El país secuestrado.

 

México sigue atrapado en el pasado. La clase política dirigente del país sigue enganchada en la vieja y, rebasada ya, lucha ideológica: izquierda y derecha.

El presidente López Obrador, fiel a sus ideas anacrónicas, todos los días repite el mismo discurso: La culpa del subdesarrollo es del modelo neoliberal, son los neoliberales los que son corruptos, es la derecha la que desea el hundimiento del país, etc. Lo peor, el PAN, partido político que puede representar la única opción seria de oposición y de contrapeso a los dichos y propuestas del presidente, se ha enganchado una vez más y de la manera más simple. Su forma de contrarrestar los discursos presidenciales fue adherirse a la famosa Carta de Madrid, documento que tiene como objetivo detener el avance del “comunismo” (¿?).

Empecemos por preguntarnos, ¿existe el comunismo?, ¿en qué país del mundo se está regido por este sistema político y económico? Los senadores panistas dejaron ver un desconocimiento total de los actuales regímenes que imperan en el mundo hoy en día, demostraron al igual que López Obrador, que sus ideales están basados en na visión de mundo de hace de hace 60 años. Pregunta obligada, por qué situarse en el mismo nivel de atavismo que el presidente; ya es suficiente con la invitación que hizo el, ahora Secretario de Gobernación, Martí Batres al dirigente del partido español vasco, Arnaldo Otegi quien se sospecha es un ex miembro del grupo terrorista ETA. O de los permorfances de la ex senadora y actriz Jesusa Rodríguez señalando los horrores de la organización llamada El Yunque.

Si ese el grado que tiene el partido gobernante, continuar avivando la lucha de clases, por qué no dar cara de manera más pensante. Simplemente el mundo en el que vivimos es otro y el PAN no puede compartir ideologías extremistas porque como partido político con historia y centros de formación, no puede copiar modelos que no ayudan en nada a enfrentar los problemas que el país enfrenta como la división entre sus ciudadanos y los pésimos resultados en economía, salud, educación y crecimiento.

México necesita ser el país punta de lanza de A.L., ni copiar los fracasados modelos venezolanos, ni arropar discursos que incitan a la intolerancia y la exclusión.

Es cierto que lo que se exigió al firmar el controvertido documento, como la separación de poderes y el respeto al Estado de derecho no es un asunto de extrema derecha, es más, no es un asunto de izquierdas o derechas, pero tampoco la oposición puede hacer frente a un modelo de gobierno que se basa en un discurso ideológico rebasado con otro discurso, también rebasado.

La dirigencia del PAN tiene que asesorarse mejor, buscar la manera eficiente de convencer al electorado sobre la razón por la cual se tiene que dejar de creer en una demagogia que ha resultado en extremo cara para todos. Sencillamente, con estas acciones, el PAN no conecta con quien debe ser su prioridad, los ciudadanos y sus derechos.

 

¿De quién habrá sido la brillante idea?

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