Alejandro Armenta y el bastón de mando

Alejandro Armenta y el bastón de mando

Por: Adán Morales

@adangio

COMPARTE:

Facebook
X
WhatsApp

 

En medio de disputas internas y una cuestionada unidad, Alejandro Armenta, fue nombrado de manera oficial candidato de MORENA a la gubernatura de Puebla.

Ahí estaban a su lado y de manera sonriente los perdedores: Olivia Salomón, Claudia Rivera, Nacho Mier, Julio Huerta, Lizzeth Sánchez y otros más.

Todos ellos fueron testigos de cómo Sergio Salomón, el gobernador, le alzó la mano y le entregó de esa manera el bastón de mando.

¿Qué sigue ahora?

El candidato debe hacer valer sus derechos.

Llevar mano en las candidaturas.

Hasta hoy no ha hecho valer su voz, ni su voto, ni el derecho al veto; pues en el senado irán Nacho Mier como premio a haber sido el segundo lugar en la encuesta estatal para elegir gobernador y Liz Sánchez, quien ira en la segunda posición como premio a la cuota que se le da su padrino y protector, el  líder del PT, el profe Anaya.

Aún faltan por definirse las candidaturas de diputados federales y locales, así como las candidaturas a las a las alcaldías.

Ahí se verá si realmente el candidato tiene el mando o todo seguirá negociándose en la CDMX.

De los primeros movimientos públicos que ha hecho el candidato es nombrar a Fernando Manzanilla como asesor de campaña y anunciar que el primer perdedor de la encuesta a la alcaldía a la capital poblana será su coordinador de campaña.

Estos actos muestran que ya hay acuerdos y representan la unión de dos coaliciones: la facción radical de los puros de MORENA comandada por Claudia Rivera Vivanco  y una facción pragmática que presume tener una “prominente estructura de tierra”  liderada por Manzanilla.

Este pacto fue puesto en la mesa días después de la reunión en el “Mochomos” donde Ricardo Monreal, el gobernador Sergio Salomón y el candidato Alejandro Armenta, hicieron un llamado de unidad. Hoy está planchado.

Las decisiones de Alejandro Armenta van en el sentido de evitar fracturas que pongan en riesgo la ventaja de no más de dos dígitos que mantiene sobre Eduardo Rivera.

El riesgo es real y puede crecer con la inconformidad y la rebelión.

La gran interrogante yace en cuál va a ser el estilo personal de administrar el poder: ejercerlo o compartirlo.

@adangio