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El factor Tepeaca rumbo a 2027: Rivera Vivanco, Céspedes Peregrina, y Rendón Oliva.

Por: Edith Adriana Colchado Jiménez

@tamalito_rosa

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La batalla por el 2030 ya comenzó.

Las elecciones intermedias de 2027 definirán quién llegará con estructura, presupuesto, operadores territoriales y capacidad de movilización para disputar la gubernatura tres años después. En política, los gobernadores no se construyen únicamente durante las campañas; se construyen desde los municipios y también desde las diputaciones, porque son las y los legisladores quienes aprueban los presupuestos que permiten operar a los gobiernos.

Por eso nadie quiere ceder una plaza estratégica como Tepeaca.

Y es precisamente ahí donde al menos tres grupos de poder de la coalición gobernante ya comenzaron a mover sus piezas para definir la boleta por diputación federal.

Con poco más de 84 mil habitantes, distribuidos entre la cabecera municipal y 64 comunidades, Tepeaca representa el 1.3 por ciento de la población del estado. Pero su peso político rebasa por mucho ese porcentaje.

Quien controle políticamente el distrito llegará fortalecido a la gran batalla de 2030.

El regreso del grupo Céspedes

El primero es el grupo encabezado por Sergio Salomón Céspedes Peregrina.

Después de haber llegado a Casa Aguayo tras la muerte del gobernador Miguel Barbosa, Sergio Salomón construyó una red política que continúa ocupando espacios estratégicos dentro del gobierno y de distintos ayuntamientos. Muchos de quienes hoy ejercen cargos públicos llegaron durante su administración, le deben carrera política y -sobre todo- siguen respondiendo a su liderazgo.

Ahora, desde la dirección del Instituto Nacional de Migración, dentro del gabinete ampliado de la presidenta Claudia Sheinbaum, Sergio mantiene exposición nacional, relaciones políticas y cercanía con el centro del poder. Difícilmente alguien podría pensar que su carrera terminó.

Todo indica que buscará regresar, pero para regresar necesita territorio y Tepeaca parece ser la apuesta natural. No solamente porque él y su hermano son originarios del municipio. También porque colocar ahí a Mauricio Céspedes como diputado federal, hoy diputado local, significaría darle una plataforma política desde donde comenzar a construir el proyecto rumbo al 2030.

Antes, sin embargo, deberá ganar una batalla igual o más complicada: convertirse en el candidato de la coalición gobernante. Porque aunque milite en el PT, la decisión pasará inevitablemente por Morena y ahí ya no basta con parecer el mejor; basta con que los adversarios logren convencer a la dirigencia de que eres el peor.

Por eso los golpes políticos apenas comienzan.

Existe además otro elemento: el actual presidente municipal, Julián Alfredo Velázquez Romero, inició su carrera administrativa durante el gobierno municipal de Sergio Salomón, cuando fue nombrado director del SOSAPAT. La cercanía política es conocida y no es sorpresa que esa relación será un posible punto de apoyo para el proyecto del grupo Céspedes.

El creciente Armentismo

Del otro lado aparece el grupo político del gobernador Alejandro Armenta y su apuesta parece llamarse Mario Alberto Rendón Oliva. Desde abril fue nombrado presidente del Comité Seccional de Morena en Tepeaca.

No es un nombramiento menor. Es, justamente, el partido desde donde saldrá quien encabece la candidatura a la diputación federal.

Mario es hijo del hoy subsecretario de Gobernación, Isauro Rendón Vargas, exalcalde del municipio y uno de los hombres cercanos al gobernador.

Forma parte de una generación de jóvenes cuadros políticos que algunos ya llaman los “nepotismo babies” -junto con Carla López-Malo, Michelle Talavera y José Ernesto Conde Montaño-, hijos de personajes con larga trayectoria política que, sin recorrer el camino tradicional desde abajo, llegan rápidamente a posiciones de liderazgo respaldados por el peso de su apellido y por la estructura que representan.

Desde hace meses la presencia territorial  de Rendón Jr. resulta evidente: entrega apoyos, encabeza faenas, apadrina graduaciones, participa en jornadas comunitarias., planta árboles, regala croquetas y hasta láminas. O, dicho de otra manera, hace lo que normalmente hace alguien que busca convertirse en candidato.

Su principal fortaleza no es únicamente el apellido, es pertenecer al grupo político que hoy gobierna Puebla. Y eso, en cualquier proceso interno, pesa.

Porque el armentismo entiende perfectamente que conservar municipios estratégicos será indispensable para mantener influencia cuando llegue el momento de definir la sucesión estatal. Por eso la función que desempeñará Mario Rendón será tan importante: impedir que el grupo rival crezca desde Tepeaca como lo hizo en las elecciones pasadas, cuando Salomón palomeó la candidatura de Velázquez Romero, negoció la diputación federal con Claudia Rivera Vivanco y colocó a su hermano Mauricio en el Congreso local. Es decir, se llevó todo.

Claudia Rivera tampoco desaparece

Existe un tercer actor que sería un error subestimar.

La diputada federal Claudia Rivera Vivanco, actual representante del Distrito 7 con cabecera en Tepeaca.

Aunque buena parte de las miradas la colocan como posible aspirante a la presidencia municipal de Puebla capital, su intensa operación política en el distrito deja abierta otra posibilidad: buscar la reelección en San Lázaro.

La exalcaldesa sabe que, si decide competir por la capital, deberá medirse con perfiles impulsados por el armentismo como Laura Artemisa García Chávez y Gaby “La Bonita” Sánchez. Y aunque a nivel conocimiento, se las lleva de calle, ese escenario podría derivar en una confrontación interna innecesaria, pues ese grupo de poder se ha encaprichado con Puebla. Por ello, mantener abierta la ruta legislativa parece una decisión políticamente inteligente.

Además, Claudia Rivera nunca ha ocultado su verdadera aspiración: quiere gobernar Puebla. Y entiende que conservar una posición en la Cámara de Diputados le permite mantenerse cerca de las decisiones nacionales, fortalecer relaciones políticas y seguir construyendo una candidatura competitiva rumbo al 2030.