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APRENDER A GANAR: ECUANIMIDAD, SERENIDAD Y REBELDÍA

Por: Pepe Hanan

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Amigo lector…

Hace algunas semanas comenzamos hablando de una idea.

Después llegaron las dudas.

Luego las derrotas.

Más tarde las correcciones.

Y ahora…

empiezan a llegar los resultados.

Puebla derrotó 3-2 a Santos en el Cuauhtémoc.

Tercera victoria en cinco jornadas.

Diez puntos de quince.

Dos triunfos consecutivos después de aquella desastrosa Leagues Cup.

Pero créame…

lo más importante del sábado no fueron solamente los tres puntos.Fue cómo los consiguió.

Porque por primera vez en esta Liga MX, el Puebla de Gerardo Espinoza tuvo que ganar un

partido que comenzó perdiendo.

Y no tuvo que hacerlo una vez.

Tuvo que hacerlo…

dos veces.

EL EXAMEN QUE FALTABA

Mire usted…

Habíamos encontrado un dato que llamaba poderosamente la atención.

En las primeras cuatro jornadas de Liga MX, Puebla siempre había anotado primero.

Juárez.

Cruz Azul.

Chivas.

Pachuca.

En cambio, durante la Leagues Cup ocurrió exactamente lo contrario.

Portland anotó primero.

Austin anotó primero.

San Diego anotó primero.

¿Resultado?

Tres derrotas.

Por eso quedaba una pregunta pendiente:

¿Qué pasa con este Puebla cuando recibe primero?

Santos tardó apenas cuatro minutos en entregarnos el examen.

Centro por derecha.Pelota dentro del área.

Facundo Almada intenta resolver.

Autogol.

0-1.

Prácticamente desde el vestidor.

Exactamente el escenario que tanto daño le había hecho al Puebla en Estados Unidos.

Pero esta vez…

ocurrió algo diferente.

CINCO MINUTOS

Puebla no se descompuso.

No perdió el orden.

No comenzó a correr desesperadamente detrás de la pelota.

Cinco minutos después…

Eduardo Mustre empató.

1-1.

No fue solamente el gol.

Fue la respuesta.

Porque una de las cosas que más criticamos durante la Leagues Cup fue precisamente la

incapacidad del equipo para administrar el golpe.

Recibí uno…

y podía venir otro.

Contra Santos recibió uno…

y respondió.

Parecía suficiente para contestar nuestra pregunta.

Pero el fútbol decidió hacerla nuevamente.OTRA VEZ…

Comenzó el segundo tiempo.

Minuto 51.

Bullaude.

1-2.

Otra vez Santos arriba.

Otra vez Puebla obligado a perseguir.

Y ahora sí aparecía una prueba todavía más interesante.

Porque reaccionar una vez puede ocurrir.

Reaccionar dos veces en el mismo partido…

empieza a decir otra cosa.

Tres minutos después…

Mustre.

Otra vez.

2-2.

Y al 62…

Carlos Baltazar.

3-2.

En once minutos Puebla pasó de estar perdiendo…

a ganar el partido.

UNA REACCIÓN PUEDE SER CASUALIDAD…

Dos…

empiezan a parecer carácter.Y ahí, amigo lector, encuentro la verdadera diferencia entre aquel Puebla que vimos en

Estados Unidos y éste que empieza a aparecer en la Liga MX.

No significa que ya sea un gran equipo.

Ni mucho menos.

Significa algo quizá más importante en esta etapa.

Empieza a saber qué hacer cuando las cosas salen mal.

Porque cualquiera puede ejecutar un plan cuando el partido sucede exactamente como lo

imaginaste.

El verdadero examen comienza cuando el rival destruye tu libreto.

Cuando recibes primero.

Cuando consigues empatar.

Cuando vuelves a recibir.

Y tienes que decidir si continúas creyendo…

o comienzas a improvisar.

Contra Santos…

Puebla siguió.

