LA DERECHA BUSCA LÍDER EN LOS SÓTANOS DE ENRIQUE ALFARO

EMEEQUIS.– Más allá de memes y chistes en redes sociales, el tweet de Enrique Krauze sobre el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro dejó sorpresa: ¿qué le está pasando al ideólogo en jefe de la derecha liberal mexicana?, de quién se puede cuestionar una visión sesgada de la historia nacional pero no que la desconozca.

“Honra la tradición liberal de Jalisco”, escribió, para después compararlo con Mariano Otero, uno de los arquitectos del entramado legal del país, protector de los derechos del individuo ante los abusos del Estado y portento intelectual de la época.

O Krauze no entendió los alcances de su comentario o reveló la desesperación de unas derechas que ni logran afianzarse en una narrativa que articule su oposición al gobierno, ni encuentran un dirigente que le dé rostro, y que están dándole besos hasta al sapo más mareado.

Se montaron lo mejor que pudieron en la algarada feminista de febrero de este año. Habían pasado todo 2019 lamiendo heridas y lanzando ataques desordenados contra López Obrador, hasta que este año se toparon con una oportunidad insospechada: el presidente renunció a enarbolar la bandera de las causas de las mujeres; las derechas, ante el obsequio que les presentaban, hicieron lo posible por cooptar sólo una de esas causas, la más sonora en esta coyuntura, la lucha contra los feminicidios, aislándola de reivindicaciones históricas en reproducción, equidad y derechos laborales.

La pandemia arrasó con eso como con todo. Pero en el caos emergen las posibilidades. Una crisis de este tamaño, inmanejable sin incurrir en altos costos humanos y económicos, inevitablemente pone contra la pared a los encargados de manejarla. Ocurrió casi en todos los países y parecía que, en México, un presidente multitareas cometería el error de tratar de micromanejar la emergencia, abundaría en equivocaciones y sepultaría su régimen.

Sorpresa: López Obrador dejó la vocería de salud a Hugo López-Gatell, quien mostró importantes cualidades de comunicación. La estrategia gubernamental se hizo de una narrativa elocuente –evitar el desastre– y un liderazgo carismático.

FRENTE DE GOBERNADORES

Las derechas se vieron ante la amenaza de no poder explotar la oportunidad. Les ha resultado muy difícil construir un discurso eficaz de confrontación, al costo de aparecer como saboteadoras del esfuerzo colectivo por la salud.

No pocos han quedado en el camino. Felipe CalderónJosé Narro y otros exsecretarios de Salud; Gustavo de Hoyos y Javier Lozano, que hicieron el ridículo al ser descalificados por su propia Coparmex; algunos empresarios poco conocidos que convocaron a la insurrección de la soledad.

No lograron aglutinar factores de poder real. No convencieron y nadie se anima a seguirlos.

Es muy distinto el caso de los gobernadores de los estados, que ostentan un considerable poder institucional. En plena pandemia, ocho de ellos han formado el único frente relativamente cohesionado de activismo opositor.

Inicialmente, algunos de ellos –los del Noreste–, recurrieron a una vieja causa, la del supuesto agravio fiscal. Pero este argumento tiene el grave problema de que los confronta con algunos de sus aliados, los beneficiarios del “abuso” que dicen sufrir por parte de la Federación.

Así que han tenido que modificar su argumentario para ensayar un rechazo de plano de las decisiones federales en salud, aunque no tengan mucho que decir sobre el fondo y sólo cuestionen la forma: anunciaron que no acatarán el semáforo sanitario porque fue “construido de manera unilateral, sin tomar en cuenta su opinión. No dijeron qué está mal ni mencionaron por qué sus semáforos estatales serán mejores. Sólo que no se sintieron consultados y por eso rompieron el consenso nacional en un asunto tan delicado.

Esos estados enfrentan elecciones locales reñidas el próximo año. Colima, Michoacán y Nuevo León cambiarán de mandatarios. En Durango, Coahuila, Guanajuato (el único que parece firme en manos del PAN), Jalisco y Tamaulipas elegirán diputados y/o alcaldes. Si el tsunami López Obrador que los barrió en 2018 no es detenido por esta crisis, los partidos gobernantes podrán ser arrasados de nuevo.

