A río revuelto…

 

No es un secreto. Lo vemos todos días y algunos, lo padecen todos los días. El fracaso en los tres niveles de gobierno para manejar y atender esta pandemia por Coronavirus es evidente. Ni los gobiernos ni los ciudadanos hemos sido capaces de comprender la cifra de más de 1 millón de personas contagiadas y 130 mil muertos, de hospitales saturados e inexistencia de camas para atender a más enfermos.

Por si fuera poco, aunado a estos problemas, falta de conciencia y pésimo manejo de la pandemia, el sector económico y productivo del país se ha venido colapsando de manera alarmante; inflando así la cifra de desempleo que aunque se niegue cada mañana, las personas sin trabajo y sin ingresos son cada vez más.

Un ejemplo concreto de este mal manejo es el acelerado y descontrolado crecimiento del Comercio informal que sigue con una rutina normal y que, con pretexto de la crisis económica, se ha visto desbordado y en crecimiento.

Mientras que los negocios y comercios bien establecidos se han visto obligados a acotar sus días y horarios de apertura, el comercio informal trabaja con licencia abierta para vender, donde sea y a la hora que sea. ¡El colmo!

Parece que las autoridades no comprenden la magnitud del daño que se hace cuando los negocios y comercios formales cierran o quiebran, hablamos de miles de ellos en todo el país y Puebla no es la excepción. Millones de pesos perdidos, no solo para los dueños de negocios sino para el propio Estado vía impuestos; ni por esta razón tienen intención de apoyarles o rescatarlos.

Da la idea de que no es una prioridad para las autoridades el controlar y ordenar al comercio informal, ¿será por los miles y miles de pesos que diariamente reportan los líderes a los supervisores y estos a sus jefes?, ¿o porque estos “permisos” temporales se otorgan a cambio de votos? ¿O simplemente ineficacia y torpeza? La respuesta no se sabrá pero de que es obvio no se quiere atender el problema, lo es.

Las Cámaras de Comercio siempre han insistido en realizar un padrón de comercio callejero o ambulante para que con base en este censo: 1. Se impida su crecimiento y 2. Se busque una reubicación ordenada y controlada. Nadie está en contra de que las personas busquen obtener ingresos para sus familias, pero sí estamos en contra de que esta manera sea al margen de la ley y con ventajas para unos y desventajas para otros. Mientras a unos no se les condona nada de impuestos y se les obliga a cerrar, a otros, se les permite instalarse donde sea y a la hora que sea, únicamente con la condición de pagar una cuota, ni la que ni el SAT ni nadie sabe de cantidades totales.

Los cacerolazos que ha expresado el sector restaurantero no solo son válidos, sino que es un grito de auxilio para el gobierno actual que, pareciera, está empeñado en fomentar el desempleo y la pobreza.

 

Y es que a río revuelto…

 

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