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Morena cierra filas ante el caso Guadalupe Taddei

Por: Edith Adriana Colchado Jiménez

@tamalito_rosa

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Gobernadores de Morena, incluido Alejandro Armenta, respaldan a Claudia Sheinbaum mientras crecen los cuestionamientos por las contrataciones del INE.

La controversia por las presuntas irregularidades en contrataciones del Instituto Nacional Electoral (INE) escaló al terreno político después de que gobernadores y representantes de Morena difundieran mensajes de respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha insistido en que las investigaciones deben abarcar administraciones anteriores del organismo electoral.

El posicionamiento de los mandatarios estatales ocurre en medio de la difusión de nuevas grabaciones atribuidas al empresario José Alfredo Hernández Casillas, identificado en investigaciones periodísticas de Latinus como un proveedor vinculado con contratos del INE durante la gestión de Guadalupe Taddei Zavala.

Las revelaciones han colocado bajo escrutinio los procedimientos de contratación del instituto, las relaciones entre funcionarios y proveedores, así como las medidas adoptadas para investigar posibles irregularidades administrativas y financieras.

Sin embargo, la controversia también abrió una disputa por las responsabilidades políticas. Mientras Sheinbaum sostiene que deben revisarse los contratos de distintas administraciones, voces críticas del oficialismo cuestionan que el énfasis en gobiernos anteriores termine por desplazar la atención de los señalamientos relacionados con la gestión más reciente.

En ese contexto, la difusión de mensajes similares por parte de gobernadores de Morena ha sido interpretada por sus adversarios como un intento de construir una narrativa común para responder al escándalo.

Gobernadores de Morena respaldan la postura presidencial

La respuesta política al caso no se limitó a las declaraciones de la presidenta durante sus conferencias matutinas.

Distintos gobernadores vinculados al movimiento de la Cuarta Transformación compartieron publicaciones, videos y posicionamientos en los que respaldaron la revisión de las contrataciones electorales y señalaron que las posibles irregularidades deben investigarse sin limitarse a una sola administración.

Entre los mandatarios mencionados en la difusión de estos mensajes se encuentran Alejandro Armenta Mier, de Puebla; Alfonso Durazo Montaño, de Sonora; Marina del Pilar Ávila Olmeda, de Baja California; Rocío Nahle García, de Veracruz; Américo Villarreal Anaya, de Tamaulipas; y Mara Lezama Espinosa, de Quintana Roo.

También se reportaron posicionamientos de otros gobernadores del oficialismo, quienes coincidieron en respaldar las investigaciones y señalar la necesidad de revisar los antecedentes de las empresas proveedoras del organismo electoral.

La coincidencia temática entre los mensajes generó cuestionamientos sobre una posible estrategia de comunicación política, aunque la publicación de posicionamientos similares no demuestra, por sí misma, la existencia de una instrucción centralizada ni de una operación de Estado.

En Puebla, la participación de Alejandro Armenta resulta relevante porque incorpora al gobierno estatal a una discusión que originalmente se concentraba en la administración y los contratos de una institución electoral federal.

Sheinbaum pide investigar contratos de administraciones anteriores

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha planteado que las investigaciones sobre posibles irregularidades en el INE no deben concentrarse exclusivamente en Guadalupe Taddei.

Su postura ha sido revisar la trayectoria de los proveedores electorales, las contrataciones realizadas durante diferentes periodos y las posibles responsabilidades de servidores públicos que hayan intervenido en los procedimientos.

En sus declaraciones, la mandataria ha señalado que algunas relaciones contractuales podrían tener antecedentes de varias décadas y ha mencionado la administración encabezada por Lorenzo Córdova Vianello como parte del periodo que debería examinarse.

Este planteamiento abrió un nuevo frente de confrontación política.

Por una parte, revisar contratos anteriores permitiría determinar si existieron prácticas irregulares que se mantuvieron durante distintas gestiones. Por otra, la existencia de antecedentes no elimina la obligación de investigar las decisiones, autorizaciones y contrataciones realizadas durante la administración de Taddei.

La responsabilidad de cada persona deberá establecerse a partir de documentos, procedimientos de contratación, operaciones financieras y demás elementos de prueba, no únicamente por su pertenencia política o por el periodo en el que desempeñó un cargo.

Lorenzo Córdova responde a los señalamientos

El expresidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, respondió a los cuestionamientos dirigidos contra su administración y rechazó que las investigaciones se utilicen para trasladar automáticamente las responsabilidades hacia el pasado.

Córdova manifestó su disposición a que se revisen las contrataciones efectuadas durante su gestión y cuestionó los mensajes difundidos por integrantes del oficialismo.

La confrontación refleja dos posturas distintas sobre el alcance de las investigaciones.

Sheinbaum propone revisar los antecedentes de las contrataciones electorales, mientras Córdova sostiene que cualquier auditoría debe realizarse sin encubrir posibles responsabilidades de funcionarios vinculados con el gobierno actual.

