La Selección Mexicana venció 3-0 a República Checa, terminó líder del Grupo A con nueve puntos y logró una marca que nunca había conseguido en una Copa del Mundo. La fiesta se trasladó a las calles, aunque también dejó episodios de violencia.
Lo que parecía un sueño guajiro hace apenas unas semanas hoy tiene números, estadísticas y una imagen imposible de borrar: México terminó la fase de grupos de un Mundial con paso perfecto.
Tres partidos. Tres victorias. Nueve puntos de nueve posibles. Seis goles a favor y una portería que no recibió una sola anotación.
El equipo de Javier Aguirre quizá no enamora a todos con el espectáculo futbolístico, pero algo sí ha conseguido: ganar. Y en una Copa del Mundo, donde la historia se escribe con resultados, el Tricolor acaba de romper una barrera que nunca había alcanzado.
En la cancha del Estadio Ciudad de México, ante más de 80 mil aficionados vestidos de verde, blanco y rojo, México venció 3-0 a República Checa y aseguró por primera vez en su historia el liderato de un grupo mundialista con nueve unidades.
La noche comenzó con un joven que parecía tener muchos más Mundiales encima de los que realmente tiene.
Mateo Chávez, con apenas 22 años, abrió el marcador con una jugada nacida desde la resistencia de Luis Romo, quien aguantó la presión de tres jugadores checos para liberar el balón. Chávez tomó la pelota, dejó atrás a un rival y definió con una tranquilidad de veterano.
🇲🇽⚽🔥 ¡GOOOOOL DE MÉXICO!
Mateo Chávez apareció al minuto 54, el joven futbolista se estrena como goleador en una Copa del Mundo y acerca al Tricolor a un resultado clave en la fase de grupos. ¡México vuelve a soñar en grande! 🇲🇽💚🤍❤️ pic.twitter.com/eLeYfPYxje
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En la tribuna estaba su padre, una leyenda de Chivas. El rostro era prácticamente el mismo. La emoción también. Las lágrimas llegaron antes que el festejo.
Después apareció Gilberto Mora, el joven maravilla que juega como si el escenario no pesara. Con la mirada levantada, sin necesidad de observar el balón, encontró un espacio que pocos futbolistas ven.
Filtró una pelota perfecta para Jorge Sánchez. El disparo fue rechazado por el arquero, pero ahí apareció el hombre que se convirtió en símbolo de esta selección: Julián Quiñones.
El colombiano que eligió ser mexicano volvió a responder.
El tercero fue una postal de generaciones.
Guillermo Ochoa acababa de entrar al campo para recibir el homenaje que merecía después de disputar su sexto Mundial. El arquero mexicano, una marca reservada para muy pocos en la historia, lanzó un saque largo.
Raúl Jiménez peleó la pelota, Roberto Alvarado apareció, Santiago Giménez intentó definir y finalmente Alexis Fidalgo cerró la jugada con un disparo colocado al ángulo.
Tres goles. Tres historias. Tres generaciones.
Pero la imagen de la noche no estuvo solamente en el marcador.
Estuvo en el minuto 77, cuando Javier Aguirre detuvo el partido para darle entrada a Guillermo Ochoa.
El adiós de Memo Ochoa: lágrimas en el estadio que lo vio nacer
La historia de la noche no solamente estuvo en el marcador.
También estuvo en la despedida de Guillermo Ochoa.
El arquero mexicano ingresó con el parche Legacy de FIFA, reconocimiento para quienes han participado en más de cinco Mundiales.
Solo algunos futbolistas en la historia habían conseguido esa marca.
Cuando pisó la cancha, el estadio entero se levantó.
Ochoa, visiblemente emocionado, recibió una ovación que recorrió las tribunas.
Al final del partido no pudo contener las lágrimas. Se arrodilló en el área, besó el poste de la portería y sus compañeros lo cargaron en hombros.
Era probablemente la última imagen de Memo Ochoa con la camiseta de México en una Copa del Mundo.
Una despedida digna de una carrera histórica.
⚽🇲🇽 ¡El fin de una era!
Guillermo Ochoa (@yosoy8a) recibió un emotivo homenaje durante el Mundial y se despidió de la Selección Mexicana (@miseleccionmx) tras una trayectoria histórica de 154 partidos defendiendo el arco tricolor.
El arquero ingresó al minuto 77, recibió una… pic.twitter.com/gvddotK0jn
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México no solo ganó un partido; volvió a provocar una fiesta nacional
La victoria desató una movilización pocas veces vista.
En la Ciudad de México, alrededor de 800 mil personas salieron a celebrar en puntos como Reforma, el Ángel de la Independencia y el Zócalo.
La lluvia no detuvo a nadie.
Los paraguas, impermeables y playeras verdes pintaron Paseo de la Reforma mientras miles de aficionados permanecían hasta la madrugada celebrando el histórico pase.
La fiesta se repitió en Puebla, Guadalajara, Monterrey, Oaxaca, Morelos, Tabasco y otros estados.
En Nuevo León, decenas de miles abarrotaron espacios públicos. En Guadalajara, la glorieta de La Minerva volvió a convertirse en punto de encuentro. Incluso fuera de México hubo festejos, con mexicanos reunidos en ciudades como Toronto, Nueva York y Dallas.
La Selección Mexicana volvió a demostrar algo que pocas instituciones logran: reunir a un país entero frente a una misma pantalla.
La otra cara de la celebración
Pero la fiesta también dejó episodios preocupantes.
En Cabo San Lucas, Baja California Sur, un festejo terminó en tragedia cuando un vehículo atropelló a varias personas durante una concentración en el bulevar Lázaro Cárdenas.
De acuerdo con autoridades, 17 personas resultaron lesionadas, incluido el conductor, quien fue golpeado por algunos asistentes después del incidente.
La Procuraduría General de Justicia de Baja California Sur abrió una carpeta de investigación para determinar qué ocurrió y deslindar responsabilidades.
El hecho abrió nuevamente el debate sobre los límites de las celebraciones masivas y la necesidad de mantener la convivencia sin convertir la euforia en violencia.
🚨⚠️🇲🇽 Al menos 17 personas resultaron heridas luego de que un vehículo embistiera a un grupo de aficionados que celebraban la victoria de México en Los Cabos, Baja California Sur. 🚑💥 Autoridades confirmaron la detención del conductor involucrado. pic.twitter.com/xvQWL8aQkU
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México se permite soñar: el Tri firma la mejor fase de grupos de su historia
Puede sonar a sueño guajiro, pero por primera vez México tiene argumentos para imaginar algo más grande en una Copa del Mundo.
La Selección Mexicana cerró una fase de grupos perfecta: tres partidos, tres victorias, nueve puntos de nueve posibles, seis goles a favor y cero recibidos. Un escenario que nunca antes había conseguido el conjunto nacional en la historia de los Mundiales.
El equipo de Javier Aguirre quizá no ha enamorado por su estilo de juego, pero ha convencido con algo que en el futbol también pesa: resultados.
El debate sobre si México juega bonito quedó en segundo plano después de una noche histórica en el Estadio Ciudad de México, donde vestido de blanco y con más de 80 mil aficionados entregados, el Tricolor derrotó 3-0 a República Checa y aseguró el liderato del Grupo A.
Por primera vez, México terminó una fase de grupos con todos los puntos disponibles.