricardo Anaya, de anunciar la ruta de su nueva etapa como político, no sin antes haber arreglado el asunto de las acusaciones que le hizo el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, por el presunto respaldo que otorgó el panista, como presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, para sacar adelante la reforma constitucional en materia energética de 2013, así como las leyes secundarias de este ordenamiento, en 2014, del entonces presidente Enrique Peña Nieto.

En la declaración del 1 de agosto de 2020 de Lozoya Austin a la Fiscalía General de la República (FGR), en la página 19, el exfuncionario aseguró que el entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, lo instruyó para recibir a Ricardo Anaya y al exsenador panista Ernesto Cordero Arroyo en las oficinas de Pemex.

“En específico, Luis Videgaray Caso me instruyó a entregarle 6 millones 800 mil pesos a Ricardo Anaya Cortés, quien había estado insistiendo en reunirse conmigo. En dicha reunión, él me comentó sus aspiraciones a ser gobernador de Querétaro y que odiaba a su contrincante, al senador Francisco Domínguez, por corrupto, pero que él había negociado con Luis Videgaray Caso que se le apoyara en llegar a dicha gubernatura”, señaló Emilio Lozoya en la denuncia.

No obstante, el grupo de panistas consultados por EMEEQUIS consideró que una de las apuestas de Ricardo Anaya con este “autodestape prematuro” es que, en caso de que se ejerzan acciones judiciales contra él por el caso Lozoya, el queretano “eche mano del discurso de la persecución política, de la victimización y de que desde el poder se quiere impedir que participe en la elección presidencial de 2024, tal como ocurrió con López Obrador en el desafuero de 2005, cuando era jefe de Gobierno capitalino”.

Pero lo que parecen no tomar en cuenta los estrategas del panista es que el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (UIF-SHCP), Santiago Nieto Castillo, también queretano, se está tomando muy en serio las investigaciones contra Anaya, Cordero y otros panistas.

Y es que desde 2017, Nieto Castillo denunció, como titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), que Emilio Lozoya fue uno de los artífices en el financiamiento ilícito, con recursos públicos y privados, a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, específicamente en el caso Odebrecht. Tras esas acusaciones, Santiago Nieto fue removido de su cargo como fiscal electoral por supuestas “violaciones al debido proceso”.

UIF: MARCAJE PERSONAL

Ahora, como responsable de la UIF, Santiago Nieto no sólo tiene la ventaja de darle seguimiento puntual al origen y destino de los recursos de los que eche mano Ricardo Anaya en su nueva aventura en pos de la Presidencia de la República, en los comicios de 2024, sino que eventualmente –nos dicen– “le estaría haciendo un marcaje personal a Anaya Cortés por ser uno de los políticos que presuntamente fueron sobornados en el sexenio anterior para sacar adelante las reformas estructurales del Pacto por México, específicamente la energética”.

Por lo pronto, ese grupo de panistas ya detectó que los primeros rastros de financiamiento a Ricardo Anaya para su proyecto personal apuntan hacia el líder de la organización civil “Sí por México”, Claudio X. González, uno de los más férreos críticos del gobierno de AMLO.

El empresario, nos dicen, presuntamente estaría canalizando recursos para “producción y posicionamiento de videos en redes sociales; pago de textos a columnistas y ‘líderes de opinión’ para posicionar al queretano en medios impresos, digitales y electrónicos, con el argumento de que ‘es el único que puede frenar el triunfo de un segundo gobierno de Morena en 2024’, así como para la organización, desde ahora, de eventos que realizará Anaya Cortés en su gira nacional por mil municipios del país”.

Y para cerrar la cuña de obstáculos que tendría por delante el excandidato presidencial del PAN está el silencioso regreso a ese partido de la pareja Felipe Calderón-Margarita Zavala, quienes renunciaron a su militancia panista en 2018, precisamente por las desavenencias con las dirigencias nacionales de Gustavo Madero, Ricardo Anaya, Damián Zepeda y Marko Cortés, y argumentar que “permanecer en el PAN sólo implica una desviación y pérdida de tiempo”.

Sin embargo, tras la negativa del Instituto Nacional Electoral (INE) y la ratificación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de otorgar el registro a la agrupación política de los Calderón-Zavala, “México Posible”, pero sobre todo del nuevo acercamiento del expresidente de la República y de su esposa al partido donde se desarrollaron políticamente –el cual les abrió la puertas para meter candidaturas de cara a los comicios de este año–, Ricardo Anaya y su grupo estarían chocando de frente, una vez más, con el bloque que busca recuperar el control del Partido Acción Nacional, el calderonismo, que también tiene la mira puesta en la elección presidencial de 2024.

En suma, por andar otra vez de “acelerado”, Ricardo Anaya y su grupo seguramente no calcularon bien que los tiempos no son los mejores para que, a cuatro años de los comicios presidenciales, haya tomado la decisión de adelantarse prematuramente con su “autodestape”.

 

@emeequis

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