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Alerta roja en el círculo de AA: si Pepe gana, todos pierden

Por: Edith Adriana Colchado Jiménez

@tamalito_rosa

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Pepe Chedraui se convierte en una pieza clave del tablero rumbo a 2027, mientras Alejandro Armenta recurre a perfiles como Claudia Rivera y Nacho Mier para impedirlo.

El tablero político de Puebla rumbo a 2027 empieza a mostrar movimientos que hace apenas unos meses parecían imposibles. Mientras en las calles aparecen espectaculares, lonas, bardas y nombres de quienes aspiran a una candidatura, en los círculos de poder la discusión parece ser otra: ¿quién realmente puede ganar y, sobre todo, quién puede convertirse en un problema para el proyecto político de Alejandro Armenta en 2030?

Porque el verdadero dilema para el gobernador empieza en 2027, pero tendrá sus verdaderas consecuencias en 2030 con un nombre que le incomoda aunque lo niegue: José Chedraui Budib. Si Armenta permite que Chedraui repita en Puebla Capital, el alcalde saldría fortalecido de un segundo periodo y se convertiría, prácticamente de manera natural, en el perfil con mayor posibilidad de disputar la gubernatura en 2030, arrebatándole el poder a todas las figuras poderosas del Armentismo y de otros grupos políticos.

Pese a que Pepe sostiene una relación cercana con el grupo de Sergio Salomón Céspedes Peregrina, el exgobernador poblano tampoco parece dispuesto a abandonar la idea de regresar a Casa Aguayo, esta vez por la vía del voto ciudadano. Y ahí está el verdadero problema. Porque si Pepe gana en 2027, no solamente gana Pepe, pierden muchos.

El problema de AA: sus cartas no terminan de crecer

Alejandro Armenta tiene una dificultad evidente: los perfiles femeninos que ha colocado sobre el tablero no terminan de despegar con la velocidad que necesita.

La Maestra Laura Artemisa García Chávez tuvo un crecimiento importante durante su etapa como presidenta del Congreso local. Posteriormente, su llegada a la Secretaría de Bienestar le permitió tener reflectores, estructura y presencia territorial. Pero poco después apareció plenamente Gabriela “La Bonita” Sánchez Saavedra.

La estrategia de AA parecía lógica: crecer dos perfiles femeninos, dos nichos diferentes y dos posibilidades para negociar. El problema es que ambas comenzaron a estorbarse. La Maestra tiene experiencia política y estructura institucional. La Bonita tiene una narrativa mucho más sencilla de comunicar: juventud, deporte, boxeo y una historia personal que conecta con sectores populares. Pero ninguna de las dos parece tener, al menos por ahora, el nivel de posicionamiento que necesita Armenta para enfrentar a un perfil como Pepe Chedraui en la encuesta interna de Morena.

Y entonces, ¿qué hombre tiene Armenta para competirle?

Nacho Mier: ¿primo lejano o carta de emergencia?

Es de conocimiento público que el hoy coordinador de Gabinete José Luis García Parra es el heredero elegido por el gobernador para el 2023 y aunque él públicamente ha dicho que no buscaría competir en 2027, la historia podría cambiar, pues por supuesto que lo están midiendo contra el alcalde. Pero Armenta no se queda solo con ese cuadro y busca ampliar su abanico a través de acuerdos con personajes que antes no se habría calculado. Su primo Nacho Mier tiene estructura, experiencia y una larga trayectoria política, pero también carga con una relación familiar con el gobernador que durante años pareció ser un obstáculo.

Durante meses, Armenta ha repetido una frase que parecía cerrar cualquier posibilidad para el senador, rezando el principio de “cero nepotismo”:

“Ningún familiar mío, ningún Mier, será candidato”.

Sin embargo, la política tiene una peculiaridad: la línea roja que no se puede cruzar hoy, no es la misma de mañana.

La cercanía entre Armenta y su primo Ignacio Mier resulta morbosa por la historia de desencuentros y rivalidades políticas entre ambos. Sin embargo, contra todo pronóstico, el senador podría convertirse en una carta masculina dentro del tablero del Ejecutivo estatal si el gobernador decide modificar el veto y construir un acuerdo político con miras al 2030.

Para Mier tampoco sería un mal negocio.

Su cercanía con Adán Augusto López ha envejecido políticamente en un escenario nacional mucho menos favorable para su grupo. Sus aliados han perdido espacios y afectos en el tablero nacional.

Por eso, un acercamiento con Armenta podría representar algo más que una fotografía.

Podría significar oxígeno político.

Y la fotografía ya ocurrió.

