La teoría del establecimiento de la agenda señala como los medios moldean la opinión pública. Un grave problema es que los estrategas han optado por medios que no moldean ni influyen en nada, el motivo: Pocos los leen y a los que leen, gozan de poca credibilidad y mala reputación.
A veces la comunicación gubernamental se basa en ocurrencias, en estrategias del pasado o en replicar formulas que dieron resultados en otros lados. Al final el resultado es que el gobierno comunica algo y la sociedad percibe otra.
¿Alguien cree que ‘La Bonita’ hace políticas de estado cuándo regala café o boletos para el futbol?
¿Alguien cree que el despliegue de ‘Obra comunitaria’ tiene como objetivo construir el tejido social?
Vaya, ni los mismos morenos creen eso.
Y es que la credibilidad en el terreno de la comunicación, hoy, vale oro.
¿Quién le creyó al secretario de seguridad en Puebla que no conocía al Sr. Jorge Aduna?
Sin duda el secretario enfrentó a los medios y salió del paso; su credibilidad y su reputación quedaron en entredicho; poco importó que días atrás se anotara un buen punto al detener al ‘Bukanas’, un hecho que fue poco resaltado.
Los estrategas de comunicación han decidido comunicar los errores del pasado y alardear proyectos futuros, olvidándose de comunicar los ‘logros de hoy’ del gobierno. Quedándose así solo en el discurso.
Cacaraquean planes y esconden los hechos positivos.
La feria que coordinó Juan Carlos Moreno Valle tuvo un éxito aceptable a pesar de que su poca publicidad salió tarde, sin embargo, las notas las dio el palenque: El morbo de qué personaje político fue y con quién, acaparó titulares.
Eso sucede porque en el ecosistema mediático las atracciones de la feria no tuvieron suficiente difusión, en cambio, los escándalos del palenque se supieron desde Sonora a Yucatán.
Es decir: Las redes hicieron lo suyo y el equipo de comunicación oficial, no. Generando una percepción negativa y opacando los positivos.
El tema del cablebús de acuerdo con la narrativa oficial tiene muchas bondades, pero también requiere de trasparencia y de hechos verificables: permisos, foros estudios…, sin ellos, la narrativa es frágil y opaca.
La estrategia oficial reacciona con carruseles de medios, comidas con la prensa y exponiendo a un gobernador al escrutinio social; la narrativa no cambia, se sigue culpando al pasado y a los enemigos del sistema.
Puebla es un estado con fortalezas poco difundidas y que no son dinamitadas mediáticamente, cuando lo intentan hacer, son opacadas por el ruido de la inseguridad y la corrupción: entonces los datos positivos se tropiezan ante el ruido político, que no es poco y vende mucho.
La teoría del establecimiento de la agenda señala como los medios moldean la opinión pública. Un grave problema es que los estrategas han optado por medios que no moldean ni influyen en nada, el motivo: Pocos los leen y a los que leen, gozan de poca credibilidad y mala reputación.
Cambiar la narrativa, cambiar los canales de comunicación, pero sobre todo potenciar los hechos positivos, podría ser un buen comienzo.
Mi cuenta en equis: @adangio