Así, mientras la mayoría de sus aliados luchan por la sobrevivencia política, Enrique Alfaro va en pos de su apuesta personal por la Presidencia de la República.

Y su homónimo Krauze parece verle posibilidades.

LA ESTATURA DE OTERO

Mariano Otero fue un lector asiduo de los grandes juristas, filósofos, politólogos y economistas de su siglo y del anterior, sobre los que dejó críticas y elogios. Escritor prolífico, publicó numerosos ensayos y fue cofundador del principal periódico de su época, El Siglo Diez y Nueve. Murió de cólera a los 33 años.

Enrique Alfaro cumple 47 años este sábado 20. En su página web, se dice que obtuvo la maestría en Desarrollo Urbano en el Colegio de México, pero si realizó una tesis para graduarse, no la considera meritoria de mención pública. En la sección “Lo que escribo”, aparecen cinco textos de no más de cinco párrafos, todos sobre actos de gobierno, como “Inauguración de bases de la Guardia Nacional” y “Conoce la Ley de Seguridad Alimentaria de Jalisco”.

Krauze debería aclarar qué tradición liberal ve en un estado que, por lo contrario, fue bastión de los conservadores de los dos imperios, de los cristeros y del panismo.  Si intelectualmente no hay semejanza entre Otero y Alfaro, Krauze la encuentra al menos en que “también Mariano Otero enfrentó gallardamente el acoso injusto del gobierno. Y pasó a la historia por resistir”.

 

Como diputado, sin más mando que sobre sus ayudantes, Otero enfrentó la represión de Antonio López de Santa Anna. Su principal aporte, con trascendencia y a casi dos siglos, es el juicio de amparo que protege las garantías individuales frente a los actos y omisiones de la autoridad.

Alfaro es el gobernador de uno de los estados más importantes del país, y bajo su mando están cuerpos de policía violentos y corrompidos. El gobernador arrastra señalamientos por relaciones con el crimen organizado. La periodista Anabel Hernández asegura haber visto un documento del Departamento de Justicia de Estados Unidos que indicaría que el gobernador tiene vínculos delincuenciales. No ha mostrado las evidencias, pero Alfaro tampoco cumplió su amenaza de llevar a Hernández a juicio por difamación. Y en un video de agosto de 2019, en el que aparecen 27 supuestos miembros armados del Cártel Jalisco Nueva Generación, quien dijo ser jefe del grupo y llamarse Nemesio Oceguera, acusó a Alfaro de haber roto acuerdos y de tratar de entregarle el control del estado a un rival, Martín Coronel. También en este caso, Alfaro anunció que presentaría una denuncia penal.

A lo largo de su carrera, en la que fue candidato por el PRI, alcalde de Tlajomulco de Zúñiga por el PRD y presidente municipal de Guadalajara y gobernador de Jalisco por Movimiento Ciudadano, Alfaro se ha construido una imagen de “duro” y presto a la confrontación, recurriendo a un lenguaje ofensivo como señal de ser un hombre del pueblo.

Es la gente, no obstante, la que ha sufrido su paso por el poder. En julio de 2019, por ejemplo, la Comisión Estatal de Derechos Humanos emitió medidas cautelares para proteger a cinco manifestantes que fueron golpeados por policías.

REPRESIÓN Y SECUESTROS

Lo más grave se ha producido en la respuesta del gobernador a la pandemia. Desde un principio, criticó la estrategia federal por no imponer las medidas preventivas por la fuerza, y decidió hacerlo en su estado: las policías locales se encargarían de controlar la movilidad de la población y de obligarla a llevar cubrebocas.

López-Gatell replicó que los gobernadores no tienen autoridad para suspender las garantías constitucionales. Las mismas que, por cierto, defendía Mariano Otero. Y se trata de los mismos cuerpos de seguridad denunciados por falta de entrenamiento, por extorsionar a las personas y por complicidad con el crimen organizado. Una aplicación limpia y eficaz de las órdenes del gobernador era imposible.

