La mano de Irán en la construcción de una red terrorista en Medio Oriente

Por: A M

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La participación velada de Teherán en los ataques a Israel representa el principal riesgo de un escalamiento significativo del conflicto en Medio Oriente, de acuerdo a especialistas

POR REDACCIÓN MAGENTA

 

Irán planeó, auspició y aprobó los ataques terroristas del fin de semana de Hamás contra Israel, dijeron fuentes de alto nivel de este grupo militante y de Hezbolá a The Wall Street Journal.

Al menos desde abril, la Fuerza Quds, el ala militar internacional de la Guardia Revolucionaria Iraní, ha convocado a reuniones en Siria y en Líbano con cuatro organizaciones militantes que buscan abiertamente la destrucción de Israel: Hamás, Hezbolá, Jihad Islámica y el Frente Popular de Liberación Palestina.

Las fuentes dijeron a The Wall Street Journal que los líderes de Hamás se han reunido dos veces por semana en Beirut con funcionarios de seguridad de Irán para analizar los planes de ataque a Israel. Agregaron que el líder de la Fuerza Quds, Ismail Qaani, pretende crear un bloque unificado de grupos militantes que rodean a Israel para construir un conflicto de múltiples frentes y múltiples ciudades.

“Irán es nuestro principal rival”, dijo a Bloomberg Ron Dermer, ministro de Asuntos Estratégicos de Israel. La participación velada de Teherán en los ataques a Israel representa el principal riesgo de un escalamiento significativo del conflicto en Medio Oriente, de acuerdo a especialistas.

Irán es una potencia petrolera (produce 3.15 millones de barriles de crudo diarios, de acuerdo a la firma SVB International) y tiene la capacidad para construir un arma nuclear en cuestión de meses, de acuerdo a un reporte que Paul Kerr, analista de proliferación nuclear, envió al Congreso de Estados Unidos en julio de este año.

Danielle Pletka, investigadora del Instituto Empresarial Americano (AEI, por sus siglas en inglés) escribió en Foreign Policy que “ha crecido la creencia en Irán de que conforme el país  se acerca a un estatus de potencia nuclear, se vuelve inmune a las represalias de Israel, independientemente de qué tan provocadoras sean sus acciones”.

The Wall Street Journal reportó que altos funcionarios de seguridad de Israel han prometido realizar ataques dirigidos contra los líderes de Irán si concluyen que Teherán tuvo una participación directa en los ataques terroristas del fin de semana.

Hasta ahora, Washington y Tel Aviv aseguran que no existe evidencia concreta para responsabilizar a Teherán de la ofensiva. No obstante, el embajador de Israel en la ONU, Gilad Erdan, resaltó los fuertes nexos entre Irán y los grupos militantes anti israelitas. Dermer estima que el 93 por ciento del financiamiento de Hamás tiene origen en Teherán. Asimismo, Pletka señala que Irán ha transferido capacidades tecnológicas a los grupos militantes para fabricar sus propias armas.

Históricamente, Irán, una república teocrática adscrita al credo del Islam chiita, ha utilizado a grupos militantes para minar los intereses de sus rivales geopolíticos: Israel y los Estados árabes sunnitas. En Yemen, por ejemplo, Teherán ha financiado y facilitado apoyo militar a la fuerza insurgente de los Hutíes, un movimiento estratégico abocado a contrarrestar la influencia de Arabia Saudita en la región.

Irán tiene incentivos para desestabilizar el actual status quo de Medio Oriente. Israel ha normalizado relaciones diplomáticas con Egipto y Jordania y se encuentra en negociaciones para llegar a un acuerdo similar con Arabia Saudita y los países del Golfo Arábigo. El gobierno de Estados Unidos ha promovido esta política de normalización a través de los Acuerdos de Abraham.

Los Acuerdos de Abraham tienen como uno de sus objetivos principales estabilizar tres puntos neurálgicos en Medio Oriente para el comercio global y para los mercados energéticos: el Canal de Suez, el Estrecho de Hormuz y el Estrecho Bab-el-Mandeb.

“Estas son malas noticias para Irán”, dijo Hussein Ibish, investigador residente del Instituto de Estados del Golfo Arábigo en Washington. “Si se logra esto, el mapa estratégico cambiaría dramáticamente en detrimento de Irán”, agregó en una declaración recabada por The Wall Street Journal.