Tras el pleito en redes entre José Luis García Parra y Ricardo Salinas Pliego, simpatizantes del funcionario lanzaron una campaña tipo Bachoco que lo posiciona políticamente rumbo a 2027.
La confrontación digital entre el coordinador de gabinete estatal José Luis García Parra y el empresario Ricardo Salinas Pliego derivó en una inesperada consecuencia: la creación de una campaña viral con tintes políticos que ya apunta hacia el escenario electoral de 2027.
Tras el intercambio en la red social X, simpatizantes del funcionario —identificados en redes como “chocolovers”— impulsaron una imagen que imita el estilo publicitario de Bachoco, utilizando juegos de palabras y referencias visuales para posicionar políticamente al funcionario.
El conflicto inició cuando Salinas Pliego cuestionó el proyecto del Cablebús en Puebla y el uso de recursos públicos, lo que provocó una respuesta directa de García Parra.
El empresario acusó presuntos beneficios indebidos:
“Se agencian jugosos contratos… el negocio real es robar”
Mientras que el funcionario respondió defendiendo la gestión estatal:
“Con el dinero que se ahorran los poblanos… se hacen grandes obras como el Cablebús”
El intercambio escaló hasta descalificaciones personales, lo que elevó la visibilidad del conflicto en redes.
Sr. Salinas Pliego. No estamos en el recreo de la escuela primaria. Sus bravuconadas son infantiles. No me voy a rebajar a su nivel, porque este Gobierno estatal fue electo por millones de poblanas y poblanos que a diario evalúan nuestro trabajo. Usted tiene mucho tiempo libre.… https://t.co/eiwhniZD4W
— José Luis García Parra (@JLG_PARRA) April 17, 2026
“Huevos poblanos”: la narrativa de la valentía
A partir de esta confrontación, comenzó a circular en redes sociales una imagen que replica casi de forma directa el estilo publicitario de Bachoco, caracterizado por su humor visual y juegos de palabras. En la gráfica se observan dos huevos vestidos de Talavera acompañados por la frase “Huevos poblanos” y el mensaje “Va Choco todos los días”.

Más allá del diseño, el contenido construye un mensaje político claro. El juego de palabras vincula el apodo del funcionario, “Choco”, con la expresión coloquial mexicana de “tener huevos”, comúnmente utilizada como sinónimo de valentía o carácter. De esta forma, la imagen no solo busca generar identificación y humor, sino también proyectar una narrativa en la que José Luis García Parra es presentado como un actor político firme, dispuesto a confrontar y con cualidades de liderazgo.
Lectura electoral: ¿ es este OTRO destape de JLGP rumbo a 2027?
El uso del eslogan “Va Choco” ha sido interpretado como una señal política anticipada, en un contexto donde el funcionario es mencionado como posible candidato a la alcaldía de Puebla.
Versiones políticas lo ubican como cercano al grupo del gobernador y con posibilidades reales de competir en 2027.
Uso indebido de marca
La campaña retoma elementos visuales claramente asociados a Bachoco, una marca que se ha caracterizado por su estilo creativo y humorístico, pero que también ha sido enfática en marcar distancia respecto a cualquier uso político de su imagen. No es la primera vez que ocurre una apropiación de este tipo, y en antecedentes recientes, particularmente en 2025, la empresa se vio obligada a emitir un posicionamiento público para deslindarse de contenidos similares.
En ese momento, la compañía dejó claro que “la marca no se involucra en temas políticos… solo los canales oficiales representan su voz”, fijando una postura institucional frente a la utilización no autorizada de su identidad visual en contextos ajenos a su comunicación comercial.
Bajo ese antecedente, la difusión de esta imagen en Puebla podría colocar nuevamente a la empresa en una situación incómoda, donde se vea presionada a deslindarse para evitar interpretaciones erróneas
Crítica al “timing” político
Aunque la campaña ha sido considerada creativa, también ha recibido críticas por su contexto, pues intenta capitalizar un conflicto menor en redes y se percibe como promoción adelantada
Un elemento que llamó la atención en la difusión de la imagen no fue solo su contenido, sino la forma en que se propagó. Lejos de tratarse de un fenómeno espontáneo u orgánico, el mensaje fue amplificado de manera casi simultánea por distintos espacios informativos, perfiles de opinión y actores mediáticos que, en los hechos, operaron como una caja de resonancia alineada al oficialismo.