El 2 de agosto, Armenta publicó un mensaje agradeciendo al senador su visita y la reunión de trabajo sostenida “siempre para contribuir al bienestar de las y los poblanos”.

En política, las fotografías no siempre significan acuerdos.

Pero tampoco suelen ser gratuitas.

Claudia Rivera nunca se fue del tablero

Y entonces aparece otro movimiento que tampoco puede leerse como una simple fotografía. Ayer Claudia Rivera Vivanco apareció junto a Alejandro Armenta y ambos se compartieron palabras más que amables, que huelen -o mejor dicho- apestan a acuerdo.

La exalcaldesa de Puebla y actual diputada federal representa otro perfil con conocimiento de la capital, estructura política y una base electoral que no puede despreciarse. Armenta lo sabe, y en vista de que su alineación femenina no le compite a Claudia, ha decidido sentarla en la mesa de negociación. Y es que Armenta parece estar más dispuesto a negociar con Claudia Rivera que con Pepe Chedraui.

Cabe recordar que Rivera Vivanco tiene historia con el grupo de Sergio Salomón. Fue precisamente durante la negociación política de 2024 cuando consiguió la candidatura a una diputación federal por Tepeaca, en una operación política vinculada al entonces gobernador SS.

No porque Claudia necesariamente sea hoy la candidata más competitiva. Sino porque si se negocia hoy, políticamente, puede ser una pieza menos peligrosa para el proyecto de largo plazo del gobernador.

Pepe no es cualquier alcalde

Aquí está la parte que algunos dentro de Morena podrían estar subestimando. Pepe Chedraui no llegó a la presidencia municipal únicamente con una candidatura. Llegó acompañado de una red empresarial, relaciones políticas y una estructura social que trasciende al Ayuntamiento capitalino y para muestra, una plaza.

Carlos Slim Helú, a través de Grupo Carso,  anunció una inversión de casi 3,000 millones de pesos para transformar la Plaza San Francisco. Más allá del monto o del proyecto, la presencia del empresario y su cercanía política con Chedraui sirven para enviar un mensaje: Pepe tiene interlocución con sectores empresariales de enorme peso nacional.

Después llegó otra imagen todavía más significativa. Durante su visita a Puebla el pasado fin de semana, Claudia Sheinbaum abrazó públicamente a Pepe Chedraui en un gesto que fue interpretado en el círculo de poder como un “puedes pasar” y eso le incomodó a muchos.

Porque si Pepe logra el 27, se construye una plataforma que podría destrozar el proyecto de Armenta dentro de cuatro años. Por eso quizá el gobernador está buscando otras rutas a las originalmente planteadas. Una con Claudia Rivera. Otra con Nacho Mier. Y mientras tanto, intentando mantener vivos los perfiles de Laura Artemisa y Gabriela Sánchez, quienes, por cierto, de no llegar al 2027 tampoco se quedarán sin hueso.

Armenta sabe que el problema es que la política tiene memoria. Y Pepe también. Y es que cada vez que el gobernador ha utilizado sus reflectores para cuestionar al Ayuntamiento de Puebla por los baches, por los servicios públicos o por la operación municipal, el mensaje político queda registrado. Una, dos, tres veces pueden parecer diferencias administrativas. Cuando se repiten como sermón, se convierten en el eje de una relación política. A nadie le gusta que le “jalen las orejas” de manera pública.

El juego de Armenta

Armenta tiene tres años para cambiar el tablero. Puede impulsar a Artemisa y puede fortalecer a La Bonita. Seguramente lo hará. Pero también ha optado por acercarse a Claudia Rivera y recuperar políticamente a Nacho Mier.

En este escenario por supuesto que también juega la oposición. Para ello, cabe recordar que el mandatario ya se ha sentado con el líder de Acción Nacional en Puebla, Mario Riestra Piña con quien -según se dice en las alcantarillas del poder-, ha acordado mandar perfiles poco competitivos en ciertas entidades y un perfil competitivo -como tal vez el de la ex alcaldesa Blanca Alcalá- en caso de que Pepe pasé como candidato de Morena a la capital.

Sabe que si Pepe logra reelegirse, ya no será solamente el alcalde de Puebla. Será un político con dos elecciones ganadas, con conocimiento estatal, con relaciones empresariales, con cercanía con sectores económicos y con un grupo político detrás.

Y entonces será mucho más difícil detenerlo. Por eso la alerta roja en el círculo de AA podría resumirse en una frase: Si Pepe gana, todos pierden.

Armenta pierde la posibilidad de imponer fácilmente una sucesión y paradójicamente, hasta aquellos que hoy podrían sentirse aliados de Pepe tendrían que enfrentarlo eventualmente. Porque en política nadie comparte el pastel para siempre.