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Tras 124 días de no presentarse a trabajar cobrando, Enrique Inzunza regresa al senado

Por: Edith Adriana Colchado Jiménez

@tamalito_rosa

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Después de más de cuatro meses fuera de la actividad pública, el senador Enrique Inzunza regresó al Senado de la República y tuvo que enfrentar una conferencia de prensa marcada por las preguntas incómodas, los reclamos y los encontronazos con periodistas.

El legislador sinaloense, acusado por autoridades estadounidenses de presuntos vínculos con el crimen organizado, rechazó nuevamente los señalamientos, aseguró que no existe una sola prueba en su contra y sostuvo que es víctima de una “embestida política” y mediática.

Pero su regreso dejó más preguntas que respuestas.

Durante casi 40 minutos, los representantes de los medios presionaron a Inzunza sobre su ausencia, su decisión de no pedir licencia, el uso del fuero constitucional, las investigaciones en curso y su cercanía con el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya.

Y aunque el senador insistió en que nunca dejó de trabajar, reconoció que durante estos meses no acudió a las sesiones de la Comisión Permanente, pese a haber sido designado para integrarla.

Su explicación fue que el coordinador del grupo parlamentario de Morena, Ignacio Mier Velazco, decidió no convocarlo a las sesiones.

Según Inzunza, esa decisión no significó que hubiera abandonado sus responsabilidades legislativas, pues como presidente de la Comisión de Estudios Legislativos aseguró haber trabajado con su equipo técnico en la preparación de 22 reformas.

“¿Dónde estuvo estos cuatro meses?”: la presión de los medios

Uno de los cuestionamientos más insistentes fue precisamente sobre su paradero.

El senador fue interrogado sobre dónde estuvo durante los más de cuatro meses posteriores a que surgieron los señalamientos en su contra y si había permanecido bajo protección de algún grupo político o incluso del crimen organizado.

Su respuesta fue tajante: “Absolutamente no”.

Inzunza aseguró que permaneció en su domicilio en Culiacán, visitó a sus padres en Badiraguato y trabajó en su oficina.

Incluso, ante la insistencia de un reportero sobre su ubicación, respondió con ironía:

“¿Coordenadas quiere?”

El intercambio fue uno de varios momentos en los que la presión de los cuestionamientos comenzó a tensar el ambiente.

Cuando periodistas le señalaron que, desde afuera, su ausencia parecía una huida tras las acusaciones, Inzunza respondió que esa percepción formaba parte de una campaña en su contra.

Sin embargo, los reporteros insistieron en que las acusaciones no provenían únicamente de medios de comunicación, sino que existían señalamientos de autoridades estadounidenses.

Inzunza niega vínculos con el narco

La pregunta central de la conferencia fue directa: si alguna vez tuvo vínculos, tratos o comunicación con grupos del crimen organizado durante su paso por la Secretaría General de Gobierno de Sinaloa o por el Tribunal Superior de Justicia.

El senador sostuvo que haber nacido en Badiraguato no puede convertirse automáticamente en una razón para vincular a una persona con actividades delictivas.

Defendió a su municipio y afirmó que la mayoría de sus habitantes son personas trabajadoras que han sido estigmatizadas por el origen de algunos personajes relacionados con el narcotráfico.

También rechazó de manera reiterada las acusaciones y lanzó una de las frases que marcaron su conferencia:

“No es un narcolegislador. No lo soy”.

Después añadió:

“Nunca he sido narco, nada. Nunca he sido narco, nada, ni narcobibliotecario, ni narcotaquero, ni narcomagistrado, ni narcolegislador”.

Inzunza aseguró que su trayectoria profesional está bajo escrutinio público y recordó sus trabajos desde niño, su paso por una papelería, una taquería y posteriormente como bibliotecario en la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Después, señaló, construyó una carrera de más de 25 años dentro del Poder Judicial.

Exige cerrar la investigación

El senador reconoció que compareció una vez ante el Ministerio Público Federal y aseguró que volverá a hacerlo las veces que sea requerido.

Aunque cuenta con fuero constitucional y, según explicó, tiene prerrogativas que le permitirían no acudir a determinadas citaciones, afirmó que decidió comparecer por voluntad propia.

Sin embargo, consideró que más de cuatro meses son tiempo suficiente para que la Fiscalía General de la República concluya la investigación.

Inzunza aseguró que espera que las autoridades mexicanas deslinden responsabilidades y determinen su inocencia.