ECUANIMIDAD, SERENIDAD Y REBELDÍA

Después del partido, Gerardo Espinoza utilizó tres conceptos que prácticamente explican la

noche.

Ecuanimidad.

Serenidad.

Rebeldía.

Durante la semana había insistido con sus jugadores en mantener la ecuanimidad y la

serenidad después de ganar en Pachuca.

No perder el piso.

No abandonar la esencia.No cambiar aquello que venían trabajando simplemente porque las circunstancias del

partido fueran diferentes.

Y frente a Santos ocurrió exactamente eso.

Dos veces abajo.

Dos veces de regreso.

Espinoza habló después de esa sangre de rebeldía para seguir peleando cuando el partido

parecía complicarse.

Ahí aparece la rebeldía.

Pero no la rebeldía desordenada.

No correr por correr.

No atacar desesperadamente.

Rebelarse sin perder la cabeza.

Y quizá ésa sea una de las mejores señales que ha mostrado este Puebla.

AHORA SÍ APARECIÓ LA DIRECCIÓN TÉCNICA

Hace algunas semanas, después de la Leagues Cup, preguntamos aquí:

¿Dónde está la dirección técnica?

Había razones.

Tres derrotas.

Once goles recibidos.

Errores defensivos repetidos.

Partidos que se escapaban sin encontrar respuestas.

Después llegó Pachuca.

Puebla ganaba 2-0.

Le empataron.

Y cuando parecía que podía volver a romperse…ganó 3-2.

Ahora Santos.

Puebla empezó perdiendo.

Empató.

Volvió a perder.

Volvió a empatar.

Y terminó ganando 3-2.

Mismo marcador.

Dos partidos completamente diferentes.

Y dos problemas distintos resueltos favorablemente.

Eso empieza a ser interesante.

Porque dirigir no consiste solamente en colocar once jugadores sobre una cancha.

Consiste en conseguir que sepan qué hacer cuando el partido deja de parecerse al que

preparaste.

MUSTRE

Y aquí aparece otro personaje.

Eduardo Mustre.

Dos goles.

Pero detrás del doblete existe una pequeña historia que vale la pena contar.

Espinoza explicó después del partido que durante la pretemporada Mustre ni siquiera tenía

cabida como centro delantero.

Tuvo que utilizarlo por fuera.

Le pidió otro recorrido.

Otro esfuerzo.

Otro desgaste.El jugador aceptó.

Trabajó.

Esperó.

Y hoy…

apareció.

El propio Espinoza atribuyó su crecimiento precisamente al trabajo y al profesionalismo del

delantero.

Eso también es construir un equipo.

Porque algunas decisiones no terminan de explicarse el día que se toman.

Se explican después.

Cuando aquello que trabajaste…

finalmente aparece.

EL OTRO ENTRENADOR TAMBIÉN LO VIO

Y aquí encontramos algo que empieza a repetirse.

No dentro del Puebla.

Fuera.

Después de Pachuca, el entrenador rival habló de la capacidad del Puebla para competir.

Ahora Renato Paiva encontró otra característica.

Tranquilidad.

Y ahí aparece una coincidencia muy interesante.

Gerardo Espinoza habla de:

ecuanimidad.

serenidad.

Mientras el entrenador que acaba de enfrentarlo observa:

tranquilidad.Eso comienza a tener valor.

Porque una identidad futbolística no nace solamente cuando el entrenador explica lo que

pretende construir.

Empieza verdaderamente a existir…

cuando los rivales comienzan a reconocerla.

Competitividad.

Tranquilidad.

Eficacia.

Quizá aquello que observábamos desde las primeras jornadas empieza lentamente a tomar

forma.

¿SE ACUERDA?

En nuestro primer APUNTE sobre Gerardo Espinoza dijimos que, más allá de los

resultados, Puebla empezaba a mostrar pequeños rasgos de identidad.

Orden.

Equipo corto.

Intensidad.

Compromiso.

Y escribimos una frase:

“Lo verdaderamente importante es que el Puebla empieza a parecerse a su entrenador.