Ambas posiciones coinciden, al menos formalmente, en la necesidad de investigar. La diferencia está en el énfasis político que cada parte atribuye a los periodos bajo revisión.

Los videos de Hernández Casillas y las preguntas pendientes

Uno de los elementos centrales del caso son las grabaciones difundidas por Latinus, atribuidas al empresario José Alfredo Hernández Casillas.

De acuerdo con los reportes periodísticos, en algunos materiales se escuchan referencias a posibles acuerdos, contrataciones, funcionarios del INE y conflictos entre personas vinculadas con el organismo.

En una de las grabaciones difundidas, una voz atribuida al contratista hace referencia a declaraciones que habría resguardado fuera de México y plantea posibles consecuencias si algo le ocurriera.

Otros fragmentos contienen menciones a la Secretaría de Gobernación y a presuntas plazas laborales irregulares, incluidas acusaciones relacionadas con Iliana Araceli Hernández Gómez, exfuncionaria del instituto.

Estas referencias constituyen señalamientos contenidos en materiales periodísticos, no pruebas concluyentes de que las conductas denunciadas hayan ocurrido.

Para establecer su alcance será necesario determinar la autenticidad, integridad, fecha y contexto de las grabaciones, además de corroborar sus afirmaciones mediante documentación y otras evidencias independientes.

La referencia a la Secretaría de Gobernación, por ejemplo, no acredita por sí misma la participación de la dependencia o de alguno de sus funcionarios en una conducta ilícita.

Tampoco las acusaciones sobre supuestas plazas irregulares permiten afirmar que existió una nómina de personas que cobraban sin trabajar mientras no se verifiquen los registros administrativos correspondientes.

La revisión de contratos, el otro frente de investigación

Además de la disputa política, el caso tiene una dimensión administrativa y financiera que deberá resolverse mediante investigaciones formales.

Los reportes difundidos sobre el caso han mencionado revisiones a empresas proveedoras del INE, posibles vínculos entre contratistas y procedimientos de auditoría para identificar irregularidades.

También se han señalado actuaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) relacionadas con personas físicas y empresas vinculadas al sector de servicios electorales.

No obstante, el bloqueo de cuentas, la apertura de una investigación o la presentación de una denuncia no equivalen a una sentencia ni acreditan automáticamente la comisión de un delito.

Las autoridades competentes deberán establecer qué contratos fueron adjudicados, quiénes participaron en su autorización, qué servicios se entregaron, si existieron pagos injustificados y si se configuraron responsabilidades administrativas o penales.

El INE, por su parte, enfrenta el desafío de revisar sus mecanismos de contratación y garantizar la conservación de documentos y registros relevantes para las investigaciones.

El costo político de una controversia que alcanza a Morena

La discusión sobre Guadalupe Taddei también ha reactivado el debate sobre su llegada a la presidencia del INE y las posiciones que adoptaron las distintas fuerzas políticas durante aquel proceso.

Aunque su designación ocurrió mediante un procedimiento institucional en la Cámara de Diputados, sectores de la oposición han señalado su cercanía política con figuras vinculadas al oficialismo.

Esa percepción constituye uno de los principales factores del costo político que enfrenta Morena, pues las investigaciones sobre el instituto se desarrollan en medio de cuestionamientos sobre su independencia y la relación entre autoridades electorales y actores partidistas.

Sin embargo, una presunta cercanía política no demuestra que un partido haya participado en decisiones contractuales irregulares.

La discusión pública requiere distinguir entre la responsabilidad política por respaldar determinados perfiles y la responsabilidad jurídica que pudiera derivarse de actos específicos.

¿Investigación de fondo o disputa por el relato?

La difusión de mensajes de respaldo a Claudia Sheinbaum por parte de los gobernadores de Morena ha convertido la controversia del INE en una discusión que rebasa las oficinas del organismo electoral.

El caso enfrenta ahora dos exigencias que no deberían excluirse: investigar las contrataciones de todas las administraciones involucradas y determinar las responsabilidades correspondientes a los hechos denunciados recientemente.

Las auditorías a periodos anteriores pueden aportar información relevante, pero no sustituyen las investigaciones sobre las operaciones atribuidas a la gestión de Guadalupe Taddei.

Del mismo modo, las grabaciones difundidas por medios de comunicación requieren corroboración documental y procedimientos legales que permitan establecer su autenticidad y alcance.

Mientras Morena y sus adversarios disputan la interpretación política del caso, la pregunta principal permanece abierta: qué ocurrió con los recursos públicos destinados a las contrataciones electorales, quién autorizó las operaciones cuestionadas y qué responsabilidades podrán acreditarse.

Responderla exige investigaciones verificables, acceso a la documentación y resoluciones sustentadas en pruebas, independientemente del partido o la administración a la que pertenezcan las personas involucradas.