“Soy constitucional y verídicamente inocente”, sostuvo.

También calificó como “patrañas” los señalamientos en su contra.

Cinco cuentas bancarias bloqueadas, pero sí cobra como senador

Uno de los momentos que generó mayor presión fue cuando se le cuestionó sobre sus cuentas bancarias.

Enrique Inzunza reconoció que tiene cinco cuentas bloqueadas por la Unidad de Inteligencia Financiera.

Explicó que se trata de dos cuentas de nómina, una cuenta relacionada con su pensión como magistrado jubilado y dos cuentas vinculadas con créditos hipotecarios.

El senador aseguró que los recursos que posee provienen de sus salarios y percepciones como servidor público.

Ante la pregunta de si, pese al bloqueo de sus cuentas, continúa cobrando su dieta como senador, reconoció que sí.

Inzunza aseguró que ha recibido sus pagos mediante cheque.

Así, mientras enfrentaba una conferencia marcada por preguntas sobre sus más de cuatro meses de ausencia y las acusaciones en su contra, el senador confirmó que continúa recibiendo su remuneración como integrante de la Cámara Alta.

No pide licencia y se ampara en su decisión inicial

Otra de las preguntas recurrentes fue por qué no ha solicitado licencia al Senado, como lo hizo en dos ocasiones el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya.

La respuesta de Inzunza fue que desde el inicio decidió defenderse desde el ejercicio de su cargo como senador.

Aseguró que no cambiaría esa postura.

La insistencia aumentó cuando los reporteros le recordaron que diversas voces dentro de Morena, incluida la dirigencia partidista, habían considerado que debía solicitar licencia.

Inzunza respondió que respetaba esas opiniones, pero sostuvo que la decisión era personal.

Incluso fue cuestionado sobre si su negativa representaba un desacato a las recomendaciones de la presidenta Claudia Sheinbaum.

El senador evitó aceptar esa interpretación y reiteró que mantendría su decisión.

“Yo soy abogado de mí mismo”, respondió en uno de los intercambios.

Se va de la bancada, pero no rompe con la Cuarta Transformación

Aunque Enrique Inzunza se separó del grupo parlamentario de Morena y regresó como senador sin partido, dejó claro que su distancia de la bancada no significa una ruptura ideológica con el movimiento.

Aseguró que seguirá respaldando las iniciativas relacionadas con el proyecto de la Cuarta Transformación.

Incluso sostuvo que su permanencia o salida formal de Morena será una decisión que corresponda al partido.

“No cambio de principios”, insistió.

De esta manera, el senador que dejó la bancada mantiene su respaldo político al proyecto oficialista, una postura que también fue cuestionada durante su regreso.

Inzunza sostuvo que decidió separarse del grupo parlamentario por convicción personal y para evitar que las acusaciones en su contra afectaran al movimiento.

Rocha Moya: cercanía, visita y un consejo que no quiso revelar

Uno de los episodios más reveladores de la conferencia ocurrió cuando los medios presionaron a Inzunza sobre su relación con Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa con licencia y también mencionado en señalamientos relacionados con presuntas redes de protección al crimen organizado.

Los periodistas recordaron que Inzunza acudió a visitar a Rocha Moya cuando el gobernador regresó momentáneamente a sus funciones antes de pedir licencia por segunda ocasión.

El senador confirmó la visita.

Explicó que Rocha Moya le pidió que acudiera a Palacio de Gobierno y que durante el encuentro le solicitó algún tipo de consejo.

Inzunza confirmó que se lo dio.

Pero cuando los periodistas le preguntaron qué le aconsejó exactamente, se negó a responder.

Consideró que revelar el contenido de esa conversación sería una infidencia.

La presión continuó cuando se le preguntó si, dada su cercanía con Rocha Moya, metería las manos al fuego por él frente a las acusaciones existentes.

Inzunza evitó hacerlo.

Dijo que considera a Rocha Moya un hombre honorable, honesto y con una trayectoria propia, pero rechazó utilizar la expresión de “meter las manos al fuego”.

“Esas expresiones a mí no me gustan porque parecieran expresiones dedicadas a hacer nota periodística”, respondió.

Así, el senador defendió la trayectoria del gobernador con licencia, reconoció su cercanía personal y política e incluso confirmó que acudió a darle un consejo, pero evitó garantizar personalmente su inocencia.

