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Embajador de EU responde a Sheinbaum y pide no politizar la lucha contra los cárteles

Por: Adriana Colchado

@tamalito_rosa

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Embajador de EU responde a Sheinbaum: “La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos”

Ron Johnson llama a dejar la política de lado mientras escala la tensión por las acusaciones contra funcionarios mexicanos

La confrontación discursiva entre México y Estados Unidos por los señalamientos contra funcionarios mexicanos presuntamente vinculados al narcotráfico sumó un nuevo capítulo. El embajador de Estados Unidos en México, Ron Johnson, respondió al mensaje emitido por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo durante la conmemoración de los dos años de su triunfo electoral, donde denunció intentos de injerencia extranjera en los asuntos internos del país.

Sin mencionar directamente a la mandataria mexicana ni a algún caso en particular, el diplomático estadounidense publicó un mensaje en el que llamó a fortalecer la cooperación bilateral y evitar que el combate al crimen organizado se convierta en una disputa política.

“La lucha contra los cárteles debería unirnos, no dividirnos”, sostuvo Johnson, en un posicionamiento que fue interpretado como una respuesta a los señalamientos realizados desde el Monumento a la Revolución por la presidenta mexicana.

El choque por el caso Rocha Moya

La declaración del embajador ocurre en medio de la creciente tensión provocada por las acusaciones presentadas por autoridades estadounidenses contra varios funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, entre ellos el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, a quienes se les atribuyen presuntos vínculos con la facción criminal de Los Chapitos.

Durante su discurso dominical, Sheinbaum sostuvo que el combate al narcotráfico no puede utilizarse como pretexto para vulnerar la soberanía nacional ni para justificar intervenciones extranjeras en México.

Sin mencionar directamente a Estados Unidos, la presidenta cuestionó las acciones emprendidas desde aquel país y afirmó que corresponde exclusivamente a las instituciones mexicanas investigar y sancionar posibles delitos.

El mensaje de Washington

En contraste, Johnson insistió en que ambos países enfrentan una amenaza común.

El embajador destacó que ciudadanos de ambos lados de la frontera buscan vivir en paz, libres de la violencia, la corrupción y la intimidación generada por las organizaciones criminales.

Asimismo, advirtió que cada momento destinado a convertir un problema de seguridad compartido en una disputa política representa una oportunidad perdida para fortalecer la cooperación bilateral.

Aunque evitó referirse de manera directa al gobierno mexicano, el contexto de sus declaraciones apunta a la polémica generada por las investigaciones abiertas en cortes estadounidenses contra figuras políticas mexicanas.

La sombra de la CIA y la soberanía

Uno de los puntos que detonó la polémica fue la participación de agentes estadounidenses en un operativo contra un laboratorio clandestino en Chihuahua, asunto que fue utilizado por la presidenta para advertir sobre riesgos de intervención extranjera.

Sheinbaum sostuvo que México está dispuesto a cooperar con otros países en materia de seguridad, pero sin aceptar subordinación ni injerencias.

Posteriormente, durante su conferencia matutina, la mandataria matizó sus declaraciones y señaló que no considera que el gobierno estadounidense esté intentando intervenir directamente en México, sino que atribuyó las presiones a grupos conservadores tanto de Estados Unidos como del país.

Un mensaje dirigido a ambos lados de la frontera

La respuesta de Johnson revela que Washington sigue de cerca el debate abierto por las acusaciones contra funcionarios mexicanos y por las investigaciones que avanzan en cortes estadounidenses.

Mientras el gobierno mexicano insiste en defender la soberanía nacional y exigir pruebas antes de actuar contra los señalados, desde Estados Unidos se busca mantener el discurso de cooperación binacional en materia de seguridad.

El intercambio ocurre en un momento particularmente delicado para la relación bilateral, marcado por las investigaciones contra funcionarios de Sinaloa, la discusión sobre la participación de agencias estadounidenses en territorio mexicano y el inicio de procesos judiciales en Nueva York que podrían tener implicaciones políticas de gran alcance para el gobierno federal y Morena.