Él me llevaba al menos 25 años y yo estaba terminando la carrera de relaciones internacionales.
Lo conocí en un evento político, desde que entre al lugar sentí su mirada sucia y morbosa sobre mí.
Por @LolitaMovi
La primera vez que me metí con un hombre mayor que yo rompí varios prejuicios.
Él me llevaba al menos 25 años y yo estaba terminando la carrera de relaciones internacionales.
Lo conocí en un evento político, desde que entre al lugar sentí su mirada sucia y morbosa sobre mí.
Yo vestía una playera roja que dejaba ver mis pequeños y redondos pechos y mi breve cintura que contrastaba con el tamaño de mis caderas
Nuestras miradas se cruzaron y sonreí nerviosamente, él sonrió perversamente.
Era feo lo admito, pero tenía poder. Y eso me provocaba.
Él andaba en campaña para un puesto político, hablaba de apoyar a las madres solteras y a las mujeres jóvenes.
Cuando el evento terminó uno de sus ayudantes me buscó.
“El candidato quiere invitarla a comer, no acepta un no”
Nerviosa dije que sí.
Me llevaron a un rancho allá por los rumbos de Atlixco en una camioneta suburban color blanca.
La casa era de mal gusto, pero lujosa.
En la mesa había ensaladas, charolas de mariscos, pastas, cervezas y tequila.
Comenzamos con una cerveza, la verdad no quería beber mucho.
Él era simpático, un poco culto, con poder y dinero.
Una cerveza llevo a la otra.
Después comimos y comenzamos a beber tequila.
Ya no era feo, el tequila y sus atenciones me hicieron verlo atractivo.
De pronto se acercó hacia mí.
Su aroma era diferente al de todos mis novios que había tenido: era una mezcla de sándalo y madera, un olor a madera que no pude descifrar en ese momento.
Tomó mi cara y cuando quiso besarme coloqué mi mejilla.
Entendió mi mensaje y cambió de estrategia.
Sacó de su bolsillo un par de aretes de oro.
‘Son tuyos, te los regalo’
Suavemente me los colocó y pude sentir su respiración en mi cuello, la piel se me enchinó.
Al mismo tiempo me susurró al oído: “Pudieras ser una gran diputada, pero no quieres”
‘Me lo prometes’ respondí.
‘Te lo prometo’ me dijo
Una llamada urgente hizo que el encuentro terminara.
“Llévenla a su casa” ordenó
De regreso no podía dejar de pensar en él y en su aroma esa mezcla de sándalo y de madera vieja…como de baúl, pero no cualquier baúl…baúl con dinero.
Soy Lolita
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