Los encontronazos: de las preguntas a las acusaciones de “campaña”

La conferencia tuvo varios momentos de tensión.

Cuando un reportero de Televisión Azteca insistió en que su desaparición pública parecía una huida, Inzunza respondió que esa percepción era parte de “la campaña que ha tenido su medio”.

El periodista rechazó la acusación y recordó que los cuestionamientos estaban relacionados con los señalamientos provenientes de Estados Unidos.

La discusión subió de tono.

Inzunza llegó a referirse al jefe del medio del reportero y cuestionó la independencia de sus preguntas.

El comunicador respondió que nadie le había enviado las preguntas y que estaba haciendo su trabajo.

La conferencia terminó convirtiéndose, por momentos, en un ejemplo de la tensión entre un político que buscaba controlar la narrativa y reporteros que insistían en obtener respuestas concretas.

También hubo un intercambio ríspido con la periodista Leticia Robles de la Rosa.

Cuando la reportera le planteó información publicada sobre una carta atribuida a Ismael “El Mayo” Zambada y los señalamientos relacionados con el asesinato de Héctor Melesio Cuén, Inzunza rechazó que su nombre apareciera en ese documento.

Incluso afirmó que, si alguien le demostraba que era mencionado directamente en la carta, renunciaría al Senado en ese mismo momento.

La periodista respondió que ella no tenía el documento original, sino que había revisado la información publicada en medios.

El intercambio continuó con ironías de ambos lados.

“¿No teme ir a la cárcel?”

La presión mediática también llegó a una pregunta directa:

“¿No teme usted ir a la cárcel?”

La respuesta de Inzunza fue inmediata.

“No, de ninguna manera”.

Aseguró que no tiene nada que ocultar y que confía en su trayectoria profesional y personal.

Insistió en que no tiene ningún vínculo con actividades ilícitas y que enfrentará las investigaciones.

El regreso y los abrazos del oficialismo

Mientras Enrique Inzunza enfrentaba las preguntas de la prensa, su regreso al Senado también estuvo marcado por la recepción que tuvo entre integrantes del oficialismo.

La senadora del PAN, Lilly Téllez, realizó una transmisión en vivo en redes sociales desde la Cámara Alta y criticó la presencia de Inzunza.

Téllez cuestionó que un senador señalado por presuntos vínculos con el narcotráfico continuara ocupando un escaño y calificó su llegada como uno de los momentos más vergonzosos de la historia legislativa en México.

Durante la transmisión mostró a legisladores del oficialismo recibiendo a Inzunza con abrazos.

Entre ellos se encontraba Adán Augusto López, a quien Téllez también lanzó señalamientos durante su transmisión.

La senadora panista incluso utilizó expresiones ofensivas para referirse a integrantes de Morena y cuestionó la presencia de Inzunza en la Cámara Alta. “Aquí está el brazo legislativo del crimen organizado”, sostuvo.

En el mismo contexto, mencionó al senador Higinio Martínez, quien fue electo formalmente como nuevo presidente de la Mesa Directiva.

También señaló que, en la Cámara de Diputados, el Partido Verde encabezará la Presidencia de la Mesa Directiva a través del diputado Raúl Bolaños Cacho.

Regresa al Senado, pero las preguntas siguen

Enrique Inzunza volvió al Senado después de más de cuatro meses de mantenerse fuera del centro de la actividad pública.

Regresó sin bancada, pero sin romper con el proyecto político de Morena y la Cuarta Transformación.

Regresó sin pedir licencia y decidido a mantener su cargo.

Regresó negando cualquier vínculo con el crimen organizado.

Pero también regresó reconociendo que sus cinco cuentas bancarias permanecen bloqueadas, que continúa cobrando su dieta mediante cheque y que la investigación de la Fiscalía General de la República sigue abierta.

Y, sobre todo, regresó a un escenario que durante meses había evitado: el de las preguntas directas de los medios de comunicación.

Porque si algo dejó claro su primera conferencia tras más de cuatro meses de ausencia fue que la presión periodística no se limitó a preguntarle dónde había estado.

Los cuestionamientos buscaron respuestas sobre lo que sigue sin resolverse: las acusaciones, las investigaciones, sus recursos bloqueados, su permanencia en el Senado y su relación con quienes también enfrentan señalamientos.

Inzunza respondió, se defendió, acusó una embestida política y por momentos perdió la paciencia.