EL EXTRAÑO RETORNO DE ALFONSO ROMO ACALLA VOCES EN EL GABINETE

La filtración del audio en el que el titular de la Semarnat se queja de la 4T también dejó ver la agenda en la que anda Alfonso Romo: resolver las demandas de algunos empresarios, quienes, por lo pronto, disfrutan de una luna de miel con AMLO.

Por Redacción EMEEQUIS

López Obrador y Alfonso Romo en una reunión con empresarios. Foto: Andrea Murcia / Cuartoscuro.com

EMEEQUIS.– Aquellos que apostaban que Alfonso Romo Gutiérrez era otro florero en el gabinete lopezobradorista, al parecer han perdido la partida. Un indicio certero es la reciente filtración de un audio en el que el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Víctor Manuel Toledo Manzur, se queja de que Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia, le pidió “ser más accesible con Grupo México”, consorcio de Germán Larrea.

En realidad se trató de mucho más que una “petición”, según se cuenta detrás de los biombos que engalanan los salones de Palacio. Resulta que a Toledo lo mandaron llamar para reprenderlo como a un colegial en aquel conciliábulo de Romo con la gente de Grupo México, efectuada el 29 de enero. Se le exigieron satisfacciones por la demora, de casi dos años, en la liberación de trámites atorados en el intestino burocrático de Semarnat, que le eran precisos al consorcio en cuestión, para materializar 18 proyectos mineros en Sonora.

Y es que muy flaco favor le hicieron al titular de Semarnat, según nos comentan, quienes quisieron defenderlo con la filtración del audio.

Porque Alfonso Romo cuenta ahora no sólo con todo el respaldo presidencial, sino además con la consigna de actuar con absoluto sigilo, pero también con toda rapidez, para restaurar, hasta el límite de lo posible, las relaciones de la 4T con el empresariado, y en especial con los más importantes grupos económicos.

De modo que Romo ni estaba muerto, ni andaba de parranda, sino gestionando una agenda muy nutrida.

FILTRACIÓN: ¿PASOS SIN RETORNO?

Pero eso sí, que Romo no creyó, o no quiso creer, lo que le llegaron contar: que el propio secretario Toledo Manzur había filtrado el audio. Sobre todo porque Toledo se comprometió, aunque a regañadientes, a procesar a la brevedad los trámites de Grupo México.

Se trata de la liberación de licencias ambientales requeridas para procesar el cambio de uso de suelo que el consorcio necesita para aterrizar 14 proyectos de minería en el estado de Sonora. Originalmente eran 18, pero cuatro fueron liberados como primer resultado de aquel encuentro. En total, se trata de una inversión que ronda los 1,500 millones de dólares y más de tres mil empleos nuevos.

Los proyectos ya contaban, cada cual, con sus respectivas manifestaciones de impacto ambiental, aprobadas por la propia Semarnat, por lo que la dilación no tenía justificación, e incluso rebasó ya los plazos legales.

MONEY, MONEY…

Lo peor es que ya hasta el velador de la dependencia, dicen en broma algunos involucrados, había trabado amistad con el pagador de Grupo México, que lleva 24 meses formado en la ventanilla de la Secretaría para pagar los derechos de la documentación en cuestión, que montan en total 278 millones de pesos. 

Y esto sí le molestó mucho a Romo –y a su jefe–, en especial porque en tiempos en que las arcas nacionales no se han cubierto de gloria, ni de entradas, aplazar ingresos frescos es el peor delito a ojos de la administración.

Toledo había dicho primero que la dependencia que encabeza andaba muy atareada y que se le rete había pasado gestionar esas licencias. Pero también se le atribuye cierto “dogmatismo” –¡imagínese usted!– a la hora de las decisiones sobre proyectos que no satisfacen sus criterios ambientales.

Y que, en esto último, tiene una “alma gemela” en el gabinete: su tocayo, el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Manuel Villalobos Arámbula. Que ambos hacen equipo en el espectro del gobierno, contando anécdotas bien bonitas de cómo sería el país si nunca se hubiera acabado el desarrollo estabilizador.

El caso es que por lo menos Toledo ha quedado en una situación incómoda en el gobierno, y podría seguir los pasos de otros secretarios que han preferido volver a casa antes que desgastar la dignidad navegando contra corriente.

POTESTADES RESTITUIDAS

El expresidente de Grupo Plenus y actual jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, nos dicen, por fin ha tomado entre sus manos las tareas que, por la naturaleza de su perfil, se esperaban de él desde diciembre de 2018: una vinculación efectiva del gobierno con los grupos inversionistas.

Y es que en el primer año y medio de gestión, Romo había visto decrecer su poder al interior del gobierno. Lo último que había hecho antes de su nueva etapa no le había dado gran satisfacción: asistir a reuniones fallidas con los representantes de Constellation Brands, que finalmente acabaron en la cancelación de un proyecto de 900 millones de dólares en Baja California.

El quiebre había ocurrido en mayo de 2019, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador “congeló” a Romo. El empresario había dicho que la economía le había dado “una cachetadita” al país en el primer trimestre de ese año. López Obrador reaccionó diciendo públicamente: “No coincido con lo que él dice, yo sostengo que está muy bien la economía”.

Fue como un banderazo de salida, pues un sector del cuatroteísmo lanzó gran ataque de “fuego amigo” contra Romo, ensuciándole con toda clase de insultos. Hasta el exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa, le aventó sus pastelazos a Romo, a quien le reprochó que toda su familia tuviera acciones en la Casa de Bolsa Vector, empresa fundada por Pedro Aspe, el exsecretario de Hacienda de Carlos Salinas.

DE VUELTA AL RUEDO

Y fuera de “casa” también se le lanzaron. Hasta el expresidente panista Felipe Calderón posteó en su cuenta de Twitter: “Pobre Alfonso Romo, lo traen como el payaso de las cachetadas”.

Pero que ahora todo es diferente, el presidente prometió a Romo que el morenismo no volvería a repetir su ataque, y le dio todo su respaldo.

Por eso Alfonso Romo Gutiérrez trabaja a brazo partido para reconstruir el tejido con los grupos económicos, al menos con los principales, con muchos de los cuales “ya hay acuerdos específicos”.

Se dice que muy pronto se verán los resultados de sus gestiones, como en el caso de Grupo México que, por su parte, asegura que no pidió ningún trato especial, pero que tampoco puede esperar tanto para arrancar sus nuevos negocios.

 

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