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Cuna del maíz en el Valle de Tehuacán

Por: Rocío Rios

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La Cueva del Maíz en Puebla guarda las evidencias más antiguas de la domesticación de plantas en América

Ubicada en el municipio de Coxcatlán, en la región del Valle de Tehuacán, la Cueva del Maíz se ha consolidado como uno de los sitios arqueológicos más relevantes de México y del continente americano, al albergar evidencias que permiten reconstruir los orígenes de la agricultura y la domesticación de plantas que transformaron el desarrollo de la humanidad.

Fue durante la década de 1960 cuando el arqueólogo estadounidense Richard MacNeish encabezó una serie de investigaciones en este yacimiento prehistórico, cuyos hallazgos revelaron una prolongada ocupación humana por grupos de cazadores-recolectores. Los descubrimientos permitieron documentar algunas de las primeras evidencias de la domesticación del maíz y otras especies vegetales en territorio mexicano.

Entre los vestigios recuperados por los especialistas se encontraron restos de mazorcas, aguacates, amaranto, calabaza y chile, con una antigüedad estimada entre 6 mil 800 y mil 500 años antes de Cristo. Junto con estos materiales también aparecieron herramientas de piedra y diversos entierros humanos, que aportaron información valiosa sobre las formas de vida de las antiguas poblaciones que habitaron la región.

Uno de los descubrimientos más significativos fue el denominado Entierro Número 5, correspondiente a una mujer cuya edad oscilaba entre los 36 y 66 años. Los estudios revelaron que su alimentación estaba basada principalmente en plantas y vegetales fibrosos con alto contenido de azúcares. La osamenta llamó particularmente la atención de los investigadores debido a que se encontraba cubierta con pigmento rojo, una práctica ritual frecuente en diversas culturas prehistóricas.

La importancia de la Cueva del Maíz trasciende el ámbito nacional, ya que sus hallazgos son fundamentales para comprender el nacimiento de la agricultura en América y en otras regiones del mundo. Gracias a ello, el sitio se ha convertido en un referente internacional para arqueólogos, antropólogos y especialistas interesados en el estudio de los procesos de domesticación de las plantas.

Además de su relevancia científica, la caverna mantiene un profundo valor cultural y simbólico para comunidades y colectivos que periódicamente realizan ceremonias tradicionales, en las que ofrecen maíz, frijol, flores y veladoras como una forma de honrar la relación ancestral entre los pueblos y la tierra.

La Cueva del Maíz forma parte de la Reserva de la Biósfera Valle de Tehuacán-Cuicatlán, una extensa región compartida por Puebla y Oaxaca que fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Mixto de la Humanidad debido a su riqueza natural y cultural.

Este territorio alberga cerca del 10 por ciento de todas las especies de agaves existentes en México, además de una gran diversidad de cactáceas y numerosos vestigios arqueológicos prehispánicos. Las condiciones ambientales que caracterizan al Valle de Tehuacán-Cuicatlán favorecieron, desde tiempos remotos, el desarrollo de las primeras prácticas agrícolas y la domesticación de especies que hoy forman parte esencial de la alimentación de millones de personas.

A más de medio siglo de su descubrimiento, la Cueva del Maíz continúa siendo una pieza clave para entender la historia de la agricultura, el origen del maíz y el legado de las antiguas sociedades que habitaron el actual territorio mexicano.