Con la esperanza de descubrir cámaras ocultas dentro de la pirámide, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) planea utilizar rayos cósmicos para obtener una ‘radiografía’ de Chichén Itzá. El equipo de científicos del Instituto de Física (IF) de la UNAM llevará a cabo este proyecto a partir del verano de 2025, según un comunicado oficial.
Arturo Menchaca Rocha, exdirector del Instituto de Física, en colaboración con investigadores de la Universidad de Chicago (EEUU), lidera este ambicioso proyecto. La meta es explorar el interior de ‘El Castillo’, una de las estructuras mejor conservadas del sitio arqueológico.
Chichén Itzá, ubicada en la Península de Yucatán, es uno de los sitios arqueológicos más importantes de México y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Además, es reconocida como una de las 7 maravillas del mundo contemporáneo, destacando por su impresionante estado de conservación y la fusión arquitectónica entre los toltecas y los mayas.
El equipo de investigación utilizará una técnica no invasiva basada en rayos cósmicos para inspeccionar la Pirámide de Kukulkán. Los rayos cósmicos, compuestos en su mayoría por núcleos de hidrógeno, permitirán a los científicos detectar posibles huecos o cámaras dentro de la estructura. Este método ha sido previamente utilizado en Teotihuacan y la Gran Muralla China, demostrando su efectividad sin dañar las estructuras antiguas.
Hasta ahora, los investigadores han visitado el sitio arqueológico cuatro veces y han escaneado la estructura con láser para obtener dimensiones precisas. Planean colocar dos detectores en los túneles colapsados bajo la pirámide, aunque el acceso es complejo. Estos detectores se han construido en Estados Unidos y serán probados en el Instituto de Física antes de su uso en Chichén Itzá.
El proyecto cuenta con la aprobación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y está financiado por la UNAM, la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos y otras universidades estadounidenses. De ser exitoso, el equipo espera completar la ‘radiografía’ en seis meses.
Esta iniciativa representa un esfuerzo significativo por parte de la comunidad científica para preservar y entender mejor uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo