El proyecto en Alaska vuelve a ser señalado en redes por supuestamente provocar sismos y fenómenos meteorológicos, pero científicos descartan que tenga esa capacidad
El Programa de Investigación de Auroras Activas de Alta Frecuencia (HAARP) volvió a colocarse en el centro de la conversación pública debido a teorías de conspiración que lo relacionan con terremotos, huracanes, inundaciones y otros fenómenos naturales. Sin embargo, especialistas y organismos de verificación han descartado que esta instalación tenga la capacidad de provocar sismos o controlar el clima.
Ubicado en Gakona, Alaska, HAARP cuenta con una red de antenas destinada a enviar ondas de radio de alta frecuencia hacia una zona específica de la ionosfera, una región de la atmósfera situada a gran altura y que tiene propiedades eléctricas particulares.
El proyecto fue desarrollado originalmente por la Fuerza Aérea y la Armada de Estados Unidos a partir de la década de 1990, con el propósito de estudiar las propiedades físicas y eléctricas de la ionosfera y sus efectos sobre los sistemas de comunicación y navegación. En 2015, las instalaciones pasaron a la Universidad de Alaska Fairbanks (UAF), que actualmente administra el programa.
¿Por qué HAARP genera teorías de conspiración?
El origen militar del proyecto y la capacidad de sus transmisores para modificar temporalmente pequeñas regiones de la ionosfera han alimentado durante años versiones que atribuyen a HAARP poderes para manipular el clima, provocar terremotos o incluso controlar la mente humana.
Estas afirmaciones han resurgido particularmente después de grandes desastres naturales. En redes sociales, por ejemplo, se ha señalado al programa como supuesto responsable de terremotos registrados en distintos países, así como de inundaciones y tormentas.
No obstante, las investigaciones científicas disponibles no respaldan esas acusaciones.
El funcionamiento de HAARP está relacionado principalmente con la ionosfera, mientras que los fenómenos meteorológicos que determinan el clima ocurren fundamentalmente en la troposfera, una capa mucho más cercana a la superficie terrestre.
No puede controlar el clima
De acuerdo con especialistas del Instituto Geofísico de la Universidad de Alaska Fairbanks, las ondas de radio utilizadas por HAARP no interactúan de manera significativa con la troposfera ni con la estratosfera, donde se desarrollan los principales fenómenos meteorológicos.
El objetivo del programa es utilizar la ionosfera como una especie de laboratorio natural para estudiar sus propiedades y comprender mejor cómo responde a fenómenos provenientes del Sol.
Las investigaciones son relevantes porque las alteraciones de la ionosfera pueden afectar sistemas de comunicación, navegación y transmisión de señales de radio. Las tormentas solares, por ejemplo, pueden generar perturbaciones capaces de interferir con comunicaciones y redes eléctricas.
Los efectos producidos artificialmente por HAARP, explican los especialistas, son además temporales y desaparecen en periodos que pueden ir desde menos de un segundo hasta algunos minutos, dependiendo de la zona de la ionosfera donde se realizó el experimento.
Tampoco provoca terremotos
Otra de las principales teorías alrededor de HAARP sostiene que sus transmisiones podrían generar terremotos.
Sin embargo, no existe evidencia científica que demuestre una relación entre el funcionamiento del programa y la actividad sísmica. Los terremotos se originan principalmente por procesos geológicos relacionados con el movimiento y la interacción de las placas tectónicas, a profundidades muy distintas de la región atmosférica donde opera HAARP.
Por ello, atribuir un sismo al programa requiere superar una incompatibilidad fundamental entre el mecanismo físico de los terremotos y la naturaleza de las ondas utilizadas por la instalación.
De proyecto militar a investigación científica
Aunque HAARP tuvo una estrecha relación con instituciones militares estadounidenses durante sus primeras décadas, actualmente sus instalaciones son administradas por la Universidad de Alaska Fairbanks y sus investigaciones son de carácter público.
El programa mantiene colaboraciones con diversas instituciones académicas y científicas, entre ellas universidades estadounidenses y organismos relacionados con la investigación espacial y atmosférica.
Desde 2018, además, las instalaciones han abierto sus puertas a visitantes como parte de los esfuerzos para explicar públicamente sus objetivos y reducir la desinformación en torno al proyecto.
Uno de los principios centrales de HAARP es estudiar la ionosfera mediante experimentos controlados, utilizando transmisores de alta frecuencia para provocar pequeñas alteraciones y posteriormente analizar su comportamiento.
¿HAARP está siempre encendido?
Otra idea frecuente en redes sociales es que HAARP permanece activo de manera permanente. En realidad, el programa realiza transmisiones de manera esporádica, principalmente durante campañas específicas de investigación.
En octubre de 2022, por ejemplo, se llevó a cabo una campaña de 10 días que incluyó diversos experimentos científicos. Uno de ellos, conocido como “Júpiter Bounce”, buscó probar la capacidad de transmitir señales que pudieran rebotar en la ionosfera de Júpiter y ser posteriormente detectadas desde la Tierra.
Este tipo de investigaciones demuestra que el propósito del proyecto está enfocado en comprender fenómenos de física atmosférica y espacial, más que en modificar las condiciones meteorológicas del planeta.
La desinformación vuelve con cada desastre
La relación ficticia entre HAARP y los desastres naturales suele reaparecer después de terremotos, huracanes o inundaciones.
En estos casos, publicaciones en redes sociales suelen presentar imágenes, videos o coincidencias temporales como supuestas pruebas de que el proyecto provocó determinado fenómeno. Sin embargo, verificadores y especialistas han desmentido repetidamente estas afirmaciones.
El caso de las inundaciones en Valencia, España, es un ejemplo. En redes se difundieron versiones que relacionaban el desastre con instalaciones o embarcaciones supuestamente vinculadas con HAARP. Los especialistas atribuyeron las lluvias torrenciales a una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), un fenómeno atmosférico que se desarrolla en la troposfera.
Entre ciencia y conspiración
HAARP sí tiene un pasado relacionado con la investigación militar y posee uno de los transmisores de alta frecuencia más potentes del mundo. Sin embargo, estos elementos no significan que pueda controlar el clima, provocar terremotos o generar huracanes.
Su función actual es estudiar la ionosfera y los procesos físicos que ocurren en las capas superiores de la atmósfera, conocimientos que pueden contribuir a comprender problemas relacionados con las comunicaciones, la navegación y la interacción entre la Tierra y la actividad solar.
Así, mientras las teorías de conspiración continúan circulando cada vez que ocurre un fenómeno natural de gran magnitud, la evidencia científica disponible apunta a una conclusión distinta: HAARP es una instalación de investigación atmosférica y espacial, no una máquina para controlar el clima o provocar terremotos.