Después llegó Estados Unidos…

y todo aquello quedó en duda.

Con razón.

Hoy vale la pena recuperar aquella frase.

¿Empieza realmente este Puebla a parecerse a Gerardo Espinoza?

Quizá.Porque una cosa es que el entrenador diga lo que quiere construir.

Otra que sus jugadores comiencen a ejecutarlo.

Y una tercera…

que los rivales empiecen a reconocerlo.

TAMPOCO NOS ENGAÑEMOS

Santos llegó al Cuauhtémoc mal.

Muy mal.

Cuatro partidos.

Cuatro derrotas.

Cero puntos.

Y salió con la quinta.

Por eso no convirtamos esta victoria en una hazaña.

No lo es.

Pero tampoco cometamos el error contrario.

Los equipos que pretenden crecer tienen una obligación elemental:

ganarle a quienes están peor que ellos.

Y durante demasiados años Puebla tuvo una extraordinaria facilidad para complicarse

precisamente esos partidos.

Esta vez no.

Santos se puso adelante dos veces.

Y aun así…

Puebla hizo aquello que tenía que hacer.

Ganarle.

LOS NÚMEROS EMPIEZAN A HABLAR

Cinco jornadas.Tres victorias.

Un empate.

Una derrota.

Diez puntos de quince.

Ya no estamos hablando únicamente de sensaciones.

Ya existen resultados.

Y eso cambia la conversación.

Porque primero hablamos de una idea.

Después…

de construcción.

La Leagues Cup nos obligó a hablar de corrección.

Pachuca…

de aprendizaje.

Y Santos nos permite comenzar a hablar de algo diferente.

APRENDER A GANAR

Porque aprender a ganar no significa ganar siempre.

Eso no existe.

Significa desarrollar diferentes caminos para llegar al mismo lugar.

Contra Pachuca, Puebla tuvo que aprender a no perder después de desperdiciar una

ventaja.

Contra Santos tuvo que aprender a ganar después de encontrarse dos veces en desventaja.

Eso también es crecimiento.

Un equipo que solamente sabe ganar cuando todo sale bien…

todavía no sabe ganar.El que empieza a encontrar soluciones cuando las cosas salen mal…

empieza a aprender.

PERO APENAS EMPIEZA

No nos confundamos.

Puebla continúa recibiendo demasiados goles.

Cinco en los últimos dos partidos de Liga.

Su defensa todavía concede.

Todavía existen errores individuales.

Todavía hay muchísimo por corregir.

Y el propio Espinoza lo sabe.

Por eso después del partido volvió a hablar de humildad.

De hambre.

De intensidad.

Y de algo menos sofisticado…

pero probablemente mucho más importante.

Trabajo.

Trabajo.

Y más trabajo.

Porque cinco jornadas no construyen una temporada.

Diez puntos tampoco garantizan nada.

Pero empiezan a permitirnos observar.

Y lo que estamos observando…

es interesante.

DE LOS GOLPES A LAS RESPUESTASEn Estados Unidos…

Puebla recibía golpes.

Contra Pachuca aprendió a sobrevivirlos.

Contra Santos…

aprendió a devolverlos.

Quizá ésa sea la evolución más importante de todas.

Primero construyes una idea.

Después corriges.

Luego aprendes a competir.

Más tarde aprendes a dejar de perder.

Y finalmente…

empiezas a aprender a ganar.

¿Ya aprendió este Puebla?

Todavía no.

Pero algo está sucediendo.

Y si tuviera que resumirlo después de Santos…

utilizaría precisamente las tres palabras de Gerardo Espinoza:

ECUANIMIDAD.

SERENIDAD.

REBELDÍA.

Tres palabras.

Dos remontadas en una misma noche.

Y diez puntos de quince.

Nada para echar las campanas al vuelo.Pero sí suficiente…

para seguir observando.

Mientras tanto, nosotros…

VEREMOS Y DIREMOS.

Hasta la próxima.

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