Los plomeros de la marranera.
En realidad Don N jamás tuvo confianza en Manzanita ni en Daivis. A ambos los hizo 02 en su momento como un pago de cuotas y cuates, pero en realidad jamás pudieron estar en su ánimo. Los dos tenían su propio juego, resultaron ególatras, mitómanos y no se tentaron