CNDH crea sección para desmentir a medios y señalamientos; acumula 26 publicaciones
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), encabezada por Rosario Piedra Ibarra, mantiene en su portal institucional una sección denominada “Mentiras sobre la CNDH”, destinada a responder y desmentir publicaciones periodísticas y señalamientos que el organismo considera falsos o tendenciosos.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) incorporó a su plataforma digital un espacio específico bajo el nombre “Mentiras sobre la CNDH”, en el que publica réplicas institucionales frente a informaciones difundidas por medios de comunicación, periodistas y otros actores públicos.
El apartado utiliza un formato similar al de las plataformas de verificación de datos: presenta afirmaciones identificadas como “FALSO” y posteriormente expone la postura y los argumentos de la institución.
De acuerdo con el propio portal, la sección reúne 26 publicaciones.
Réplicas contra medios y periodistas
Entre las publicaciones disponibles se encuentran respuestas dirigidas específicamente a medios de comunicación y periodistas.
En el listado aparecen referencias a Reporte Índigo, SinEmbargo.mx, así como publicaciones relacionadas con informaciones difundidas por otros medios nacionales.
La CNDH también ha utilizado en sus materiales institucionales la fórmula de “verdades y mentiras” para responder a críticas sobre su actuación, su funcionamiento interno y decisiones relacionadas con casos de derechos humanos.
Entre los temas que aparecen en el apartado se encuentran:
- Las atribuciones de la CNDH respecto a las estancias migratorias.
- Acusaciones sobre presunta falta de transparencia.
- La discusión sobre organismos autónomos.
- La defensa de los derechos humanos.
- El caso de Mario Aburto.
- Señalamientos contra la presidenta del organismo.
- El presupuesto de la institución.
- Presuntas agresiones de trabajadores.
- Gastos relacionados con seguros y viajes.
- Derechos político-electorales y participación ciudadana.
La propia página histórica de la CNDH muestra, entre sus primeras publicaciones, títulos como “Falso que tengamos atribuciones legales para suspender o autorizar el funcionamiento de Estancias Migratorias”, “Falso que la CNDH oculte información” y diversas réplicas a publicaciones periodísticas.
Un organismo de derechos humanos que también responde a la prensa
La existencia de este apartado abre una discusión sobre el papel de una institución cuya función central es la protección y defensa de los derechos humanos frente a posibles abusos de autoridad.
La CNDH tiene derecho a responder públicamente a información que considere incorrecta. La réplica institucional y la aclaración de datos forman parte de la comunicación pública.
Sin embargo, el formato elegido también coloca al organismo en una posición distinta: la institución no solamente informa sobre sus actividades o publica comunicados, sino que clasifica determinadas publicaciones y señalamientos bajo la etiqueta de “mentiras” o “falsedades”.
En algunos de sus documentos institucionales, la propia CNDH ha acusado la existencia de información que considera “falsa y manipulada” y ha sostenido que la desinformación puede afectar el derecho de las audiencias a recibir información verificable.
La estrategia de “verdad” contra “mentira”
La utilización de este lenguaje no es completamente nueva dentro de la estrategia de comunicación de la CNDH.
La institución ha publicado durante los últimos años diversos materiales bajo el concepto de “Verdades y mentiras sobre la CNDH”, incluidos en publicaciones oficiales como Perspectiva Global.
En esos documentos, la Comisión presenta críticas o acusaciones y posteriormente desarrolla su postura institucional para rechazarlas o contextualizarlas.
El nuevo espacio concentra esa lógica en una sección específica del portal web, donde el formato visual destaca de manera directa la clasificación de determinadas afirmaciones como “FALSO”.
Entre la réplica y el señalamiento
El debate no está en si una institución pública puede responder a una nota periodística. Puede hacerlo y, cuando considera que existen errores, tiene mecanismos institucionales y legales para solicitar aclaraciones o ejercer su derecho de réplica.
La discusión surge cuando un organismo encargado de defender derechos fundamentales adopta una estrategia comunicativa en la que identifica directamente a medios y periodistas dentro de un catálogo de contenidos considerados falsos.
La libertad de expresión y la libertad de prensa incluyen, por supuesto, la posibilidad de cuestionar a las instituciones públicas. Pero también implican que las autoridades deben responder al escrutinio público, particularmente cuando se trata de organismos cuya razón de ser es precisamente vigilar el respeto a los derechos humanos.
La CNDH sostiene que sus respuestas buscan combatir la desinformación y defender información que considera verificable. En publicaciones recientes, incluso ha argumentado que la crítica es legítima y necesaria, aunque debe ejercerse —desde su perspectiva— con responsabilidad y sustento.
La pregunta es si una comisión nacional de derechos humanos debe concentrar parte de su comunicación institucional en construir un catálogo de “mentiras” atribuidas a medios y periodistas, o si ese tipo de confrontación pública termina acercando su estrategia comunicativa a la dinámica política de desmentidos que se ha vuelto habitual desde el poder.
Porque mientras la CNDH busca defender su versión de los hechos, también queda sobre la mesa una discusión inevitable: ¿quién vigila a la institución encargada de vigilar las posibles violaciones a los derechos humanos?