Un desprendimiento de hielo y rocas habría bloqueado un río y provocado una súbita oleada que dejó al menos 98 muertos y cientos de desaparecidos
Una riada es una inundación repentina que ocurre cuando el caudal de un río, arroyo o torrente aumenta de manera rápida y violenta. A diferencia de una inundación convencional, puede desarrollarse en cuestión de minutos y arrastrar lodo, rocas, árboles, vehículos y estructuras completas.
Este fenómeno golpeó a Nepal el 26 de agosto de 2026, particularmente en localidades del distrito de Rasuwa, entre ellas Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, cerca de la frontera con el Tíbet.
De acuerdo con la información disponible, el desastre se originó en la cuenca del Lhende Khola, afluente del río Bhote Koshi. Una avalancha de hielo y rocas proveniente de un glaciar habría bloqueado temporalmente el cauce, formando una especie de presa natural que acumuló agua.
Cuando la barrera cedió, una enorme cantidad de agua descendió violentamente por el valle, arrastrando lodo y escombros y provocando graves daños.
Entre las posibles causas del desprendimiento se encuentra un sismo de magnitud 4.4 registrado minutos antes, aunque las autoridades e investigadores todavía analizan si existe una relación directa entre el movimiento telúrico y el bloqueo del río.
Comunidades devastadas
La fuerza y velocidad de la corriente provocaron la destrucción de viviendas, carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos, mientras varias comunidades quedaron cubiertas de lodo y escombros.
El saldo preliminar es de al menos 98 personas fallecidas y cientos desaparecidas. Entre los afectados se encuentran turistas internacionales procedentes de países como India, Estados Unidos, Reino Unido y España.
La rapidez con la que se produjo la riada dificultó las labores de evacuación y atención de emergencia, especialmente debido a la complicada geografía montañosa de la región.
Un riesgo recurrente en zonas montañosas
Las riadas pueden producirse por diferentes factores, entre ellos lluvias intensas, deshielos, desprendimientos de tierra, avalanchas y obstrucciones naturales o artificiales de los cauces.
En las regiones montañosas, el riesgo aumenta debido a las pendientes pronunciadas, que aceleran el desplazamiento del agua y elevan su capacidad destructiva.
El desastre ocurrido en Nepal evidencia la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana, la vigilancia de zonas glaciares, la planificación territorial y los protocolos de evacuación, especialmente en comunidades asentadas cerca de ríos y valles montañosos.
La combinación de fenómenos como desprendimientos de glaciares, movimientos sísmicos y deshielos puede generar emergencias en cuestión de minutos, dejando muy poco margen para reaccionar.