Morena cierra filas con Rocha Moya: Ariadna Montiel rechaza expulsiones pese a acusaciones de EU
La dirigencia nacional asegura que no habrá sanciones mientras no existan pruebas; acusa intento de injerencia rumbo a 2027
Morena decidió cerrar filas con sus cuadros políticos señalados por Estados Unidos. La dirigente nacional del partido, Ariadna Montiel Reyes, descartó cualquier expulsión inmediata contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza Cázarez y otros funcionarios acusados por autoridades estadounidenses de presuntos vínculos con el narcotráfico.
La postura surge apenas un día después de que en una corte federal de Nueva York la jueza Katherine Polk Failla afirmara que existe evidencia “abundante” dentro de la investigación que involucra a diez funcionarios y exfuncionarios sinaloenses presuntamente relacionados con la facción criminal de Los Chapitos.
Sin embargo, para Morena, las declaraciones judiciales todavía no son suficientes para tomar una decisión política.
#Cuadros 🟥 | 🗣️ “No necesariamente tiene que ocurrir, ni sí, ni no” así respondió la dirigente nacional de #Morena Ariadna Montiel (@A_MontielR) sobre si les retirará su militancia al gobernador con licencia de #Sinaloa, Rubén Rorcha Moya (@rochamoya_) y al senador Enrique… pic.twitter.com/jMaEQcdW2h
— Moviendo Ideas (@moviendoideas) June 3, 2026
Durante una conferencia de prensa, Ariadna Montiel sostuvo que el partido no protegerá a personas culpables, pero insistió en que primero deben presentarse pruebas concluyentes.
“No vamos a cubrir a nadie si es culpable, pero tampoco vamos a aceptar la narrativa de que alguien es culpable mientras no se presenten las pruebas”, afirmó.
La dirigente retomó además el discurso que ha impulsado la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sobre una posible injerencia extranjera en la política mexicana.
“Ni somos la piñata de nadie ni vamos a permitir la injerencia en el proceso electoral de 2027”, sostuvo.
Con ello, Morena busca posicionar las acusaciones provenientes de Estados Unidos como parte de un contexto político más amplio, ligado a las tensiones diplomáticas entre ambos países.
Morena evita romper con Rocha Moya
Aunque Ariadna Montiel evitó respaldar abiertamente a Rocha Moya, tampoco abrió la puerta a una eventual expulsión.
Cuando fue cuestionada sobre la permanencia del mandatario sinaloense dentro de Morena, respondió con un ambiguo “ni sí, ni no”, señalando que el partido esperará los resultados de las investigaciones que realiza la Fiscalía General de la República.
La dirigente argumentó que actualmente los funcionarios señalados ya se encuentran separados de sus cargos públicos, por lo que el proceso debe desarrollarse antes de que Morena tome una decisión definitiva.
La postura representa un respaldo político importante para Rocha Moya, quien enfrenta la etapa más delicada de su carrera pública tras ser incluido en las acusaciones formuladas por el Departamento de Justicia estadounidense.
Contradicciones en el discurso anticorrupción
La posición de Morena contrasta con declaraciones realizadas por la propia Ariadna Montiel apenas semanas atrás.
El pasado 18 de mayo, la dirigente afirmó que Morena no aceptaría gobiernos corruptos ni candidatos con mala reputación y sostuvo que quienes aspiren a representar al movimiento deben ser “intachables”.
En aquella ocasión incluso rechazó la posibilidad de que Enrique Inzunza o el alcalde con licencia de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, pudieran convertirse en candidatos a la gubernatura de Sinaloa mientras enfrentaran cuestionamientos de esta naturaleza.
Ahora, sin embargo, el partido opta por mantenerlos dentro de sus filas mientras continúan las investigaciones.
Las declaraciones de Ariadna Montiel se producen también en medio del intercambio de mensajes entre el gobierno mexicano y el embajador estadounidense en México, Ron Johnson.
Mientras Washington insiste en que el combate a los cárteles debe unir a ambos países y no convertirse en un conflicto político, Morena y el gobierno federal sostienen que las acusaciones contra funcionarios mexicanos podrían tener motivaciones electorales o representar intentos de influir en el proceso político rumbo a 2027.
La estrategia del partido parece clara: evitar cualquier ruptura interna mientras las acusaciones permanezcan en el terreno judicial y reforzar el discurso de defensa de la soberanía nacional impulsado desde Palacio Nacional.
Pero la presión podría aumentar en las próximas semanas, especialmente si las autoridades estadounidenses comienzan a presentar públicamente las pruebas que, según la jueza Katherine Polk Failla, son abundantes y forman parte de una investigación que apenas comienza.
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