Hace agua el gobierno

Coloquialmente se afirma que el gobierno “está haciendo agua”, por la gran cantidad de problemas que se están presentando, pero sobre todo, por la falta de oportunidad y decisión para resolverlos por parte de las autoridades que solamente siguen lo que dice el Presidente.

A casi 2 años, es decir, a casi 730 días de que el Presidente electo –con el mayor número de votos en este país–, tomó posesión del encargo, no parece tener las respuestas ni las soluciones que se requieren para enfrentar los problemas que atraviesa México.

Por supuesto que es un problema serio que en el estado de Tabasco se haya decretado alerta máxima por haberse desbordado el río Usumacinta, o que en el estado de Chiapas estén a punto de desbordarse varios ríos que provocarán más deslaves e inundaciones, pero lo grave del asunto es que ya no se cuente con los recursos que se destinaban a la atención de las personas afectadas y a los daños causados por desastres naturales al haber decidido –unilateralmente– desaparecer el Fondo de desastres naturales (FONDEN).

Es un problema que las fuerzas armadas no estén cumpliendo con su misión fundamental encomendada, al ordenarles ser los constructores de un aeropuerto y estar cumpliendo funciones de seguridad pública en las calles, pero el grave problema es que el Presidente exhiba la inundación en lo que iban a ser las instalaciones, ahora abandonadas, del nuevo aeropuerto internacional de la CDMX y que argumente que el pueblo sabio votó por la construcción del aeropuerto en Santa Lucía. Obra que por cierto, parece que resultará más cara que haber seguido con la construcción iniciada del aeropuerto de Texcoco.

Es un problema serio que una de las obras emblemáticas de este sexenio, el terreno donde se construye la refinería de dos bocas se haya inundado en varias ocasiones, pero el grave problema es desestimar las causas de la inundación y a los damnificados de la zona, destinando este año mas de 42 mil millones de pesos para su construcción.

Es un problema serio que a 8 meses de haber aceptado que se presentaba una pandemia de proporciones no calculadas, se reconozcan más de un millón de contagios y más de 100 mil fallecidos por esta causa, pero el problema más grave es que se sigan desestimando las medidas de prevención sanitaria, se siga sin destinar el presupuesto adecuado para el sector salud, y presumir que para el primero de diciembre de este año, “íbamos a tener funcionando el sistema de salud pública con normalidad, servicios de calidad, atención médica y medicamentos gratuitos, como los servicios de salud que hay en Dinamarca y Canadá”. Sin comentarios.

Es un problema serio que el Presidente siga en la terquedad total de no apoyar a las pequeñas y medianas empresas para la conservación del empleo y la reactivación económica, pero el grave problema es que se presume que “puede ser que no haya crecimiento económico, pero hay desarrollo y hay bienestar”, a pesar de que no existe confianza para la inversión y por eso se encuentra en el nivel más bajo desde hace 20 años.

En fin, el problema serio es que a este paso, la mayoría verá como hace agua el gobierno, pero lo grave del problema es que el capitán del barco parece que sigue sin conducir ni entender.

Humberto Aguilar Coronado

Politólogo y Master en Negociación por la UC3 de Madrid, España.
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