Una crisis de estrés vivió ayer la presidenta Claudia Sheinbaum, minutos antes de salir a dar su Segundo Informe de Gobierno. No fue un asunto menor. Debieron acudir médicos a estabilizar a la Jefa del Estado mexicano, quien estuvo a nada de suspender la lectura de su documento
Por Ramón Alberto Garza / Código Magenta
El informe del deslinde
Una crisis de estrés vivió ayer la presidenta Claudia Sheinbaum, minutos antes de salir a dar su Segundo Informe de Gobierno. No fue un asunto menor. Debieron acudir médicos a estabilizar a la Jefa del Estado mexicano, quien estuvo a nada de suspender la lectura de su documento. Por fortuna, después de serios auxilios, sus médicos lograron poner en orden sus signos vitales, para que cumpliera con su compromiso ante los cientos de invitados que ya la aguardaban en el patio central de Palacio Nacional.
Lo que este episodio refleja no es otra cosa que el nivel de tensión personal al que está sometida hoy la presidenta Claudia Sheinbaum, quien vive desde hace meses entre la espada -Andrés Manuel López Obrador- y la pared -el gobierno del presidente Donald Trump-.
En la primera esquina -la de Palenque- le exigen lealtad e incondicionalidad para defender a su antecesor y a sus hijos. En la otra esquina -la que cruza con Washington- se le exigen definiciones, entrega de políticos morenistas acusados de nexos con el crimen organizado, bajo la advertencia de que ella no puede ni debe ser una cómplice más del narcoestado creado por el Mesías de Macuspana y su séquito del nuevo cártel, el de “Los Sin Visa”.
Porque lo que ayer se asomó, con toda claridad en el evento de Palacio Nacional, fue “el informe del deslinde”. Ninguna mención directa al ex presidente Andrés Manuel López Obrador. Ninguna promesa de fidelidad eterna. Comparado con las tres menciones que ella misma hizo del Mesías de Macuspana en su toma de posesión, y las dos que en las que le rindió pleitesía en su Primer Informe, el no mencionarlo en ninguna ocasión ayer, en el Segundo Informe, dejó en claro que existe de facto un deslinde. Espontáneo o forzado. Es lo de menos.
Pero, en el evento de Palacio Nacional, existió otro elemento que pintó otra raya: Andy López Beltrán. El júnior de la Cuarta Transformación, quien en la toma de posesión de 2024 fue ubicado en la primera fila y que en el Primer Informe de 2025 acabó ya enviado -junto con Adán Augusto López- a la quinta fila, pero todavía presente, en este Segundo Informe, no se le vio. ¿Será que el des-visado “Júnior del Huachicol” está todavía más radioactivo después de las nuevas fotografías y grabaciones difundidas por el periodista Héctor de Mauleón, que la mejor decisión fue dejarlo, ya en definitiva, fuera de la fotografía del círculo de poder?
Si a eso se le suma que la Fiscalía General de la República ya está investigando y citando a personajes del círculo íntimo de Andy -como Amílcar Olán y socios, además del Almirante Rafael Ojeda- está quedando claro que alguien ya está marcando su distancia con la ex familia presidencial.
Y como si esas tensiones fuera pocas para la presidenta Claudia Sheinbaum, esperen los reportes de los actos de abierto terrorismo que se dieron en los últimos días. Uno, el estallido de un coche bomba frente a la estación de policía en Ojocaliente, en Zacatecas y que dejó once civiles heridos. Y dos, el “vandalismo” que le aplicaron a instalaciones de la CFE en la península y que después de echar abajo dos torres de 400 kilovatios, dejaron a oscuras los estados de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas. Actos puros de terrorismo.
Hay quienes advierten que la crisis del estrés, vivida ayer por la inquilina de Palacio Nacional, es real. Otros más apuntan a que se está fabricando la narrativa para pretextar una renuncia presidencial “por motivos de salud”.
Sea lo que fuere, el deslinde está provocando una severa crisis política que tendría su desenlace después del 2 de octubre, fecha que marca el inicio oficial del tercer año y que ya permite el relevo con interinato o sustitución de quien ocupa la silla presidencial, sin la exigencia de convocar a elecciones. Vaya día del Segundo Informe.