De inmediato, los arrestos fueron centenares y hubo denuncias de arbitrariedades, abusos y severas golpizas. Hasta el asesinato a golpes de Giovanni López, de 30 años, detenido por municipales por no llevar cubrebocas, el 4 de mayo en Ixtlahuacán de los Membrillos, en el área metropolitana de Guadalajara. El video fue publicado el 3 de junio. El día 4, se produjo la primera de varias marchas de protesta.

 

Grupos de encapuchados se separaron del contingente principal. Inexplicablemente, la policía abandonó camionetas y motocicletas en la calle, con armas adentro, que fueron incendiadas. En las primeras horas, hubo enfrentamientos en los que los agentes eran pocos, estaban desorganizados y a la defensiva. A uno de ellos le prendieron fuego. Después, en un súbito cambio de actitud, superaron a los civiles. Hubo casos en los que golpearon hasta el desmayo a jóvenes frente a las cámaras, a otros los hicieron víctimas de desaparición forzada –según el término empleado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos– en el transporte público, incluidas personas que no tenían relación con las manifestaciones, y les dijeron que no volverían a ser vistos: en suma, violación generalizada de las mismas garantías individuales que Otero quiso proteger.

UNA INSTRUCCIÓN SIN AUTOR

Alfaro aseguró que la policía no había golpeado a manifestantes. “Hay imágenes que prueban lо cоntrariо, inclusо hay un videо en dоnde pоlicías gоlpean a un jоven”, cuestionó una reportera. Elevando la voz, el gobernador la calló: “Pоr favоr, pоr favоr, ¿pоr qué mejоr nо me preguntas sоbre el pоlicía que incendiarоn? Que digan eso es simplemente querer generar confusión. Ayer la policía actuó con toda la prudencia. No voy a aceptar un señalamiento en otro sentido”. Luego acusó a “gente de AMLO” de instigar la violencia desde “los sótanos del poder en la Ciudad de México”. Sin presentar pruebas.

El presidente no suele mirar a los políticos opositores. No los ve a su altura y prefiere pelear con la prensa o con intelectuales. Esta vez, hizo una excepción: le reclamó haberlo involucrado y le exigió que no se retracte, que presente pruebas.

Y esta vez, Alfaro sí se retractó y desvió los tiros a “gente cercana a AMLO, no él”. Pero ya estaba enredado ante la denuncia de la Comisión de Derechos Humanos y una nota del alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que le recordó que “la desaparición forzada y la desaparición por particulares son delitos.

Finalmente aceptó que hubo violencia. Pero ahora tampoco admitió responsabilidad: “Mi instrucción fue no usar la violencia”, afirmó, y se propuso “investigar si esta instrucción surgió de algún lado que tenga que ver con grupos de la delincuencia”. Una instrucción ajena que, de existir, habría sido obedecida por todo su cuerpo de policía sin que él lo hubiera notado antes de callar a la reportera que lo cuestionó.

Aunque muchos no le creerán, sus gobernadores aliados demostraron su lealtad. No se preocuparon por el asesinato de Giovanni López, las golpizas, las desapariciones forzadas, sino por defender a Alfaro. “Que no nos divida el tema de la violencia, que no nos divida tampoco ninguna acción escondida en los sótanos de las perversidades”, dijo Jaime Rodríguez, de Nuevo León; el de Tamaulipas, Francisco Cabeza de Vaca, afirmó que “respaldamos su decisión prudente frente a las provocaciones”.

ESOS TWEETS SALEN CAROS

Esta es la figura que Krauze, cuyas empresas han recibido pagos millonarios mediante adjudicaciones directas de contratos del gobierno de Jalisco para realizar “difusión por medio de mensajes sobre programas y actividades gubernamentales”, siendo “el único proveedor que puede prestar este servicio” ya que tiene “objetividad y relevancia”, ha escogido comparar con un intelectual de talla que resistió desde abajo al poder y le legó a México la protección del individuo ante la fuerza del Estado.

¿Qué opinaría Mariano Otero de que Krauze utilice su nombre para elogiar a Alfaro?

¿Qué opinaría de Alfaro y qué opinaría de Krauze?

 

@temoris

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