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El caso de los agentes encubiertos de la CIA provoca un terremoto político

Por: Admin

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La defensa del exfiscal de Chihuahua César Jáuregui reprocha a la gobernadora, Maru Campos, por su arresto y la acusa de traición

 

La polémica por la presunta operación de agentes de la CIA de Estados Unidos en Chihuahua ha dado un vuelco y en la caída ha sacudido la política nacional. El asunto es uno de esos problemas poliédricos con varios frentes de conflicto: de México con Washington por la violación a su soberanía nacional, del Gobierno federal con Chihuahua por abrir la puerta a fuerzas extranjeras sin autorización, de Morena con el PAN —que gobierna el Estado— por su falta de patriotismo… La historia tuvo este fin de semana una derivada inesperada: la Administración de María Eugenia Campos, gobernadora de Chihuahua, ha arrestado al exfiscal estatal César Jáuregui, un viejo aliado de la mandataria, también panista, al que responsabiliza de la espinosa colaboración con la agencia estadounidense de inteligencia y espionaje. El giro muestra las fisuras en el PAN, que se había mantenido sólido ante las presiones del oficialismo, empeñado en apuntalar la acusación de que el caso reviste un acto grave de traición a la patria.

Jáuregui fue detenido la mañana del sábado por elementos de la Fiscalía que él comandó hasta abril de este año, cuando dimitió en medio de las investigaciones. Horas después, a las afueras del Tribunal de Justicia de Chihuahua, decenas de panistas y simpatizantes de Jáuregui hicieron una manifestación mostrándole su apoyo y lanzando críticas a la gobernadora. “Yo nunca había visto un acto de tal vileza, de tal cobardía, de tal mezquindad y de mal agradecimiento por parte de un político a otro”, ha dicho el abogado del exfiscal, Luis Villegas. “Me consta que no hay un hombre más leal, más integro y que haya trabajado con tanto vigor para sacar adelante la candidatura de María Eugenia [en 2021]. Es una traición, es una brutal mezquindad y vileza por parte del Gobierno del Estado, que es, sin duda, quien está detrás de esta detención que es ilegal”, ha agregado. “¡Maru traidora!”, han coreado los manifestantes. “¡Fuera Maru!”.

El caso contra el exfiscal se remonta al trágico accidente carretero en Chihuahua en el que murieron dos elementos de la CIA, que puso al descubierto sus actividades ilegales en territorio nacional. En México está muy regulada la colaboración con autoridades extranjeras en materia de seguridad, más aún cuando se trata de agencias de Estados Unidos, en un momento en que el Gobierno de Claudia Sheinbaum ha advertido señales de injerencismo y amenazas a la soberanía de parte de Washington con el pretexto del combate al “narcoterrorismo”.

A instancias de Sheinbaum, la Fiscalía General de la República (FGR) emprendió una indagatoria propia para determinar cómo ingresaron y qué hacían los funcionarios estadounidenses en México. En el Congreso, Morena aprovechó la oportunidad para hacer campaña contra Maru Campos, a la que acusó de actos antipatrióticos y planteó someterla a juicio político. El PAN nacional y estatal cerraron filas en torno a la mandataria, en defensa de uno de los pocos bastiones del partido con miras a las elecciones de 2027, cuando se votará la gubernatura.

La Fiscalía de Chihuahua arrestó a Jáuregui acusándolo de ejercicio ilícito de facultades y de sustraer o destruir información o documentos bajo su custodia. Por la noche del sábado, la titular de la FGR, Ernestina Godoy, informó de que esa dependencia federal también ejecutó una orden de arresto en su contra por el delito de traición a la patria en materia de seguridad nacional. La funcionaria detalló que, de acuerdo con las investigaciones, se determinó que los dos funcionarios de la CIA acudieron en varias ocasiones a la sede de la Agencia Estatal de Investigación Criminal, adscrita a la Fiscalía de Chihuahua, lo que refuerza las sospechas de que su presencia en el Estado no era circunstancial, sino resultado de una relación más sustantiva.

En el accidente, ocurrido en una carretera que serpentea entre los desfiladeros de la Sierra Tarahumara, también murieron dos elementos de la Fiscalía estatal. El grupo regresaba de un operativo en el que se desmanteló un narcolaboratorio en la comunidad de El Pinal, a mediados de abril. Al principio, el Gobierno estatal dio versiones cuando menos dudosas. Primero, se ocultó el vínculo de los estadounidenses con la CIA y se dijo que eran trabajadores de la embajada que estaban realizando labores de adiestramiento. Luego, se afirmó que los agentes no participaron en el operativo, sino que se encontraron con los funcionarios de la Fiscalía cuando estos iban de regreso a la capital y abordaron su vehículo. La verosimilitud de esas historias se puso en duda por el hecho de que los miembros de la CIA ingresaron a México de incógnito, con pasaportes diplomático y de turista. Este sábado, tanto la Fiscalía estatal como la federal señalaron que existen evidencias de que los dos estadounidenses sí participaron en aquel operativo antinarcóticos.

Jáuregui renunció al cargo en mayo y, mientras la Fiscalía estatal hacía sus pesquisas, pergeñó la idea de volverse candidato a la alcaldía de la ciudad de Chihuahua, la capital. Algo debió salir mal en las negociaciones. No suele ocurrir que la investigación de un Gobierno sobre sí mismo derive en una captura de un personaje de tal nivel. La defensa del exfiscal ha situado la detención en el marco de la disputa por las candidaturas y ha cargado contra Campos. Su conclusión es que el Gobierno de su antigua aliada busca cerrarle de esta manera a Jáuregui el paso en la carrera política.

La semana pasada, el propio Jáuregui rompió el silencio y publicó un video en el que defendió su gestión al frente de la Fiscalía y habló en clave política de la sucesión en el poder estatal. El mensaje se ha interpretado como un pulso con la gobernadora. “Quien no ha podido conquistar el corazón de la gente, es capaz de recurrir a cualquier recurso con tal de alcanzar sus propósitos. […] Estoy firme, y nadie me va a hacer sentir fuera de lugar en mi propia casa”, decía el exfiscal en el video.

La ruptura entre Campos y Jáuregui es una derivada importante en esta intrincada historia. Habían sido cercanos colaboradores durante más de una década. Compartieron curul en el Congreso estatal, cuando él fue coordinador del PAN y ella vicecoordinadora; luego, Jáuregui fue jefe de la campaña de Campos a la alcaldía de Chihuahua (2016) y después a la de gobernadora (2021); durante la actual Administración, fue el secretario general de Gobierno de Campos y finalmente fiscal estatal, hasta la ruptura por la controversia de los agentes de la CIA. Amigos en las buenas y en las malas —hasta ahora—, ambos fueron acusados por la Fiscalía de Chihuahua en la gestión de Javier Corral —antecesor de Campos— de estar implicados en los actos de corrupción del exgobernador César Duarte, del PRI. Ellos negaron los señalamientos y mantuvieron a raya a la justicia. El golpe para Jáuregui vino del sitio menos esperado.